Barack Obama reafirma fortaleza

Al inaugurar ayer el Museo Nacional 11 de Septiembre, el Presidente de Estados Unidos afirmó que ningún acto terrorista puede quebrantar la fuerza y el carácter de EU

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15/05/2014 23:31 AP, AFP, DPA y EFE

NUEVA YORK, 16 de mayo.– El presidente Barack Obama afirmó ayer que ningún acto terrorista puede quebrantar la fuerza y el carácter de Estados Unidos.

Aquellos que perdimos siguen viviendo en nosotros, en las familias que aún los aman (...). Nada puede quebrarnos, nada puede cambiar lo que somos como estadunidenses”, dijo Obama al inaugurar el Museo Nacional 11 de Septiembre, y añadió que esta institución mantiene fresca la historia de los ataques terroristas de 2001 para que las futuras generaciones nunca la olviden.

Obama elogió a los hombres y mujeres que ayudaron a salvar vidas en el ataque y en particular a los que perdieron la propia vida al hacerlo.

Es un honor unirme a sus recuerdos, a rememorar y reflejar, pero sobre todo reafirmar el verdadero espíritu del 11 de septiembre, que abarca el amor, la compasión y el sacrificio, entronizarlo para siempre en el corazón de nuestra nación”, dijo a familiares de las víctimas, sobrevivientes, rescatistas y trabajadores de limpieza.

La ceremonia, que duró una hora, se realizó en el Foundation Hall del museo, un espacio 20 metros bajo tierra en los cimientos de las Torres Gemelas derribadas por dos aviones secuestrados por terroristas.

Después de presenciar algunas de las piezas expuestas, el Presidente recordó algunos de los episodios de valor en medio del caos: los pasajeros que irrumpieron en la cabina de un avión secuestrado sobre Penn-sylvania y los primeros rescatistas que entraron en las torres.

Recordó especialmente a Welles Crowther, de 24 años, trabajador del Centro de Comercio Mundial y exbombero voluntario que llegó a ser conocido como “el hombre del pañuelo rojo” cuando condujo a otros trabajadores a la seguridad en medio de una de las torres tambaleantes. Murió aplastado por el derrumbe.

En el lugar estaba su madre, Alison, y Ling Young, una de las personas a las que Crowther rescató.

Antes de la ceremonia, Obama recorrió un salón extenso junto con el exalcalde de Nueva York, Michael Bloomberg. La primera dama Michelle Obama, el expresidente Bill Clinton y la exsecretaria de Estado Hillary Clinton los siguieron.

El expresidente George W. Bush fue invitado al evento, pero no asistió debido a problemas de agenda, informó su vocero.

El museo estuvo marcado por tres años de retraso a raíz de problemas de financiamiento. Tampoco estuvo exento de polémicas, por ejemplo por el tratamiento que se da al Islam y la yihad en un video referido al ascenso de Al-Qaeda.

Consejeros interreligiosos pidieron, en vano, que la presentación fuera modificada, advirtiendo del riesgo de que visitantes que “no tengan un conocimiento sofisticado del tema puedan salir vinculando Al-Qaeda con el Islam en general”.

Otra polémica fue el traslado el sábado pasado de miles de restos no identificados de víctimas del 11-S a un repositorio bajo tierra en el museo. Para algunos familiares de víctimas la decisión de la alcaldía fue un “sacrilegio”.

 

Reviven el 11/S al visitar museo

Estoy impaciente y al mismo tiempo tengo miedo. Esto hace que todo vuelva”, dice Charles Wolf, cuya mujer, Katherine, murió en los atentados de 2001, al referirse a la inauguración del Museo del 11 de Septiembre en el sitio donde se levantaban las Torres Gemelas del World Trace Center (WTC), de Nueva York.

Tras tres años de atraso, polémicas y dificultades financieras, el museo está finalmente terminado, aunque su apertura al público será el 21 de mayo.

El edificio geométrico, de grandes ventanales espejados y construido junto a las dos fuentes del Memorial del 11-S puede parece modesto, casi íntimo, con un sólo piso, comparado con los rascacielos que lo rodean.

Pero el atrio es apenas la parte visible. Y los visitantes, de manera progresiva, se adentran en las entrañas de las torres, unos 20 metros bajo tierra, para un viaje lleno de emoción que recuerda el día que Nueva York nunca olvidará.

Al entrar, un mapa detalla el recorrido de los cuatro aviones de línea secuestrados por terroristas suicidas, dos de los cuales se estrellaron contra las torres provocando que se derrumbaran.

La rampa desciende luego suavemente, por etapas. Una enorme columna de hierro, la última recuperada del lugar el 30 de mayo de 2002, se encuentra expuesta, al igual que escaleras de una calle vecina por la cual cientos de personas escaparon de las torres.

Lleva tiempo llegar a la parte inferior del museo, a las salas de exposición y al inmenso Foundation Hall, donde se pueden ver restos de los cimientos de una de las torres.

Una exposición, In memoriam, rinde tributo a la vida de las víctimas a través de fotografías y recuerdos.

Otra muestra, Historica, cuenta de manera cronológica lo que ocurrió el 11 de septiembre, con imágenes de las torres en llamas y neoyorquinos conmovidos.

El visitante, que no puede tomar fotos, escucha los últimos mensajes telefónicos dejados por personas atrapadas en las torres y en uno de los aviones secuestrados.

“Baby, escúchame bien por favor. Hemos sido secuestrados. Dile a mis niños que los quiero mucho”, implora una azafata, CeeCee Ross-Lyles, hablando con su marido en una de las 37 llamadas telefónicas que se efectuaron desde la aeronave.

 

Le molestó el Premio Nobel

La Casa Blanca reprendió a la diplomacia noruega en 2009 cuando se enteró de que se le había concedido a Barack Obama el Premio Nobel de la Paz, reveló ayer un diplomático noruego.

El día más vergonzoso que pasé en la ONU, cuando era embajador de Noruega, fue cuando se anunció el Nobel para el presidente norteamericano Barack Obama. Nadie hablaba del tema”, afirmó Morten Wetland, representante del país escandinavo en las Naciones Unidas entre 2008 y 2012.

Mi colega en Washington recibió una reprimenda del secretario general de Obama (en ese momento Rahm Emmanuel) en el que se llegó a pronunciar la palabra ‘fawning’ (adulación sumisa)”, añadió según una información publicada por el periódico Dagens Naeringsliv.

El anuncio de que Obama recibiría el Premio Nobel de la Paz se hizo el 9 de octubre de 2009, cuando Obama llevaba menos de un año en el cargo y su país estaba inmerso en dos conflictos armados, en Irak y en Afganistán.

Morten Wetland explica que la concesión del Nobel puso a Obama en una posición incómoda.

Un Presidente norteamericano prefiere establecer su propio orden del día, y con el anuncio tuvo un protagonismo que no había pedido” dijo.

 

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