Estalla la ira en Turquía contra el primer ministro

Acusan a Recep Tayyip Erdogan de ignorar las repetidas advertencias sobre la inseguridad de las minas

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16/05/2014 01:41 AFP y EFE
En Ankara, la policía recurrió a granadas lacrimógenas y a cañones de agua para dispersar a decenas de personas reunidas en la céntrica plaza de Kizilay, para protestar en contra del gobierno por la muerte de los mineros. Foto: AP

SOMA, Turquía. 16 de mayo.– El accidente minero que causó al menos 283 muertos en Turquía avivó las protestas contra el gobierno del primer ministro islamista conservador Recep Tayyip Erdogan, con una huelga y manifestaciones reprimidas por la policía.

La policía antidisturbios lanzó gases lacrimógenos para dispersar a una multitud de 20 mil manifestantes que denunciaban en Esmirna lo que consideran la negligencia industrial más grave del gobierno registrada en Turquía, según la agencia de prensa Dogan.

Kani Beko, presidente de DISK (Confederación de los Sindicatos Revolucionarios de Turquía), uno de los principales sindicatos de obreros del país, fue hospitalizado tras la violenta carga policial.

En Ankara, la policía recurrió a las granadas lacrimógenas y a los cañones de agua para dispersar a 200 personas concentradas en la céntrica plaza de Kizilay.

“Esto no es ni un accidente ni el destino, es una masacre”, proclamaba una banderola desplegada en la capital por un militante sindicalista que llamaba al gobierno a dimitir.

Otras manifestaciones se organizaron en varias ciudades.

Cuatro sindicatos decretaron ayer una jornada de huelga en todo el país en homenaje a los mineros muertos en el accidente de la mina de carbón de Soma, a un centenar de kilómetros la noreste de Esmirna.

Acusan al gobierno de haber ignorado repetidas advertencias sobre la inseguridad de las minas en Turquía.

El pasado miércoles Erdogan se desplazó personalmente a Soma, donde fue increpado por decenas de habitantes enfurecidos y prometió que se llevarían a cabo investigaciones sobre la causa del desastre, pero rechazó las acusaciones, afirmando que “estos accidentes ocurren”.

Un asesor de Erdogan fue fotografiado dando patadas a un manifestante en Soma, lo que desencadenó la ira en las redes sociales.

“Me agredió e insultó, y también al primer ministro. ¿Me tenía que quedar callado?”, reaccionó el asesor, en una declaración citada por el diario Hurriyet.

El enojo

La desesperación y la ira aumentaban a medida que disminuye la esperanza de rescatar con vida a docenas de mineros que permanecían prisioneros en la mina.

“Logramos controlar el fuego (...) Avanzamos metro por metro, necesitaremos vamos días para llegar hasta el final (...) Es un trabajo muy lento”, indicó un responsable de las operaciones de rescate, bajo condición de anonimato.

“Nuestra pérdida es inmensa” dijo el presidente Abdulá Gul, muy emocionado, al visitar el lugar del drama.

Un nuevo cuerpo fue sacado ayer por la noche de la mina, lo que lleva a 283 el número oficial de muertos, declaró el ministro de Energía, Taner Yildiz.

Según las autoridades, todavía quedan en la mina unos 90 mineros, pero las posibilidades de que haya sobrevivientes son casi nulas.

Los familiares de los mineros que murieron en esta catástrofe comenzaron a recuperar los cadáveres de sus parientes en un almacén que se utiliza como morgue improvisada en Kirkagac, a pocos kilómetros de Soma.

Sentado ante la puerta del complejo, Alaattin Menguçek llegó desde Esmirna para recuperar el cuerpo de su hijo.

“Espero por mi hijo. Le he perdido en la mina, acababa de ser padre hace ocho meses”, dijo el hombre, resignado.

Los altavoces de Soma iban desgranando sombríos anuncios: “El padre, la madre, el hermano de Yusuf Bak les anuncian su muerte. Los funerales tendrán lugar tras la plegaria del mediodía...”.

La catástrofe aumentó la presión sobre Erdogan, quien tuvo que enfrentar protestas masivas a mediados del año pasado y un gigantesco escándalo de corrupción que involucró a sus familiares y aliados en los últimos meses.

 

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