Insurrectos y gobierno de Ucrania se dan tregua por la Pascua

Bajo los preparativos para la conmemoración del Domingo de Resurrección, los rebeldes de Donetsk evitaron la violencia

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20/04/2014 03:38 EFE, DPA, AFP y AP

KIEV, 20 de abril.— La rebelde Donetsk y el gobierno de Ucrania se tomaron ayer, en vísperas del Domingo de Resurrección, un respiro en su tensa pugna y en la operación antiterrorista declarada por Kiev en el norte de esta región minera.

Mañana es una fiesta muy importante para nosotros. Hoy todo el mundo ha ido muy pronto al mercado para comprar la mejor carne, porque mañana hay que poner una buena mesa”, dijo Eduard, rebelde pro ruso.

Tanto la Ucrania ortodoxa como la minoría católica, asentada sobre todo en las provincias más occidentales, celebran con gran fervor y cariño el último día de la Semana Santa, que coincide este año en los calendarios de las dos corrientes cristianas que conviven en ese país.

El Ministerio de Asuntos Exteriores ucraniano confirmó la suspensión de la fase activa de la operación antiterrorista declarada en el norte de la región y centrada sobre todo en las ciudades de Slaviansk y Kramatorsk, bastiones de la protesta pro rusa y sus milicianos armados.

El buen clima y también el futbol que se jugó entre el Shakhtar y el Metallurg, los dos principales equipos de Donetsk,
ayudaron a rebajar la tensión y aliviar la incertidumbre que sufre estos días el corazón industrial de Ucrania.

Hoy se cumplen dos semanas de la toma de la sede del gobierno regional de Donetsk y de la sede del Servicio de Seguridad de Ucrania en la ciudad de Lugansk, ambas ocupadas por activistas pro rusos que exigen la celebración de un referéndum de autodeterminación para las dos regiones rusohablantes.

En Antimaidán —campamento montado por los que rechazan al gobierno de Kiev— levantado frente al edificio ocupado del ejecutivo de Donetsk, algunos activistas formaron dos equipos para jugar un partido de futbol al son de la música rusa que suena a todas horas desde los altavoces.

No reconocemos el acuerdo de Ginebra (que exige el desarme de los milicianos y el desalojo los edificios oficiales que ocupan) y vamos a celebrar nuestro referéndum antes del próximo 11 de mayo”, exclamó desde la tribuna montada frente al gobierno regional uno de los líderes de la autoproclamada “República Popular de Donetsk”.

Denis Pushilin, un copresidente de la autoproclamada República Popular de Donetsk, que exige mayores poderes en la región y más lazos con Rusia, prometió que los insurgentes seguirán ocupando las oficinas del gobierno hasta que el nuevo gobierno prooccidental de Kiev sea destituido.

Kiev da los primeros pasos

La Cancillería de Ucrania anunció que ya dio los primeros pasos para aplicar los acuerdos de Ginebra, como la suspensión de la fase activa de la operación antiterrorista y el inicio de un debate público sobre la reforma constitucional.

“Ucrania llama a las partes signatarias de los acuerdos de Ginebra a que hagan el mayor de los esfuerzos para impedir una escalada en el este de Ucrania”, indicó la Cancillería en un comunicado.

El Servicio de Seguridad de Ucrania decidió interrumpir todas sus operaciones en las insurgentes regiones orientales, en particular en Donetsk, durante las fiestas de la Pascua ortodoxa, que coincide este año con la católica.

Además, el gobierno ucraniano dio de plazo hasta el próximo 1 de octubre para presentar las propuestas de reforma constitucional con el objetivo de descentralizar el poder ejecutivo, como demandan los pro rusos, aunque sin llegar a romper el Estado unitario.

Kiev se propone conceder mayores competencias presupuestarias, impositivas y administrativas a las regiones, a lo que se suma la posibilidad de conceder el estatus de oficial en sus territorios al idioma ruso.

Putin flexibiliza postura

El presidente ruso, Vladimir Putin, afirmó que no ve obstáculos para una mejora de las relaciones con Occidente ante las tensiones que predominan por la crisis en Ucrania.

En entrevista que difundió la televisión estatal, se cuestionó a Putin si mejoraría para finales de año las relaciones con Occidente.

“Eso no depende de nosotros, o no solamente de nosotros. Depende de nuestros socios”, expresó el mandatario.

Rusia no está preparando una intervención militar en Ucrania, manifestó el portavoz
del Kremlin, Dimitri Peskov.

Mientras que Estados Unidos aumentó la presión sobre Moscú para que obligue a los pro rusos a desalojar los edificios ocupados en Ucrania, que continúan bajo control de los separatistas que se resisten a cumplir con el acuerdo de Ginebra.

Timoshenko abre vía al diálogo

La candidata a la Presidencia ucraniana, Yulia Timoshenko, abrió una vía de diálogo con las milicias insurgentes del este de Ucrania al reunirse con representantes de la autoproclamada República Popular de Donetsk.

Según informó ayer su partido, Batkivschina (Patria), Timoshenko se reunió el viernes por la noche con los insurgentes en el hotel Astoria, de Donetsk, baluarte de la sublevación contra el gobierno central.

“El compromiso es posible. Propuso organizar en Donetsk tras las fiestas de Pascua una gran mesa redonda para escuchar, entender y, de una vez por todas, trabajar en interés de la gente”, señala el comunicado, que cita a la ex primera ministra.

Timoshenko subrayó que en esa mesa redonda deben estar representados los sublevados y las regiones centrales y occidentales del país, además de políticos de diverso signo.

“No puedo decir que hayamos obrado un milagro, que todos los acuerdos estén sobre la mesa y que podamos hacerlos realidad, pero creo que el diálogo ha comenzado y eso es ya muy importante”, afirmó.

La candidata presidencial aseguró que los representantes de la República Popular de Donetsk recriminan a Kiev que durante el último mes ningún representante del gobierno central se haya puesto en contacto con ellos para conocer de primera mano sus demandas.

“Y Rusia se aprovecha de ello”, destacó.

Los pro rusos siguen sin abandonar el Ayuntamiento de Donetsk, la capital regional, frente al que instalaron barricadas y donde ayer se congregaron varios centenares de sus partidarios, en su mayoría jóvenes.

Ucrania, Rusia, Estados Unidos y la Unión Europea alcanzaron el jueves en Ginebra un acuerdo que obliga, entre otras cosas, a desarmar a las milicias irregulares pro rusas y a desalojar las sedes oficiales.

Moscú, que es acusado por Kiev de instigar la sublevación, prometió por su parte cooperar para la aplicación del acuerdo, que debe ser supervisada por observadores internacionales.

No obstante, las milicias pro rusas insisten en que antes deben desarmarse grupos ultranacionalistas del oeste, como el Sector de Derechas, y el Maidán (corazón de las protestas en Kiev) debe ser desmantelado.

Kiev descartó esta última posibilidad, pero el gobierno prometió que cederá más competencias administrativas y económicas a las regiones.

Patriarca ortodoxo condena agresión

El patriarca de la Iglesia ortodoxa ucraniana, Filaret, que se secesionó de la rusa tras la caída de la Unión Soviética, condenó la “agresión” del país vecino.

Filaret denunció a Rusia “que nos había garantizado la integridad territorial” pero que “ha cometido una agresión”.

“Dios no puede estar del lado del mal, por eso el enemigo del pueblo ucraniano está destinado a fracasar”, aseguró.

“Tenemos que rezar hoy por el pueblo ruso que vive en Ucrania, para que el Señor instaure la paz sobre la tierra ucraniana (...) que deshaga los designios de aquellos que quieren destruir a la Santa Rusia”, declaró, por su parte, Cirilo, patriarca de la Iglesia ortodoxa rusa.

El patriarca ruso hizo arrodillarse a los presentes, y él mismo, de rodillas, oró por la suerte de Ucrania.

Cirilo hizo un llamado al fin de la violencia en el conflicto de Ucrania, en un discurso con motivo de la Pascua ortodoxa.

“Ucrania es un país extranjero, pero en espíritu y en historia nunca lo fue”, dijo Cirilo en un discurso difundido por el Patriarcado ruso.

 

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