Falta de agua, otra crisis en Venezuela

Desde hace dos meses, al menos seis millones de personas sufren un fuerte racionamiento

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01/07/2014 03:00 AFP
El líder palestino, Mahmoud Abbas (izq.), se reunió con el presidente de Venezuela Nicolás Maduro, en mayo pasado. Foto: Reuters

CARACAS, 1 de julio.– “¡Qué llueva, Dios mío santo, que llueva!”, exclama Carmen Coronado, una trabajadora doméstica que hace una larga fila frente a un surtidor que canaliza el agua que baja de las quebradas del cerro Ávila, que rodea Caracas.

Ella es uno de los seis millones de habitantes de la metrópolis venezolana que desde hace dos meses padecen un severo racionamiento de agua, en un país de grandes reservas hídricas, entre las cuales el río Orinoco, uno de los de mayor caudal de América.

Pero la temporada de seis meses de lluvias que debe iniciar en mayo se ha demorado por segundo año, colocando en condiciones críticas a los embalses que surten a la ciudad.

El gobierno habla de una de las mayores sequías de la historia. Los especialistas y la oposición denuncian la falta de previsión.

Una fila más

A las faldas del Ávila, o Waraira Repano, su nombre indígena, hay grifos que toman el agua de las napas subterráneas. Es día laborable. Los adultos deberían estar en sus trabajos, los niños en las escuelas... pero la falta de agua puede más.

Familias enteras, con niños uniformados de estudiantes, se cuelan entre camiones cisterna que cargan los depósitos en edificios de clase media. Todos invierten la mañana en hacer largas filas.

El taxista Ernesto Viña aprovecha un descanso de sus labores para buscar agua: “Últimamente vengo a diario para mantener lleno un tanquecito que tengo en la casa. Con esto, se cocina, se lava y nos bañamos mi mujer, mis dos hijos y yo”.

El gobierno estableció a comienzos de mayo, bajo el nombre de “Plan Especial de Abastecimiento” las normas de racionamiento.

Todos los días se corta el servicio por 12 horas. A veces el hilo de agua sale del grifo durante la noche, a veces durante el día, según el sector. Y dos días por semana se suspende 24 horas consecutivas.

El plan busca paliar lo que el ministro de Ambiente, Miguel Rodríguez, considera la séptima sequía más intensa que se ha experimentado en el país en los últimos 60 años.

Opositores en México

Las divergencias en el seno del chavismo que empezaron a aflorar públicamente tras la destitución del marxista Jorge Giordani como ministro de Planificación económica no han hecho más que empezar y reflejan la “nueva realidad” política de Venezuela, estimaron ayer en México dirigentes opositores venezolanos.

El fallecido presidente Hugo Chávez (1999-2013) tenía “un control absoluto sobre el sector chavista tanto civil como militar y sus decisiones ni en política económica ni en política social eran discutidas, pero (el presidente Nicolás) Maduro no ejerce el mismo liderazgo”, dijo el diputado opositor y secretario general del histórico partido Acción Democrática (AD, socialdemócrata) Henry Ramos Allup.

De visita en México para participar en el Consejo de la Internacional Socialista, Ramos Allup dio “por supuesto que pueden ir creciendo (estas divergencias) en la medida en que Maduro tome medidas para rectificar algo que diverja del modelo original de Chávez”, como modificar el férreo control de cambio vigente desde 2003.

Venden petróleo a palestinos

La Autoridad Nacional Palestina (ANP) comenzará a comprar petróleo venezolano para abastecer sus necesidades durante los próximos cinco años, informa ayer la agencia local Maan.

Una fuente del gobierno dijo a ese medio que el abastecimiento llegará a través de Israel o de Jordania, y que el precio será más reducido del que actualmente pagan los palestinos.

El acuerdo entre las dos partes fue alcanzado el pasado mes de mayo en un encuentro en Caracas entre los presidente Nicolás Maduro y Mahmoud Abbas, y comenzará con un primer envío de 240 mil barriles de crudo.

Los palestinos cubren hasta ahora sus necesidades energéticas en Israel, a cuyas abastecedoras compran la gasolina y otros hidrocarburos.

Ello les supone pagar la tarifa normal de consumo en Israel y, por tanto, más alta de la que podrían conseguir comprándolo directamente en el mercado internacional.

–EFE

 

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