El Día D, no sólo estadunidense

En el histórico desembarco de Normandía estuvieron tropas de varios países y no sólo las de EU, como Hollywood lo muestra

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06/06/2014 01:17 José Carreño Figueras

CIUDAD DE MÉXICO, 6 de junio.- A sus 89 años de edad, con un overol rojo, el veterano de guerra británico Jock Hutton revivió ayer el salto en paracaídas que hace 70 años lo llevó al poblado francés de Ranville.

El pequeño poblado de la Normandía francesa fue el blanco inicial del 13 Batallón de Paracaidistas la madrugada del 6 de junio de 1944, el Día D, cuando unos 156 mil hombres de las fuerzas armadas aliadas desembarcaron en las playas de Francia. Enfrente tenían a unos 53 mil soldados alemanes.

Hutton y sus compañeros fueron parte de los 24 mil paracaidistas o tropas aerotransportadas estadunidenses, inglesas y canadienses que llegaron a pequeñas poblaciones francesas en la noche del 5 al 6 de junio como parte de la invasión que comenzaría a las 6:30 horas del día 6 a lo largo de cinco playas denominadas como Utah, Omaha, a ser atacadas por tropas estadunidenses; y Gold, Juno y Sword por británicos, canadienses y otros aliados (noruegos, polacos, holandeses, checos, belgas etc.).

Menos de un millar de veteranos estaban a mano ayer para los festejos de uno de los momentos importantes de la Segunda Guerra Mundial.

A través de los años, la cinematografía de Hollywood transformó la invasión de Normandía en una operación estadunidense, mientras en el vigésimo aniversario, en 1964, el mandatario francés, el general Charles de Gaulle, rehusó asistir a actos conmemorativos que no marcaran operaciones únicamente francesas.

La realidad es que la operación como tal fue conjunta, bajo el mando de un general estadunidense pero con militares ingleses como segundos y planificación mayormente atribuida al mariscal Bernard Montgomery.

La invasión fue precedida por considerables actos de engaño que ayudaron a distraer la atención o confiaron a sus adversarios, así como por augurios de mal tiempo que llevan a varios de los principales comandantes alemanes, incluso el mariscal Erwin Rommel, a pensar que podrían viajar con cierta libertad.

En términos materiales, la contribución británica fue la mayor: de los mil 213 barcos de guerra involucrados, 200 eran estadunidenses y 892 británicos; de los cuatro mil 126 lanchones de desembarco, tres mil 261 eran ingleses y el resto estadunidenses.

Tropas francesas libres y la resistencia francesa desarrollaron también papeles importantes. Los primeros mediante paracaidistas que establecieron contactos con formaciones guerrilleras, que por su parte lograron afectar los movimientos de tropas alemanas.

Las operaciones fueron difíciles y en algunos casos se prolongaron por días ahí donde se esperaba fueran sólo horas, pero finalmente los aliados quedaron sólidamente establecidos en territorio francés para seguir sus ataques.

El operativo aliado fue favorecido por el debate entre comandantes alemanes respecto a la conveniencia de defender las playas a toda costa o esperar tierra adentro.

Ese día se inició el empujón final de la Segunda Guerra Mundial, con los ejércitos del Tercer Reich obligados a enfrentar un tercer frente en Europa: el ataque de ejércitos combinados estadunidenses, ingleses, canadienses y franceses en el norte de Francia y en Italia mientras eran ferozmente combatidos por los soviéticos en el frente oriental.

La combinación fue letal y los aliados triunfaron un año después. Al mismo tiempo, la llamada Operación Neptuno pasó a la historia como el mayor desembarco de la historia del mundo.

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