Mujer de Sudán es condenada a muerte por cambiar de fe

Una Corte judicial de Sudán condenó a morir en la horca a una mujer de 27 años por declararse cristiana y negarse a volver al Islam. También recibirá cien latigazos por “adulterio”

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15/05/2014 23:17 EFE y AFP
Mariam Ishaq, con ocho meses de embarazo, fue sentenciada ayer por el juez Abas Mohamed al Jalifa en el tribunal de Jartum. Foto: AP

JARTUM, 16 de mayo.– Un tribunal de Sudán condenó ayer a muerte a la doctora Mariam Ishaq, de 27 años, por adulterio y haberse convertido al cristianismo, aunque la pena no se aplicará hasta dentro de dos años.

La joven tiene ocho meses de embarazo y tiene otro hijo de 20 meses de edad, informó Amnistía Internacional (AI), que pide su liberación inmediata.

Le dimos tres días para abjurar de su fe pero usted ha insistido en no volver al Islam. Le condeno a la pena de muerte en la horca”, declaró el juez Abas Mohamed al Jalifa, dirigiéndose a la mujer por el apellido de su padre, de confesión musulmana.

Mariam Yahia Ibrahim Ishag (su nombre cristiano) también fue condenada a cien latigazos por “adulterio”.

La joven permaneció impasible al conocer el veredicto.

Antes, durante la audiencia, tras una larga intervención de un jefe religioso musulmán que intentó convencerla, dijo sosegadamente al juez: “Soy cristiana y nunca he cometido apostasía”.

Según Amnistía Internacional, Ishag fue criada en el cristianismo ortodoxo, la religión de su madre, dado que su padre, musulmán, estuvo ausente durante su infancia. Más adelante, la joven se casó con un cristiano de Sudán del Sur.

Sin embargo, la ley islámica en vigor en Sudán estipula que una musulmana no puede casarse con alguien de otra religión.

El régimen islamista sudanés introdujo la ley coránica en 1983, aunque las condenas a muerte son escasas.

Las embajadas de Estados Unidos, Canadá, Reino Unido y Holanda se declararon “muy preocupadas” por el caso de esta sudanesa.

Hacemos un llamado al gobierno de Sudán para que respete el derecho a la libertad de religión, y en particular el derecho de cambiar de fe o de creencia”, escribieron en un comunicado conjunto.

Dicho derecho aparece en la Constitución sudanesa de 2005, y en los textos internacionales de defensa de los derechos humanos, añadían las embajadas, que piden a las autoridades judiciales que traten el caso de Ishag “con compasión”.

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