Los yihadistas suman adeptos; presencia en Irak y Siria

La fuerza del Estado Islámico en Siria aumentó, a tal grado que el presidente Al-Assad ofreció cooperar con occidente para frenar a los extremistas

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31/08/2014 04:59 DPA
Un grupo de personas, entre ellas varios niños, se manifiesta en Alepo para condenar los crímenes cometidos por los terroristas del Estado Islámico, en Siria, y pedirles que abandonen el país. Foto: DPA

DAMASCO, 31 de agosto.— El grupo terrorista Estado Islámico (ISIS, por sus siglas en inglés) está ampliando su dominio en Irak, pero también en Siria, donde sus éxitos le permiten aumentar su popularidad. Pronto los yihadistas podrían convertirse en un fuerte peligro para el régimen del presidente Bashar al-Assad, hasta el punto de que éste se ha atrevido a hacer una oferta de colaboración con occidente.

Que el éxito atrae es una premisa válida también en la sangrienta guerra de Siria: cuanto más territorio cae en manos de los yihasdistas del ISIS, mayor es su popularidad y más los seguidores que atrae. Sólo el pasado fin de semana 320 combatientes se unieron a un grupo que es considerado demasiado radical incluso por otras fuerzas extremistas en Siria.

La semana pasada el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, una de las principales fuentes al respecto, informó que 6,300 hombres se unieron a las filas de los extremistas sunitas, un dato que ilustra el crecimiento imparable del monstruo terrorista.

Se calcula que 50 mil efectivos luchan con la milicia en Siria, lo que le permite reforzar su dominio sobre el país. Con la reciente conquista del aeropuerto militar de Al Tabka, en el noreste, logró uno de sus éxitos militares más importantes.

Pero al mismo tiempo el ISIS aprovechó su victoria lograda con un alto precio de sangre para advertir a todos los posibles detractores: tras la batalla los combatientes del ISIS se pasearon con las cabezas cortadas de soldados sirios por la cercana ciudad de Al Tabka, para enviar un claro mensaje comprensible para todos.

Que la brutalidad de los extremistas es muy difícil de superar es algo que los enemigos del ISIS en Siria y en la vecina Irak sienten día a día, como quedó también claro con la decapitación grabada en video del periodista estadunidense James Foley la semana pasada.

En casi todos los combates emplean atacantes suicidas que estrellan sus coches bomba en las filas enemigas. Y es que la vida de los combatientes no es importante para el grupo. Los yihadistas están dispuestos a hacer cualquier sacrificio y ése podría ser también uno de los motivos de sus éxitos militares.

La recompensa

Además, los extremistas pagan a sus combatientes mejor que otras milicias que buscan derrocar a Al-Assad. Todo sirio que lucha en filas del ISIS recibe 400 dólares al mes, según el Observatorio, con sede en Londres. Además cobran un extra de 100 dólares por mujer con la que se hayan casado y 50 más por hijo. Y también reciben gasolina para sus automóviles.

Otros opositores a Al-Assad, radicales más moderados, podrían corromperse. Muchos de los nuevos combatientes del ISIS proceden ya de las filas de las milicias enemigas.

Y tras el éxito de Al Tabka se espera que el ISIS intensifique sus ataques contra la metrópolis de Alepo, hasta ahora un feudo de los opositores moderados de Al-Assad, que apenas podrían resistir una pérdida de la ciudad.

Con su amplio dominio territorial en Siria, los extremistas del ISIS disponen de una zona de repliegue segura para los combatientes activos en el vecino Irak. De esta forma, los ataques aéreos estadunidenses y las ofensivas kurdas contra sus milicias en territorio iraquí apenas los debilitarían ni mucho menos vencerían definitivamente, ya que siempre pueden encontrar refugio en Siria.

Sobre todo por ese motivo Washington está ya considerando atacar también desde el aire posiciones del ISIS en Siria.

Y también en el régimen de Damasco suenan las armas tras la derrota en Al Tabka. Hasta ahora, los opositores del régimen acusaban al gobierno de Al-Assad de permitir el crecimiento de las milicias del ISIS para que combatieran al resto de opositores. La toma del aeropuerto militar muestra sin embargo que los yihadistas constituirán pronto también un duro peligro para el régimen.

Ante esta situación, el ministro de Exteriores sirio, Walid al Muallem, se atrevió a hacer una oferta “diabólica” a occidente: sí, dijo en Damasco, Siria está dispuesta a colaborar en “la lucha contra el terrorismo” con Estados Unidos y Reino Unido, dos hasta ahora duros opositores al régimen.

Sin embargo, Siria sólo cooperará si Damasco mantiene el control. Dicho de otra manera: Washington tendría que ponerse acuerdo con el régimen, algo que sería así como pactar con el diablo para vencer a otros diablos.

Sin embargo, para Estados Unidos, “someterse” a Damasco no es una opción: el ejército estadunidense comenzó el martes una operación con vuelos de reconocimiento en el espacio aéreo sirio, aunque aún no decidió atacar posiciones de los extremistas, informó una televisora de EU.

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