Islamistas perpetran matanza en Nigeria

Más de 200 personas murieron en un asalto del grupo islamista Boko Haram contra un poblado del noreste nigeriano, donde EU y Francia ayudarán al gobierno a buscar a las más de 200 jóvenes raptadas en abril

COMPARTIR 
07/05/2014 23:52 EFE, DPA, AFP, Reuters y AP

MAIDUGURI, 8 de mayo.– Al menos 200 personas murieron en un nuevo ataque perpetrado supuestamente por Boko Haram en Nigeria, informaron ayer los medios locales, mientras el país sigue pendiente de las más de 200 niñas secuestradas por ese mismo grupo armado.

La escalada de la violencia en Nigeria tiene conmocionados al país y a la comunidad internacional, que ha condenado enérgicamente el rapto de las menores, retenidas desde el pasado 14 de abril, y ha ofrecido ayuda al gobierno nigeriano para lograr su rescate.

El último ataque de la secta radical islamista ocurrió el lunes –aunque trascendió ayer– en el estado norteño de Borno, en la localidad de Gamboru, fronteriza con Camerún, cuando un grupo de hombres armados invadió esa población por la noche, según testigos presenciales citados por el diario local Daily Trust.

La gente está todavía contado los cadáveres. Han contando más de 200 y aún no han acabado”, dijo el diputado Abdulrahman Terab, que representa a la zona en la Cámara de Representantes del Parlamento nacional en Abuya.

En el ataque, los agresores, ataviados con vestimenta militar, destruyeron más de 250 casas y dispararon a discreción contra los lugareños, relataron los testigos.

Mohammed Abari, de 60 años y superviviente de la matanza, aseguró  que el número de víctimas mortales podría ascender a 300.

Cuando los pistoleros llegaron, mucha gente estaba durmiendo. Yo me desperté por el ruido de los disparos y los gritos de angustia de quienes fueron tiroteados o forzados a salir de sus casas incendiadas. No recibimos ninguna ayuda”, contó Abari.

Vigilancia extrema

Esta ola de violencia coincide con el Foro Económico Mundial de África, que arrancó ayer en Abuya, la capital de Nigeria, con fuertes medidas de seguridad por la amenaza de Boko Haram.

Las autoridades han ordenado el cierre de oficinas gubernamentales y de escuelas durante la celebración del evento a fin de garantizar la seguridad de políticos, economistas y filántropos de todo el mundo que participarán en el Foro.

Además, este grupo armado reivindicó el pasado lunes, a través de un video, el secuestro de más de 200 niñas cometido en una escuela de Chibok, también en Borno.

En el video, el líder de los fundamentalistas, Abubakar Shekau, adelantó que “pronto” habría más ataques y amenazó con vender a las menores como esclavas en el mercado.

La policía admitió desconocer dónde están las menores y ofreció una recompensa de 50 millones de nairas (unos 300 mil dólares) a quien ofrezca información “creíble” sobre el paradero de las niñas.

El pasado domingo, supuestos miembros de la secta secuestraron a otras 11 niñas, de entre 12 y 15 años, en el pueblo de Warabe, una vez más en el estado de Borno.

El rapto de Chibok ha suscitado numerosas condenas en todo el mundo y países como Estados Unidos, China y Reino Unido ya han ofrecido ayuda a Nigeria para rescatar a las escolares, unas ofertas que el presidente nigeriano, Goodluck Jonathan, ha agradecido y aceptado.

La Secretaría de Relaciones Exteriores de México condenó ayer los ataques perpetrados por el grupo extremista Boko Haram contra la población civil en las últimas semanas, incluido el secuestro de las  más de 200 niñas, y expresó su solidaridad con las víctimas.

 

¿Qué es  Boko Haram?

La secta radical Boko Haram, autora del secuestro de más de 200 niñas que ha suscitado una gran condena internacional, es una milicia que lucha por imponer un Estado islámico en Nigeria, un país de mayoría musulmana en el norte y predominantemente cristiano en el sur.

El grupo, cuyo nombre significa en lenguas locales “la educación no islámica es pecado”, fue fundado en 2002 por Mohamed Yusufun clérigo musulmán.

Yusuf creó en Maiduguri, la capital del estado de Borno, un complejo religioso que incluía una mezquita y una escuela islámica, donde muchas familias musulmanas de bajos recursos inscribieron a sus hijos.

Pero el objetivo de Yusuf no era realmente establecer un centro educativo, sino un campo de reclutamiento de jóvenes que posteriormente lucharían contra el gobierno nigeriano para instaurar un Estado regido por la Sharía o ley islámica.

En 2009, Boko Haram empezó a atentar contra edificios del gobierno en Maiduguri y comisarías de policía. Ese mismo año, Mohamed Yusuf fue detenido y asesinado por las fuerzas de seguridad.

Aunque las autoridades nigerianas aseguraron entonces que era el fin de Boko Haram, los islamistas se reagruparon bajo el actual líder del grupo armado, el teólogo Abubakar Shekau, por el que EU ha llegado a ofrecer una recompensa de 50 millones de dólares.

Desde entonces, los fundamentalistas mantienen una sangrienta campaña que ha causado más de tres mil muertos, especialmente en el noreste del país, base espiritual y de operaciones del grupo fundamentalista, donde miles han abandonado sus hogares.

Pero no fue sino hasta 2011, cuando Boko Haram atrajo la atención internacional con un atentado contra la sede de la ONU en Abuya en el que murieron 23 personas.

 

“No tuve tiempo de asustarme”

Las chicas en el dormitorio de la escuela escucharon los disparos que venían de un pueblo cercano. Por eso, cuando irrumpieron varios hombres armados y uniformados, prometiéndoles rescatarlas, se sintieron aliviadas en un primer momento.

No se preocupen, somos soldados”, dijo uno de ellos, relató una alumna de 16 años. “Nada les va a pasar “, agregó.

Los hombres armados ordenaron a las cientos de estudiantes de la secundaria pública Chibok que se juntaran afuera, entraron en el almacén y se llevaron todos los alimentos. Luego prendieron fuego al lugar.

Entonces comenzaron a gritar... ‘Alá Akbar’ (Dios es grande)”, señaló la joven estudiante. “Ahí nos dimos cuenta”.

Acababan de enterarse de algo escalofriante: los hombres no eran soldados, sino miembros de un grupo extremista islámico llamado Boko Haram. Secuestraron a todas las adolescentes y se las llevaron en camionetas a la espesura del bosque.

La menor de 16 años habló por primera vez del secuestro con la prensa en una entrevista telefónica. Ella fue una de las cerca de 50 estudiantes que lograron escapar en ese día fatídico.

Eran demasiados insurgentes para contarlos, dijo la niña que escapó. Así las cosas, incluso después que las alumnas se dieron cuenta que los hombres eran extremistas islámicos, se sentaron obedientemente en la tierra. Entonces los hombres incendiaron la escuela e hicieron que las niñas subieran a tres camionetas, que recorrieron tres villas, pero entonces el vehículo de los insurgentes que los seguía se descompuso. Ahí fue cuando la niña y una amiga escaparon.

Cuando saltaron de la camioneta, el vehículo que iba detrás volvió a arrancar y encendió las luces. Las niñas no sabían si los insurgentes podían verlas, así que corrieron a esconderse en la maleza.

Corrimos muy fuerte”, señaló la niña, quien siempre se ha preciado de correr más rápido que sus seis hermanos. “Así fue como me salvé. No tuve tiempo de asustarme”.

Algunas otras niñas se aferraron a ramas de árboles y esperaron a que pasaran los vehículos. Entonces se reunieron en la espesura y lograron regresar a la carretera. Un hombre que pasaba en bicicleta las acompañó de regreso.

Comentarios

Lo que pasa en la red