Nicolás Maduro, un año de dificultades

Hoy se cumple un año de que el mandatario tomó las riendas de Venezuela, el cual ha estado polarizado y sumido en una crisis económica, inseguridad, desabasto e incansables manifestaciones.

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19/04/2014 02:50  María Fernanda Navarro

CIUDAD DE MÉXICO, 19 de abril.-  Hoy se cumple un año de que Nicolás Maduro asumió la Presidencia de Venezuela, luego de imponerse por un estrecho margen al candidato opositor Henrique Capriles, en las elecciones del 14 de abril de 2013.

Los primeros doce meses de Maduro al mando han estado marcados por una crisis económica, el aumento desmedido de la inseguridad y el desabasto de productos básicos en todo el país.

De acuerdo con cifras del Banco Central de Venezuela, el índice de escasez durante el primer mes de 2014 fue de 28 por ciento, y un mes más tarde esa misma institución informó que la inflación anual de ese país correspondía a 57.30 por ciento, una de las más altas del mundo.

Para contrarrestar el convulso escenario venezolano, el pasado 19 de noviembre el Parlamento permitió a Maduro gobernar por decreto durante un año, título que le permitió poner en marcha leyes como la de Precios Justos, que prohíbe márgenes de ganancias superiores a 30 por ciento a los empresarios.

En febrero de este año, estallaron diversas protestas sociales que se extendieron por gran parte de la nación sudamericana, en su mayoría organizados por jóvenes estudiantes y partidos políticos de oposición y que no han cesado.

Muchas de las manifestaciones han terminado en violentos disturbios que hasta el momento ya provocaron la muerte de 41 personas y más de 650 heridos. Y no fue sino hasta el pasado 15 de abril que el gobierno de Maduro y la oposición se sentaron a la mesa de negociación, junto con intermediarios de la Unión de Naciones Suramericanas
(Unasur), aunque hasta el momento no se han anunciado acuerdos concretos entre estos grupos antagonistas.

En medio de un panorama tan adverso para los ciudadanos de ese país, Excélsior conversó vía telefónica con tres venezolanos de 25, 26 y 27 años que coincidieron en señalar que incluso para los jóvenes profesionistas existen pocas perspectivas de superación económica y profesional.

“Se han construido puentes y otros se han caído”

Sofía Castro cuenta que durante los últimos doce meses ha cambiado constantemente de trabajo. De profesión antropóloga, el trabajo de Sofía se concentra generalmente en instituciones públicas.

“Estaba trabajando en un proyecto de una colección museística y me iban a renovar el contrato pero (Hugo)  Chávez murió y se me informó de forma extra oficial que no me podían seguir pagando porque el dinero de la institución fue redirigido para la campaña de Maduro”.

“Debido a cómo funciona el gobierno hay muchos cambios de directiva, de hecho en esta institución en tres años hubo tres directivas distintas y la gente que se encarga de ella ahora responde a intereses gubernamentales, igual que los anteriores pero de forma distinta, y empezó a ver una pugna”, explicó la joven de 27 años.

Pero los cambios en su empleo no son las únicas constantes que ponen en riesgo su futuro, Sofía confiesa que teme salir a la calle o mirar el alza en los precios de los productos básicos: “hace dos meses un café grande en una panadería te salía en 12 o 15 bolívares (24 y 31 pesos) ahorita te salen entre 20 y 40 (41 y 82 pesos) y eso nada más es este año”.

La venezolana forma parte de las protestas que se organizaron desde hace dos meses a través de una plataforma que ella llama “no violenta”: “estoy ayudando a logística para aquellas personas que quieran entregar volantes con información relacionada al diálogo y a unir a la gente a partir de los problemas que tienen en común”.

Para la joven el inició de las protestas le dan la esperanza de que “la pluralidad está brotando”.

“No sé si mi generación es la responsable de continuar con el país, conozco mucha gente que se ha ido, a mí me quedan máximo 10 amigos cercanos en el país, y tengo muchos amigos, 30 de ellos están en otros países. Hay mucha gente que dice que está dispuesta a volver para reconstruir, pero no sé si va a ver algo que reconstruir, es difícil determinarlo sin antes saber si este proyecto va a continuar o se remplazará por otro”, aseguró.

Pese a la incertidumbre, la chica afirma que algo bueno ha ocurrido durante los últimos meses: “se han construido puentes y otros se han caído así que no sabes en qué terreno estás parado, es difícil saber hacia dónde va todo esto”.

Una generación enfrentando decisiones complicadas

¿Migrar o no hacerlo?. Ese es uno de los cuestionamientos más comunes de los jóvenes venezolanos que cursaron estudios profesionales.  Reinaldo Dow confiesa que esa pregunta lo ha enfrentado con la realidad de su país.

“Mucha gente tiene la idea de hacerlo porque busca seguridad, busca estabilidad, posibilidades de crecer y el que se va a otro país no se le puede cuestionar, pero a los que nos quedamos tenemos en mente prepararnos para que las cosas pueden cambiar”, explicó a este rotativo Dow de 27 años.

Pese a lo anterior el joven abogado considera que el adverso clima económico y político de su país ha tenido una consecuencia positiva en la sociedad “somos más conscientes del país en el que les ha tocado vivir”.

Reinaldo dice que cuando anunciaron la victoria de Maduro en los comicios presidenciales se sintió frustrado y sorprendido: “la victoria era del gobierno por tan pocos votos, nadie se lo esperaba, ni el mismo gobierno y creo que, personalmente, el tema del fraude es más con respecto al ventajismo electoral y con respecto al uso de los recursos por parte del gobierno en toda su campaña. Por eso era necesario un reconteo”.

La aceleración de la crisis económica durante el último año lo ha llevado a salir a las calles y protestar junto con, asegura, “estudiantes de todos los niveles”.

“Si a alguien le ha pegado la crisis económica actual es a los estudiantes, porque son los que se dan cuenta que no van a tener en 10 años para poder vivir, para comprarse una casa, para comprarse el carrito que quieren algún día.” 

Un año confuso

Para Jaime Merrick, de 25 años, el último año en Venezuela ha sido confuso y “muy grave”.

“Venezuela viene de ser en 2013 un país con cinco mil protestas, 25 mil homicidios, económicamente 56 por ciento de inflación, la escasez de productos alimenticios de 30 o 40 por ciento y si a eso le sumas a nivel político el agravamiento de las oportunidades de diálogo, la apertura política creo que para los jóvenes ha sido un año muy complicado sin perspectivas de futuro”, explica el articulista del periódico venezolano
El Universal.

Asegura que la presencia de Nicolás Maduro en la vida política de Venezuela es pasajera: “ha tenido la oportunidad de hacer las cosas para un poco enrumbar al país, pero indudablemente cayó en el error de agravar la crisis económica (…) Chávez sí tenía una conexión con lo social y era la bandera de todo lo que fue el chavismo, Nicolás Maduro por sus propias circunstancias por la forma en que llegó al poder no le permite ser más que algo transitorio”.

Confiesa que ha dejado de participar en las marchas que exigían cambios en la actual administración puesto que desde su perspectiva “no se hace mucho  yendo a marchas opositoras si eso no se acompaña con un discurso social”.

Pese a todo, espera que se revierta la crisis en la que está sumido el país en particular la migración de jóvenes venezolanos calificados “ojalá que todos los que estamos pensando en irnos decidamos quedarnos”.

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