Conflicto provoca alianzas insólitas en Irak

La postura que han mostrado Estados Unidos, Siria e Irán en la crisis sectaria que viven los iraquíes está marcando una nueva ruta

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27/06/2014 05:14 AP

WASHINGTON, 27 de junio.— La crisis de violencia que vive Irak ha dejado más que tragedia, ha provocado una convergencia de intereses entre varios países.

El gobierno de Barack Obama enfrenta un complicado e inusual panorama de seguridad nacional con la aparente entrada de Siria en el conflicto de Irak en favor del gobierno de Bagdad respaldado por EU, como también el apoyo militar iraní al primer ministro iraquí, Nuri al Maliki.

Washington ya estaba hilando fino con Irán, que Estados Unidos considera el estado más activamente patrocinador del terrorismo, por el interés común de contener el avance de los rebeldes sunitas en Irak.

Ahora, para rematar las complicaciones, el presidente sirio, Bashar al-Assad, se unió a la defensa del gobierno central de Irak con supuestos ataques aéreos al Estado Islámico de Irak y el Levante (EIIL) en el este de ese país.

El EIIL había enfrentado a Al-Assad en Siria antes de enfocar sus miras en apoderarse de extensos territorios en el norte de Irak.

Al-Assad es apoyado por Irán en su propia guerra civil con fuerzas de la oposición, y la decisión siria de atacar a EIIL en suelo iraquí no es de sorprender. Aunque a Al Maliki no le agraden los ataques sirios en su país, “si impide momentáneamente al EIIL avanzar hacia Bagdad, les dará la bienvenida”, opinó Robert Ford, exembajador estadunidense en Siria.

Pero a medida que otros vecinos de Irak —Jordania, Kuwait, Arabia Saudita y Turquía— refuerzan sus defensas, la nueva lucha amenaza con desencadenar un desajuste de tipo bizantino entre las alianzas y enemistades regionales que Estados Unidos ha tratado de evitar. Washington despacha 300 soldados de sus fuerzas especiales para entrenar y asesorar al ejército iraquí y está efectuando vuelos de vigilancia. Irán también opera aviones teledirigidos sobre Irak para ayudar al gobierno de Al Maliki, y el martes, aviones sirios mataron a 17 personas en un ataque en la provincia mayormente sunita de Anbar, en Irak, según funcionarios estadunidenses e iraquíes.

Funcionarios estadunidenses e iraníes han mantenido algunas discusiones directas sobre la cuestión, aunque el gobierno ha descartado la cooperación militar directa o coordinación con Irán.

Sin embargo, en medio de preocupaciones generalizadas —en particular en los estados árabes sunitas e Israel— por la convergencia de intereses de Estados Unidos, Irán y Siria contra EIIL, el equipo de seguridad nacional de Obama se ha visto en figurillas para emitir un mensaje coherente a la región. Funcionarios del gobierno en Washington han dicho que la intervención de Siria no es el camino para contener a los insurgentes, que han tomado control de varias ciudades en el norte y el oeste de Irak.

Hemos dejado en claro a todos en la región que no necesitamos nada que exacerbe las divisiones sectarias que ya están a su máxima tensión”, afirmó el secretario de Estado de EU, John Kerry, en una reunión de cancilleres de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) en Bruselas.

El miércoles, Al Maliki dejó clara su intención de aferrarse al cargo que ahora ejerce de manera interina y mostró su rechazo a un gobierno de unidad nacional, como le reclamaron EU y buena parte de las fuerzas políticas nacionales.

 

Los que conforman la crisis

La complejidad de la situación de Irak se refleja en el reparto de actores y los papeles que desempeñan en ese drama:

El Estado Islámico de Irak y el Levante (EIIL): grupo fundamentalista que busca el renacimiento del “Califato” musulmán que gobernó la región hace varios siglos. Tiene unos 15 mil combatientes en Siria e Irak. Se le considera el grupo terrorista más rico del mundo.

Los sunitas: aliados circunstanciales de EIIL. Los sunitas son 85 por ciento del Islam, pero son minoría en Irak (30-35 por ciento) y en Irán (5-10 por ciento).

Los chiitas: un grupo minoritario en el Islam, pero mayoría en Irak e Irán. La rivalidad con los sunitas es ancestral y tiene características de orden religioso.

Nuri al Maliki, primer ministro iraquí, se le acusa de haber favorecido a los chiitas en detrimento de los sunitas, y ser así causa de la alianza entre éstos y el EIIL.

Kurdos: grupo étnico autónomo que reclama su independencia.

—Por José Carreño Figueras

 

Ejército recupera el control de escuela

Las fuerzas de seguridad iraquíes lanzaron ayer un ataque en Tikrit y recuperaron el control de la universidad de esa ciudad del norte de Irak en manos de los insurgentes, indicaron fuentes oficiales.

Decenas de miembros de las fuerzas de seguridad llegaron en helicóptero a esa ciudad, donde nació Saddam Hussein, el dirigente iraquí derrocado tras la invasión estadunidense de 2003 y luego ejecutado.

Ayer, los miembros de las fuerzas de seguridad se enfrentaron con los yihadistas, antes de tomar el control de la universidad, en el marco de una operación militar que busca una posible reconquista de la ciudad.

El primer ministro iraquí, Nuri al Maliki, admitió que es necesario adoptar medidas políticas, además de las militares, para combatir la ofensiva de los insurgentes yihadistas sunitas que amenaza la integridad del país.

Al Maliki hizo estas declaraciones durante un encuentro con el ministro de Exteriores británico, William Hague, de visita en Bagdad, que reiteró la petición a las autoridades iraquíes de unirse frente a los militantes que ya han matado a más de mil personas y han obligado a huir de sus casas a cerca de medio millón.

Deberíamos actuar en paralelo por las dos vías”, afirmó Al Maliki al jefe de la diplomacia británica, según un comunicado de la oficina del primer ministro.

En tanto, 19 personas murieron en un atentado suicida en un mercado de un barrio mayoritariamente chiita del norte de Bagdad, según un nuevo balance de fuentes médicas y de seguridad.

La explosión, que también provocó decenas de heridos, fue en el mercado de Bab al Darwaza, en el barrio de Kadimiya. Un primer balance había anunciado la muerte de siete personas.

Mientras que una brigada de turcomanos chiitas de la ciudad iraquí de Taza Jurmatu tocados con turbante alistaron las armas para defender sus hogares en esa región situada al norte de Bagdad frente al avance de los insurgentes sunitas.

Estados Unidos dijo por su parte que se opone a cualquier intervención militar de Siria en la crisis que sacude a Irak, enfrentado a una ofensiva de extremistas sunitas, cuando el régimen de Damasco ha sido acusado de lanzar ataques aéreos contra los yihadistas.

En medio del conflicto, el nuevo Parlamento iraquí, elegido a finales de abril, anunció que celebrará su primera sesión el próximo martes, según un decreto emitido por el presidente Yalal Talabani, ante la presión occidental para la formación de un gobierno de unidad capaz de detener el avance de los yihadistas.

- AFP, DPA y EFE

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