EIIL gana con el choque religioso

El actual embate del grupo Estado Islámico para Irak y el Levante (EIIL) en suelo iraquí amenaza darle al grupo terrorista una base sobre extensiones de territorio pertenecientes a Siria e Irak

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20/06/2014 01:07 José Carreño Figueras
Un miembro de las fuerzas kurdas toma posición ante la posible llegada de militantes del Estado Islámico de Irak y el Levante. Foto: AFP
Un miembro de las fuerzas kurdas toma posición ante la posible llegada de militantes del Estado Islámico de Irak y el Levante. Foto: AFP

CIUDAD DE MÉXICO, 20 de junio.- El actual embate del grupo Estado Islámico para Irak y el Levante (EIIL) en suelo iraquí amenaza darle al grupo terrorista una base sobre extensiones de territorio pertenecientes a Siria e Irak, pero también lo colocan en el centro de un creciente choque religioso.

El empuje del EIIL lo llevó esta vez a vincularse con grupos sunitas en el norte de Irak, grupos que fueron favorecidos durante la dictadura del también sunita Saddam Hussein y que se han sentido, o han sido, marginados durante el régimen del chiita Al Maliki.

Pero el problema va mucho más allá. Los sunitas son alrededor de  30 por ciento de la población iraquí mientras 60 a 65 por ciento son chiitas. En el vecino Irán, la mayoría chiita es de 95 por ciento.

A escala mundial, sin embargo, Irán e Irak son minoría. Tanto como 85 por ciento de los musulmanes son sunitas, quizá no tan militantes como los que ahora combaten en Irak, pero sunitas.

Y ahí está parte del enrevesado problema que hoy significa Irak y la lucha entre el EIIL y sus aliados sunitas con los chiitas en Irak.

Arabia Saudita se considera protectora de los sunitas y ve con malos ojos la potencial intervención de Irán en el conflicto iraquí, amen de que diplomáticos de Qatar han “advertido” a los Estados Unidos de consecuencias negativas si atacaran a los sunitas iraquíes para apoyar el gobierno chiita.

Para complicar aún más las cosas, al margen de la mala sangre que existe desde hace un milenio entre sunitas y chiitas en Irak, el EIIL sigue la práctica definida por el término árabe takfir, que se refiere a la legitimidad de que un islamista mate a otro que haya encontrado o se haya declarado en apostasía.

De hecho, en un mensaje del 11 de junio un portavoz del EIIL amenazó con una larga revancha en las ciudades de Kerbala y Najaf, que son importantes santuarios chiitas.

Igual que el cristianismo, la religión islámica tiene escisiones por cuestiones de doctrina que han llevado a problemas mayores.

Sunitas y chiitas mantienen ya hace mil años un conflicto que no parece cercano siquiera a terminar.

Cuando el profeta Mahoma murió en el año 632 DC, los sunitas se declararon en favor de que la jefatura del Islam debería quedar en manos de aquel que los jefes de la comunidad considerasen como el más conveniente: los chiitas, a su vez, consideraban que debería mantenerse en la familia del Profeta.

Desde entonces creció la diferencia de opiniones y de interpretaciones en torno al Corán, el libro sagrado de los musulmanes.

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