Alistan más filtraciones de información secreta de EU

El periodista Glenn Greenwald relató a la revista GQ cómo conoció a Edward Snowden

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13/05/2014 02:24 Carmen Álvarez
Simpatizantes de Edward Snowden protestan frente al Capitolio de Estados Unidos contra la orden de aprehensión en su contra. Foto: AFP

CIUDAD DE MÉXICO, 13 de mayo.- Todavía faltan por estallar las bombas informativas más grandes, dijo Glenn Greenwald durante una entrevista con la revista mensual neoyorquina GQ, publicada horas antes de la presentación de su libro Sin un lugar dónde esconderse. Edward Snowden, la NSA y el Estado espía estadunidense.

De la entrevista que Michael Paterniti de GQ hizo a Greenwald, emerge la imagen de un  periodista que fue lo bastante independiente como para que Edward Snowden le confiara una montaña de documentos clasificados como Top Secret que, hasta ahora, los historiadores han descrito como la filtración más grande de información secreta de la historia de Estados Unidos.

El diálogo entre Paterniti y Greenwald reconstruye el proceso por el que tuvo que atravesar este abogado convertido en periodista de asuntos políticos, bloguero, columnista, escritor y columnista de la edición estadunidense del diario británico The Guardian en línea para entender lo que tenía entre manos y asimilar la inesperada impresión que le causó el denunciante Edward Snowden cuando lo vio por primera vez en Hong Kong, hace un año.

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Y cómo aprendió a vencer el miedo de ser enviado a prisión por el gobierno estadunidense al no retroceder frente a lo que consideró su obligación de ventilar a los cuatro vientos los abusos de los personajes más poderosos del gobierno del país que lo vio nacer hace 47 años en el seno de una familia judía de Nueva York.

“Él (Snowden) me envió dos docenas de documentos. Y recuerdo, quiero decirle, que literalmente, fisiológicamente, no podía respirar. Cuando los estaba leyendo tenía que detenerme continuamente para correr alrededor de la casa y decirle a mi pareja (David) lo que tenía entre manos. En parte estaba celebrando y en parte estaba aterrorizado...”, dijo a Paterniti.

Cuando Snowden finalmente convenció a Greenwald de que el asunto no era una locura, una trampa, el periodista viajó a Hong Kong para conocerlo y hacerle una agresiva entrevista que duró varias horas.

“Pensé que iba a ser un individuo maduro de la NSA (Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos) de unos 60 años de edad”, relató Greenwald a Paterniti para GQ.

Pero lo que encontró fue a un joven espigado, pálido y con lentes “que parecía tener veintitantos” años. Esto era, claramente, Edward Snowden, el contratista de 29 años de edad de la NSA. Se habían quedado de ver frente a la figura de un cocodrilo gigante. Snowden le había dicho que lo reconocería porque llevaba en la mano un cubo de Rubik.

Greenwald decidió entonces atacar, ir al grano, cuando lo tuvo enfrente para medir realmente con quién estaba hablando.

“Después de la torpeza inicial (del encuentro), me sorprendió lo mucho que me agradó. No esperaba eso.”

Snowden le entregó a Green-wald en el cuarto de su hotel, decenas de miles de documentos, la mayoría de ellos clasificados como Top Secret.

“Después de varios días de intenso trabajo con Greenwald y (la documentalista Laura) Poitras, Snowden escapó sólo para reaparecer en Moscú”, relató Paterniti. La historia apenas empezaba.

 

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