Aficionados chilenos causan pánico en Río

Los fanáticos invadieron el lugar en un intento por acceder al estadio, al darse cuenta que no había salida rompieron algunos páneles

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19/06/2014 01:43 Carlos Barrón, enviado / Foto: Twitter

RÍO DE JANEIRO, 19 de junio.- Para ellos no hubo medias tintas. Como muchos aficionados en Brasil, decenas de turistas chilenos tampoco tenían boleto y decidieron planear una operación para colarse al estadio.

Una hora antes del juego, unos 100 aficionados andinos respiraron hondo frente a una de las verjas gigantes que bordean al estadio Maracaná. Con su fuerza colectiva la echaron abajo y como estampida de elefantes entraron en la búsqueda del pasillo para salir a las tribunas y poder camuflajearse con la gente que pagó entrada.

De golpe afloró el pánico y el caos, pues como animales asustados se vieron acorralados al caer en el centro de medios de comunicación, la peor trampa para el golpe que habían planeado. Rompieron una puerta de cristal y a su paso acabaron con mesas, macetas y computadoras. Algunas voluntarias que provienen de diferentes partes del mundo, gritaron asustadas.

La seguridad actuó casi de manera inmediata, pero lograron escabullirse derribando las paredes de triplay con que está construido el centro de medios que se instaló donde generalmente hay un estacionamiento.

Embravecidos, los hombres de seguridad golpearon a algunos de los chilenos que espantados, se atoraron en un gran pasillo en el que fueron capturados. Los obligaron a ponerse en cuclillas y aguardar para irlos sacando uno a uno.

Mientras trataban de guardar la compostura, gente de seguridad de la Copa del Mundo comenzó a contactar al gobierno de Brasil para iniciar la deportación. En una primera instancia fueron llevados a una prefectura municipal para comenzar con la detención, pero aseguraron no querer llevarlos a la cárcel sino devolverlos a Chile lo más rápido posible.

Al menos 15 pudieron desaparecer en las tribunas mientras sus compañeros capturados se tapaban el rostro con pañuelos y al primer intento de gritar loas a Chile, eran callados por el grupo de seguridad.

Las paredes que derribaron causaron estragos en el centro del medio, pues doblegaron el peso de las mesas y con ellas se fueron al piso televisiones, computadoras y comida.

Afuera del estadio, la policía detuvo a 23 revendedores de entradas. La operación de la Policía Militar se saldó con 11 chilenos detenidos, tres brasileños, dos colombianos, dos estadunidenses, dos canadienses, un alemán, un venezolano y un peruano.    Se incautó además 12 entradas, ocho credenciales y otros elementos.

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