EXPEDIENTE: Felipe de Borbón, el sucesor ideal para la España del siglo XXI

A lo largo de toda su vida, el futuro rey de España ha sido educado con el único objetivo de convertirse en jefe de Estado

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02/06/2014 07:50 Agencias / Fotos: AP y Reuters
El heredero al trono se ha esforzado por dar una imagen de proximidad y modernidad.

MADRID, 2 de junio.- Moderno y discreto, Felipe de Borbón, que reinará como Felipe VI, ha sido educado a lo largo de toda su vida con el único objetivo de convertirse en jefe de Estado, una responsabilidad que asume ahora, a los 46 años, tras la abdicación de su padre, Juan Carlos I de España.

Nacido el 30 de enero de 1968 en Madrid, desde muy pequeño tanto el rey Juan Carlos como su esposa, la reina Sofía, le educaron para ocupar un día el trono.

De semblante grave pero sonriente y más reservado que su padre, el futuro rey sufrió durante mucho tiempo la comparación con Juan Carlos, en una España donde muchos se declaraban más 'juancarlistas' que monárquicos.

Pero los repetidos problemas de salud del monarca, su polémico viaje en abril de 2012 para cazar elefantes en Botswana y la investigación por corrupción a su hija menor, la infanta Cristina, y al esposo de ésta, Iñaki Urdangarin, hundieron la popularidad del rey.

En cambio, la imagen del príncipe subía.

De ojos azules y casi dos metros de altura, el elegante Felipe se esforzó por dar una imagen de proximidad y modernidad. A lo que contribuyó su matrimonio en 2004 con Letizia Ortiz, una plebeya, divorciada y periodista, algo inédito en la historia de la monarquía española.

De su matrimonio nacieron sus dos hijas: Leonor, en octubre de 2005, y Sofía, en abril de 2007.

En 1977, con nueve años, un 'principito' de pelo rubio dio su primer discurso público ante las Cortes españolas al ser nombrado Príncipe de Asturias y heredero de la Corona.

Tal vez la mayor lección para él llegó cuatro años después cuando, el 23 de febrero de 1981, asistió junto al rey al intento de golpe de Estado del teniente coronel Antonio Tejero.

Su padre quiso que estuviese en el despacho para que le viese actuar", relató Sofía en el libro 'La reina' de Pilar Urbano.

Hizo bien, porque cuando se es un muchacho de 12 años, esas escenas, esas actitudes de firmeza del padre, esa lucha por ganar para los españoles la libertad y la democracia, todo eso se graba en la conciencia y es una lección inolvidable", añadía.

Tras estudiar en Canadá, entre 1985 y 1988 cursó en las academias militares españolas de Tierra, Mar y Aire, a las que siguieron cinco años más en la Universidad Autónoma de Madrid, donde estudió derecho y materias de economía, y un máster de relaciones internacionales en la Universidad de Georgetown, en Washington.

Al volver a España, empezó a intensificar su presencia en actos oficiales, especialmente en el extranjero gracias a su buen dominio del inglés.

También habla con fluidez el catalán, una virtud especialmente apreciada en Cataluña, gran región del noreste de España con una marcada identidad y pretensiones independentistas reforzadas por la crisis económica, lo que tensó sus relaciones con Madrid.

Desde 1996 era el representante español en las tomas de posesiones de los presidentes latinoamericanos, al tiempo que concedía audiencias y presidía la Fundación Príncipe de Asturias, que otorga anualmente los premios homónimos.

Después, las numerosas operaciones quirúrgicas del rey desde 2010 llevaron a que el Príncipe asumiera el papel de éste en numerosos actos oficiales.

Amante de los deportes

Piloto de helicóptero y futbolista amateur, el futuro Felipe VI es un gran aficionado al deporte, como marca la tradición familiar.

Fue el abanderado de España en los Juegos Olímpicos de Barcelona 92 y su condición de olímpico y amante del deporte le han llevado a estar cerca de los deportistas y a implicarse de lleno en la defensa en la candidatura de Madrid 2020.

Su imagen al frente del equipo español en el estadio de Montjuic durante la inauguración de Barcelona'92 es parte de la historia de un país, empeñado en "mantener el nivel de excelencia" de su deporte, según sus propias palabras, pronunciadas el pasado diciembre tras recibir la Orden Olímpica de Oro.

Aficionado al squash y al esquí, además de la vela, se ha mostrado siempre próximo a los deportistas, a los que ha acompañado en numerosas competiciones y especialmente en los Juegos Olímpicos, acompañado de Letizia desde los celebrados en Atenas 2004, año en el que contrajeron matrimonio.

Pese a no resultar elegida, la candidatura olímpica de Madrid 2020 contó con la total implicación del Príncipe, que se trasladó a Buenos Aires para participar en su presentación el 7 de septiembre de 2013. Allí, ante la Asamblea del COI, aseguró que Madrid es "un socio confiable y con experiencia".

Después de la derrota, la tercera consecutiva de Madrid, el Príncipe estuvo al lado de los miembros de la candidatura, a los que animó a encajar el golpe y a seguir trabajando por el deporte español.

La figura del Príncipe continúa la tradicional relación de la Familia Real con la práctica deportiva, que comenzó con la participación de su padre, Juan Carlos I, en los Juegos Olímpicos de Múnich en 1972, donde compitió en la clase "Dragón" de Vela.

Además de su vinculación olímpica, Felipe es simpatizante en futbol del Atlético de Madrid, club que en 2003 le nombró presidente de honor del Centenario.

Entre otros acontecimientos deportivos, también estuvo presente, junto a su esposa Letizia, en los últimos éxitos logrados por la selección española de futbol, como la final del Mundial de Sudáfrica 2010, tras la que festejó el título con los jugadores en el vestuario y calificó de "bendición" el gol de Andrés Iniesta ante Holanda, y la final de la Eurocopa 2012 frente a Italia en Kiev, donde elogió a "una generación de lujo".

jrr

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