China rebasa a Estados Unidos

El presidente Barack Obama no sólo sufre la pérdida de aceptación, sino que ahora ve cómo la economía del país asiático está a punto de superar a la suya

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01/05/2014 05:29 José Carreño Figueras

CIUDAD DE MÉXICO, 1 de mayo.- Hace ya seis años que los estadunidenses dicen que China es la principal potencia económica mundial, pero hasta ayer era más una opinión que una certidumbre.

En lo que el diario británico The Financial Times calificó como “un momento geopolítico importante”, un reporte del “Programa de Comparación Internacional” del Banco Mundial anunció que la economía china desplazará a la estadunidense como la mayor del mundo y ocurrirá en algún momento de este año y no en 2019, como se auguraba.

Para la mayoría de los estadunidenses fue simplemente la confirmación de algo que según la encuestadora Gallup y The New York Times ya pensaban desde 2008, pero se dio de cualquier manera en un momento político difícil para el gobierno del presidente Barack Obama y de un creciente pesimismo en EU.

La esperada nueva posición de China parece cambiar pocas cosas de inmediato, toda vez que Estados Unidos continuará todavía por un buen tiempo como la primera potencia militar y muy por encima de China en términos del ingreso per cápita y el consumo.

Y ya en 2013 China había superado a Estados Unidos como potencia comercial, con un intercambio que sumó casi 4.2 millones de millones de dólares. Estados Unidos sumó poco menos de cuatro millones de millones de dólares.

La realidad es también que los estadunidenses consideran a China como una competidora y aún como un potencial enemigo que debe ser frenado.

Hace 142 años, en algún momento de 1872, Estados Unidos asumía, según el Financial Times, el manto de principal economía mundial. El cambio no se notó realmente sino hasta después de la Primera Guerra Mundial.

Pero el anuncio del cálculo ocurre cuando en EU hay una creciente desconfianza en el gobierno del presidente Barack Obama y críticas cada vez más frecuentes contra sus políticas en general (social y económica) y en buena medida en torno a la “fuerza” de su política externa.

El reporte sobre el ya inminente cambio en la cima del poder económico coincide además con la divulgación de una encuesta del diario Wall Street Journal y la cadena NBC, que consignó que 47 por ciento de los estadunidenses cree que su país debe ser “menos activo” en asuntos internacionales. Sólo 19% opinó que debe interactuar más y 30% consideró correcto el actual nivel.

En contraste, hace una década la mayor intervención internacional era apoyada por 40 por ciento de los estadunidenses.

Peor aún para Obama, sólo 38% de los estadunidenses cree que su política exterior es correcta. A cambio, los ataques por la presunta debilidad son cada vez más amplios.

El informe del PCI no sorprendió mucho, toda vez que en términos reales fue hecho por un análisis distinto de datos ya conocidos, pero consagra el papel de China como un polo de poder alterno a Estados Unidos.

El reporte pareció casi irónico al día siguiente de que Obama terminara una gira por cuatro países de Asia (Japón, Corea del Sur, Malasia y Filipinas) que fracasó en asegurar los avances comerciales buscados, pero en el que debió asegurar repetidamente que su objetivo no era “contener” a China.

La República Popular China y sus conflictos territoriales por zonas marítimas con cada uno de los cuatro países visitados fueron la presencia constante durante la gira de Obama, que la había planteado como parte de lo que presenta como su “pivote” al Asia y que incluye el propuesto Acuerdo Comercial del Pacífico.

La mayor presión político-militar de Pekín y sus crecientes reclamos territoriales sobre el Mar de China y el incremento de inversión en sus Fuerzas Armadas se apoyan justamente en la bonanza de su economía.

De acuerdo con fuentes como la revista The Diplomat, especializada en temas políticos y económicos de Asia, China busca entre otras cosas asegurar sus rutas comerciales y muy en particular las que siguen los barcos-tanque que le llevan el petróleo desde sus orígenes.

Bonnie Glaser, una sinóloga en el Centro de Estudios Estratégicos Internacionales de Washington, hizo notar recientemente que “hay crecientes preocupaciones acerca de lo que busca China en el espacio marítimo... Hay una ampliamente sostenida opinión de que la relación entre EU y China se inclina a ser cada vez más confrontacional”.

Para los chinos, la salida al océano Pacífico es una cuestión de seguridad nacional y hasta de supervivencia, pero la cadena de alianzas de EU, de la península coreana hasta Filipinas, apoyados por la armada de ese país, la mantienen literalmente “encerrada” en sus costas.

“Cada uno de los cuatro países en el itinerario del Presidente está involucrado en disputas territoriales con una China cada vez más demandante”, destacó por su parte la revista Business Week.

De llegar a la confrontación no será necesariamente por gusto de Obama, que llegó al poder con la promesa de terminar el involucramiento militar estadunidense en Afganistán e Irak y todavía el martes se extrañó de que sus críticos continuaran citando la fuerza como la medida del valor político.

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