Eligen en Colombia este domingo a su presidente

Calificada como una de las campañas electorales más sucias de la historia de Colombia, la contienda culmina hoy en las urnas para elegir al próximo ocupante del Palacio de Nariño

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25/05/2014 08:05 Carmen Álvarez

CIUDAD DE MÉXICO, 25 de mayo.- Los colombianos van a las urnas en medio del abstencionismo y la guerra sucia.

Calificada como una de las campañas electorales más sucias de la historia de Colombia, la contienda que culmina hoy en las urnas para elegir al próximo ocupante del Palacio presidencial de Nariño es apenas la sombra de la sangrienta política electoral del siglo pasado, cuando los candidatos y líderes de oposición eran eliminados a balazos en plena vía pública.

La eliminación física de candidatos como Jorge Eliécer Gaitán, el 9 de abril de 1948 —dos días después de que anotara en su agenda la visita de un estudiante llamado Fidel Castro—, de Jaime Pardo Leal en 1987; de Luis Carlos Galán en 1989, Bernardo Jaramillo Ossa y Carlos Pizarro en 1990 y las matanzas de movimientos enteros como Unión Patriótica han cedido terreno a la guerra mediática del nuevo milenio.

Hoy las armas son escándalos como el video divulgado por la revista Semana donde Óscar Iván Zuluaga, el principal candidato de la oposición, habla a un espía de telecomunicaciones de la necesidad de impedir que las negociaciones de paz con las FARC sean la “tabla de salvación” de su contrincante, el  presidente Juan Manuel Santos.

El técnico de nombre Fernando Sepúlveda Ardilla al servicio de Zuluaga de Centro Democrático del expresidente Álvaro Uribe, fue acusado por la Fiscalía de robar inteligencia militar sobre la XX Ronda de Negociaciones de paz con las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) que comenzaron en febrero, dos meses después que el presidente estadunidense, Barack Obama, la calificara como “la vía correcta” a seguir según EurasiaReview.

El video con que amenaza ¿quién se lo dio?, ¿su agencia de inteligencia?, ¿su Fiscalía? O ¿la revista de su sobrino?”, respondió desde su twitter el
expresidente Uribe el domingo 18 de mayo, el mismo día de su difusión en la revista colombiana Semana. El video fue retransmitido por la cadena RT (Russia Today).

El espectáculo ofrece las recurrentes acusaciones de que presidentes colombianos y la alta clase política están infiltrados por gente al servicio de los paramilitares y ha recibido dinero del narcotráfico para sus campañas, sazonadas con documentos desclasificados del gobierno de Estados Unidos donde se les atribuyen lazos con capos del narcotráfico, pero sin probarlas con fotos ni evidencias documentales.

Un drama que incide en la indiferencia de los colombianos hacia los procesos electorales con un abstencionismo que se disparó desde 41 por ciento de la segunda vuelta de 1998 hasta 56 por ciento en la segunda vuelta de 2010, según la Misión de Observación Electoral de la sociedad civil  que para la jornada de hoy desplegará cuatro mil 140 observadores.

En las recientes elecciones legislativas, los votantes colombianos refrendaron su poco interés por votar. Este 9 de marzo la Registraduría Nacional refrendó el ausentismo del 56.42 por ciento, debido a que dieciocho y medio millones de ciudadanas no acudieron a las urnas para elegir a los miembros del Congreso y del Parlamento Andino; Otro millón 485 mil 567  depositó votos nulos en las urnas, y 842 mil 615 electores más dejaron sus sufragios en blanco.

Pero hoy se sabrá si de los 33 millones de ciudadanos, 17.1 por ciento mujeres y 15.8 por ciento hombres llamados a votar y más los casi 560 mil ciudadanos registrados en 217 consulados del exterior lograron frenar la indiferencia popular hacia los procesos electorales.

Entretanto lo que sobran son explicaciones sobre el hartazgo del electorado colombiano con el sistema político, desde las que hacen el balance contable de la violencia hasta las que se remontan al origen mismo de las repúblicas de Latinoamérica donde los criollos gobernantes no tenían ninguna empatía con sus gobernados, o las que ponen el énfasis en la inequitativa distribución de la riqueza entre la población.

En la mayoría de los países quienes toman las decisiones políticas provienen de manera desproporcionada de los estratos más elevados de la sociedad”, dijo recientemente a Excélsior Nicholas Carnes, de Duke University, coautor junto con Noam Lupu de la universidad Wisconsin-Madison, del ensayo Rethinking the Comparative Perspective on Class and Representation: Evidence from Latin America.

Lupu dijo que el expresidente brasileño Lula Da Silva, un ex trabajador metalúrgico, es la excepción. “El caso de Lula confirma la regla porque si usted revisa el perfil de los diputados del Partido de los Trabajadores verá que ninguno proviene de la clase trabajadora. Todos son abogados, profesionistas y la presidenta, Dilma Rousseff es economista”.

Con este marco teórico, los perfiles biográficos de los candidatos a la presidencia de Colombia para el periodo 2014-2018 revelan que el presidente Juan Manuel Santos proviene de una de las familias más influyentes en ese país que ocupa una posición estratégica en el subcontinente por su frontera con Centroamérica y sus costas bañadas por ambos océanos.

La familia de Santos ha sido considerada por mucho tiempo como un peso completo en la política del partido Liberal y en la prensa. El bisabuelo de Santos, Eduardo Santos, fue presidente de 1938 a 1942, mientras que su primo Francisco Santos Calderón fue vicepresidente en la administración de Álvaro Uribe (2002-2010)”, escribió James Bargent para Colombia Reports.

Y menciona que estudió economía en prestigiadas escuelas de Colombia, Estados Unidos e Inglaterra, que editó el periódico El Tiempo del que su familia tuvo la mayoría accionaria de 1913 a 2007 y que su padre, Enrique Santos Castillo, dirigió el diario durante 50 años.

De su campaña electoral los analistas le anticipan una segunda vuelta el 15 de junio. La revista EurasiaReview destaca que su ventaja en las encuestas se ha reducido por las protestas de unos cuatro mil líderes agrarios que le exigen una mejor distribución de la tierra, solución al drama de  los desplazados, soberanía alimentaria y solución a los impactos adversos de la minería y los tratados de libre comercio.

Su principal contendiente es Óscar Iván Zuluaga, egresado de la Pontificia Universidad Javeriana de los Jesuitas, y se encuentra en un empate técnico con él, según una encuesta del pasado miércoles.

Su biografía oficial dice que fue Ministro de Hacienda en la segunda Presidencia de Álvaro Uribe (2006-2010) y que se le conoce como “el candidato de Uribe” debido a que compite por el partido Centro Democrático que dirige el expresidente.

En la biografía oficial de Álvaro Uribe de 62 años, destaca la “incuestionable influencia política” de ese abogado y especialista en ciencia política de la Universidad de Antioquía que se graduó en Administración y Negociación y  de Conflictos en Harvard y fue nombrado asociado Senior de la Saint Anthony en la Universidad de Oxford. Menciona también que su padre, un acaudalado terrateniente, fue acribillado por las FARC durante un intento de secuestro en 1983.

Los otros candidatos son por el Partido Verde, Enrique Peñaloza, un economista y exalcalde de Bogotá admirador del candidato asesinado Luis Carlos Galán; la economista Clara López, prima lejana del presidente Alfonso López Michelsen, de Polo Democrático, un partido marginal de izquierda. Y Marta Lucía Ramírez, una abogada de 59 años que fue exministra de Defensa de Álvaro Uribe que contiende por el fragmentado Partido Conservador.

En este contexto el informe “¡Basta Ya! Colombia: Memorias de Guerra y Dignidad” del Grupo Memoria Histórica, disponible en la red, sazona la contienda ilustrando las penurias de las mayorías colombianas, no como “una narrativa de un pasado remoto, sino sobre una realidad anclada en nuestro presente”, dice la Embajada de la Confederación Suiza en Colombia, en el colofón del documento.

De1958 a 2012 el conflicto armado ha ocasionado la muerte de por lo menos 220 mil personas”, cinco millones 700 mil desplazados. Un promedio de 26 personas cada hora por conflictos como las mil 166 matanzas perpetradas por los grupos paramilitares que protegen a quienes pueden pagarles, así como las 343 masacres perpetradas por las guerrillas y 158 por la fuerza pública.

Me atrevo a pensar que es esta realidad descomunal, y no sólo su expresión literaria, la que este año ha merecido la atención de la Academia Sueca de las Letras. Una realidad que no es la del papel, sino que vive con nosotros y determina cada instante de nuestras incontables muertes cotidianas”, dijo con conocimiento de causa el colombiano Gabriel García Márquez al recibir el Premio Nobel de Literatura 1982.

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