Merkel busca una gran coalición para Europa

La canciller alemana presentará una propuesta para conformar la nueva Comisión Europea

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24/05/2014 04:29 Enrique Müller/ Especial

BERLÍN, 24 de mayo.— En un duelo inédito, dos visiones de la Europa unida chocaron el miércoles bajo el espectro del poder de Angela Merkel.

Los dos principales aspirantes a ocupar la presidencia de la Comisión, el socialdemócrata alemán Martin Schulz y el conservador luxemburgués Jean Claude Juncker, chocaron en un duelo televisado a Alemania, Suiza y Austria por la emisora alemana ARD.

La cita era obligada. De jueves a domingo, Europa es el escenario de un histórico experimento: los candidatos al cargo más importante que ofrece la Unión Europea en Bruselas nunca habían competido por el puesto.

Durante el debate, los dos candidatos respondieron a 21 preguntas formuladas por el público, y hasta la número 19 parecían de acuerdo en todo. Las diferencias comenzaron cuando ambos tuvieron que hablar de lo que harían si fueran electos al cargo.

Schulz, de 58 años, y Juncker, de 59, son viejos zorros de la política comunitaria: mencionaron el paro juvenil como el problema prioritario. Para Schulz, se podía resolver invirtiendo en la pequeña y mediana industria, mientras Juncker afirmaba la necesidad de hacer algo, pero sin gastar un dinero que no se tiene. Las diferencias crecieron cuando abordaron el futuro rol de la Comisión.

En el universo de Schulz, Europa está en camino de convertirse en un nuevo Estado, y los actuales jefes de Estado y de gobierno deberán transferir poco a poco a la Comisión Europea el poder que detentan. La Comisión debe ser el gobierno del superestado y tomar las decisiones correspondientes. En la visión de Juncker, la UE jamás debe ser un nuevo Estado y las decisiones más importantes deben ser adoptadas por los gobiernos nacionales; la Comisión debería quedar como una administración que elabore leyes y las ponga en práctica por mandato de los gobiernos.

La armonía regresó cuando los dos candidatos respondieron a una pregunta sobre el tema más espinoso de las elecciones: “¿Qué pasará después de las elecciones?” Según el Tratado de Lisboa, aprobado en diciembre de 2007 y diseñado para mejorar el funcionamiento de la UE, los jefes de Estado y de gobierno deben proponer un candidato a presidente de la Comisión, que debe ser aprobado por el Parlamento con atención al resultado de las elecciones.

Pero el tema no es tan simple en la práctica y de hecho hay un poderoso factor en juego: Angela Merkel. Desde que se inició la lucha electoral, la canciller alemana dejó claro que la decisión final sería de los jefes de Estado y de gobierno, y no los electores, en una aclaración que convirtió la lucha electoral en una partida de póker a jugarse en el Consejo Europeo con un resultado incierto.

La incertidumbre aumentó cuando Merkel admitió esta semana, ante un periódico regional alemán, que su gobierno presentaría una “propuesta consensuada” entre su partido y los socialdemócratas para la formación de la nueva Comisión. “La formación de la gran coalición de gobierno alemán estuvo precedida por largas negociaciones hasta lograr un pacto de gobierno. Lograremos también ponernos de acuerdo para la composición de la nueva Comisión Europea”, dijo Merkel al periódico Leipziger Vokszeitung.

La respuesta de Merkel
no es gratuita

El consejo debe proponer un candidato que reúna la mayoría cualificada de la Asamblea (376 de 751 diputados), pero ni Schulz ni Juncker lograrán
reunir esa cifra. Merkel cree que la proyección de su gran coalición de Berlín a Bruselas sería la mejor solución, pero no necesariamente con alguno de ellos como futuro presidente.

Merkel, que tiene un poder indudable en el seno del Consejo Europeo, no siente simpatías por ninguno de los dos candidatos que se disputan la presidencia del Parlamento. Schulz, aparte de su militancia socialdemócrata, es demasiado cercano al presidente francés, François Hollande, quien siempre ha cuestionado la política de austeridad exigida por Alemania para salvar el euro. Juncker, ex primer ministro de Luxemburgo y ex jefe del euro grupo, es el candidato oficial de Merkel pero nunca ha sido un aliado complaciente; estuvo antes en favor de los polémicos euro bonos y en Berlín existe la sospecha de que seguiría un perfil propio, ajeno a los dictados de Merkel.

En ese marco los candidatos también estuvieron de acuerdo sobre el peligro para la imagen que busca ofrecer la Unión Europea con las elecciones, si las insinuaciones de Merkel sobre la posibilidad de un tercer candidato para el cargo se convierten en realidad.

En una entrevista con el periódico BILD, Juncker dijo esperar que los líderes de los 28 gobiernos de la UE respetarán la voluntad de los votantes después de las elecciones. “Si no lo hicieran, los votantes sabrían entonces que no habría necesidad la próxima vez de molestarse en votar, porque los partidos habrían roto sus promesas de antes de las elecciones”.

Si los líderes de los gobiernos hacen trampas y eligen a otro candidato, dañarían gravemente la democracia en Europa”, dijo Schulz al mismo periódico. “Sería una burla a los electores y no habría ninguna razón para molestarse con este tipo de elecciones”.

El temor de los dos principales candidatos es justificado porque las elecciones europeas, por primera vez, se llevan a cabo en un ambiente hostil y en medio de un profundo abismo entre Bruselas y los ciudadanos. En los últimos cinco años colapsó la economía  en varios países de Europa del sur, explotaron las deudas y en algunas regiones, uno de cada dos jóvenes no tiene trabajo.

La crisis del euro se convirtió en una crisis de identidad del continente, una realidad que convenció a los principales bloques políticos europeos a presentar candidatos al cargo de presidente de la Comisión para reanimar a los electores, que nunca han mostrado mucho interés por Bruselas, ni menos por el trabajo que realiza el Parlamento Europeo.

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