Capitalizan embarazo de Chelsea Clinton

El embarazo de la hija de los Clinton desató una ola de reacciones mediáticas y proyecciones de lo que podría ser el futuro del bebé

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30/04/2014 00:46  Carmen Álvarez
Chelsea, la hija del expresidente estadunidense Bill Clinton y Hillary Clinton, anunció el pasado 17 de abril que espera a su primer hijo. Foto: AP

CIUDAD DE MÉXICO, 30 de abril.- Cincuenta y nueve páginas del motor de búsquedas en internet Google registraron la importancia que tuvo en la prensa de lengua inglesa el anuncio, este 17 de abril, de que Chelsea Clinton espera un bebé.

Fueron unos 590 artículos ilustrados con grandes fotos a color de la sonriente hija del expresidente y la exsecretaria de Estado, casi todos bajo un mismo título:
“Chelsea Clinton embarazada de su primer bebé” (Chelsea Clinton Pregnant With First Child).

Textos como el de la revista Slate están llenos de menciones afectuosas como el “adorable bulto” que se ha formado en el vientre de la hija de la posible contendiente a la Presidencia de Estados Unidos y titulares como “¿El bebé de Chelsea Clinton será Presidente algún día? ¡Qué importa! Las dinastías políticas son parte de Estados Unidos”.

La gran prensa política también reservó sus mejores espacios para este asunto. El sitio Político publicó un video de la señora Chelsea al hacer el anuncio más dos videos donde sus padres, Bill y Hillary, hablaron de lo que significa para ellos convertirse en abuelos.

En un tono muy similar, la prensa en lengua inglesa registró en octubre pasado el bautizo del príncipe Jorge, primogénito del príncipe Guillermo, heredero al trono de Gran Bretaña. El fenómeno se repite con los pequeños hijos de la realeza europea y los numerosos hijos de Mitt Romney, candidato republicano a la presidencia de Estados Unidos en 2012.

¿Eso es noticia? preguntó Excélsior a un académico mexicano y a una especialista brasileña en investigaciones de opinión pública.

“Las redes sociales, los portales, los grandes noticieros nos ofrecen muchas noticias y poca información, muchas imágenes y poco contenido. Muchos asuntos superficiales. Rara vez nos dan noticias que expliquen lo que está pasando con la ecología, con la política, con nuestro entorno”, dijo a este diario Silvestre Villegas, miembro del Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Consultado sobre por qué la población estadunidense acepta coberturas que no responden a sus preocupaciones más urgentes, Villegas recordó que en Estados Unidos se producen excelentes publicaciones de análisis político, pero el problema es que no están destinadas a la mayoría de la población.

“El 80 por ciento del pueblo estadunidense no tiene acceso a esas revistas, pero se alimenta de lo que le ofrece la televisión: unos bodrios”, afirmó.

Las fotografías de políticos abrazando a niños o con sus propios hijos y nietos tratan de representar una familiaridad y visión de futuro.

Villegas comentó que, en su opinión, haría falta que el público enviara protestas a los medios de comunicación que no respondan a los intereses de la población y, en caso necesario, que deje de comprar o de leer dichas publicaciones.

“Los medios de comunicación no son medios de información, son medios de formación de la opinión pública”, señaló desde Brasil Anna Souto, coordinadora de Participación Ciudadana del Instituto Pólis de Sao Paulo.

Christopher Simpson, autor de The Science of Coercion y Noam Chomsky, autor de How the World Works, señalan en sus ensayos que la industria de la propaganda está sustituyendo a las verdaderas noticias. Han denunciado que el derribo de la estatua de Saddam Hussein fue un caso de ingeniería de noticias.

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