Cazadores matan al 'rey' de los elefantes de Kenia

'Satao', un paquidermo de 45 años y cuyos colmillos pesaban más de 45 kilogramos, fue hallado muerto y mutilado en el Parque Nacional Tsavo

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16/06/2014 13:21 Redacción / Fotos: Fundación Tsavo
Así fue el final de 'Satao'.

NAIROBI, 16 de junio.- Cazadores furtivos mataron al ‘rey’ de los elefantes de Kenia, uno de los más grandes del mundo.

‘Satao’, un paquidermo de alrededor de 45 años y cuyos colmillos pesaban más de 45 kilogramos, fue hallado muerto y mutilado la semana pasada en el Parque Nacional Tsavo, informaron autoridades del recinto.

De acuerdo con los responsables del parque, Satao fue asesinado con flechas envenenadas.

Semanas atrás, el animal había sido atendido por heridas provocadas por cazadores que habían  fallado en su intento por cazarlo.

El elefante, que según los responsables del parque, gozaba de una gran inteligencia -hasta el punto de que se escondía habitualmente en los arbustos para ocultar sus colmillos de los cazadores- fue supuestamente acosado por hombres armados con gafas de visión nocturna, motocicletas y ballestas.

Los restos de ‘Satao’ presentaban señales de mutilación y sus colmillos fueron arrancados.

El Gobierno keniano estima que 97 elefantes han muerto este año por la acción de los cazadores ilegales, aunque algunas organizaciones creen que la cifra podría ser hasta diez veces mayor.

La noticia de la muerte de Satao supone un día triste para Kenia. Son noticias devastadoras para los elefantes y para quienes cuidan de ellos. No hicimos lo suficiente para salvarle y estamos fallando a su especie", hizo saber el Fondo de Protección Tsavo en un escueto comunicado.

La incesante demanda de marfil en varios países asiáticos han provocado en los últimos años el repunte de la caza indiscriminada de elefantes, como la que ocurrió a principios de la década de 1980, año en el que el comercio de marfil fue prohibido.

No hay duda de que Satao está muerto, asesinado por la flecha envenenada de un cazador furtivo de marfil para alimentar la demanda insaciable de marfil ", aseguró Richar Moller, de la Fundación Tsavo.

jrr

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