Rousseff busca un nuevo mandato

El Partido de los Trabajadores, en coalición con los partidos Movimiento Democrático Brasileño y Democrático Laborista, ratifican hoy a Dilma como su candidata para buscar la reelección presidencial

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21/06/2014 04:57  María Fernanda Navarro
Gráfico: Excélsior , con información de AFP

CIUDAD DE MÉXICO, 21 de junio En diez días Dilma Rousseff fue testigo de tres escenarios antagónicos en su país. En Sao Paulo el pasado 12 de junio asistió a la ceremonia de inauguración de la Copa del Mundo, cinco días después sobrevoló las áreas inundadas al sur de Brasil tras las fuertes lluvias registradas esa semana y hoy se encuentra en Brasilia para asistir a la ratificación de su candidatura presidencial.

La mandataria brasileña y aspirante a dirigir por cuatro años más la nación sudamericana, emprenderá su campaña electoral durante los primeros días de julio representando al Partido de los Trabajadores (PT) en coalición con los partidos Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) y Democrático Laborista (PDT), convirtiéndola en la aspirante de izquierda más fuerte durante estas elecciones.

Michael Temer, actual vicepresidente de Brasil, también será postulado para aspirar a ese mismo cargo y repetir la fórmula electoral con Rousseff que los llevó al éxito en las elecciones de 2010.

Las postulaciones de Rousseff  y Temer ya habían sido anticipadas por la estructura política que los apoya, pese a que un buen número de integrantes del PMDB se pronunciaron en contra de cerrar filas en torno a Rousseff y promover elecciones internas para elegir un candidato propio.

Asimismo, al interior del PT se dejaron escuchar voces disidentes que apoyaban la postulación del expresidente, Luiz Inácio Lula da Silva, a través de una campaña titulada “Vuelve Lula”. Sin embargo, las solicitudes de algunos integrantes de este y otros partidos aliados fueron ignoradas empezando por Lula da Silva quien aseguró, durante una asamblea del PT, que la única candidata prevista para competir en la elecciones presidenciales por ese partido sería Dilma Rousseff.

El camino de la Presidenta de Brasil hacia las próximas elecciones ha estado plagado de señalamientos respecto al
desempeño de su administración y el descenso en sus niveles de aprobación.

De acuerdo con un análisis de The Economist, las últimas encuestas “confirman lo que muchos observadores han estado diciendo durante meses: el liderazgo de Rousseff es más frágil de lo que ella y su partido de los trabajadores desearía admitir”.

El último estudio de opinión elaborado por el Instituto Brasileiro de Opiniao Pública e Estatística (IBOPE) indicó que la actual mandataria cuenta con 39 por ciento de la intención de voto, en tanto que, el senador Aécio Neves, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), aparece en segundo lugar de las preferencias con 21 por ciento de intención de voto.

Si bien, hasta ahora, la mandataria brasileña supera por 18 puntos a su contendiente más fuerte, encuestas elaboradas en marzo y junio por el mismo instituto revelaron un descenso en la aprobación del gobierno de Rousseff que van de 36 por ciento a 31, respectivamente.

En tanto que la aprobación personal de la Presidenta bajó de 44 por ciento, en junio, en comparación con 51 por ciento registrado en la encuesta de marzo.

El descontento público se hizo evidente en la inauguración del Mundial de Futbol cuando un gran número de asistentes dirigieron abucheos e insultos a Dilma Rousseff, tan notorios que la misma Presidenta declaró un día más tarde que los gritos en su contra no la intimidaban y recordó a sus adversarios que en su vida personal enfrentó situaciones de mayor grado de dificultad.

“Lo que soporté no fueron agresiones verbales sino físicas. No serán los insultos los que me van a intimidar, a atemorizar”, dijo durante un acto público.

A Rousseff tampoco la han logrado intimidar las constantes protestas, organizadas principalmente en Sao Paulo y Río de Janeiro, por los excesivos gastos del gobierno en la organización de la Copa del Mundo, o las huelgas de trabajadores del Metro en Sao Paulo y la de los policías en varias entidades del país, que llegaron a poner en duda el funcionamiento integral del torneo de futbol.

Igual de notorio fue el arranque en las investigaciones por la compra de una refinería de Estados Unidos en la que  Petrobras pagó 360 millones de dólares pese a que un año antes había sido adquirida por la compañía belga Astra Oil por 42 millones de dólares, todo esto durante el tiempo en el que Rousseff se
desempeñaba como presidenta del Consejo de Administración del gigante petrolero estatal, y por lo que ha sido señalada como responsable del desembolso.

La marcha lenta de la economía brasileña, se suma a las razones que utilizan sus adversarios para señalarla como una mala dirigente de la nación carioca.

Alicia Puyana, doctora en economía e investigadora de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO), consideró que pese a los señalamientos adversos hacia la mandataria, es muy probable triunfe una vez más en las elecciones presidenciales, al tiempo en que calificó el desempeño de Rousseff como “bueno en condiciones muy adversas”.

“La situación brasileña no es tan buena, pero no por culpa de Dilma o porque las políticas que haya  implementado no sean positivas.  Es cierto que la situación económica de Brasil es mala comparada con la de Lula, pero hay que tomar en cuenta que durante el mandato de Lula los precios de las materias primas y la cantidad demandada subieron muchísimo, entonces el factor externo impulsó la economía brasileña”, dijo en entrevista telefónica con Excélsior.

La investigadora de FLACSO agregó que el ánimo político de los brasileños bien podría medirse a partir de los resultados de su selección en la copa del Mundo: “a partir de diversos estudios se ha constatado que el triunfo en estos deportes, especialmente en el Mundial de Futbol y en las olimpiadas, genera satisfacción y bienestar que por lo general se transmite en apoyo al gobierno”.

Puyana sugirió que de este momento hasta octubre puede haber muchos cambios respecto al apoyo del electorado hacia Rousseff y un panorama positivo o el descontento y la insatisfacción popular podría depender del marcador en la cancha del conjunto futbolero verdeamaerla.

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