Catalanes insisten en un referéndum

Tres parlamentarios de Catalunya acuden al parlamento español para pedir permiso para cele-brar una consulta soberanista el próximo 9 de noviembre

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08/04/2014 01:38 Patricia Godoy/Corresponsal
11 de septiembre de 2012. Los partidarios a favor de la independencia de Catalunya marcharon en Barcelona para conmemorar el día oficial de la región española, en medio de crecientes protestas por la crisis financiera en España. Foto: AFP

BARCELONA, 8 de abril.– El presidente del gobierno español, Mariano Rajoy, lo tiene claro: “El pueblo catalán y el resto de los españoles se han mezclado y tienen la misma sangre”. A lo que el presidente catalán Artur Mas replica: “la mezcla de sangre no nos hace iguales”.

El intercambio de golpes verbales es un episodio más en el complejo proceso soberanista de Catalunya que, desde hace un par de años, se vive con gran intensidad en una parte importante de la sociedad catalana.

El “procés”, como se le llama en Catalunya, reivindica de forma pacífica el derecho de los ciudadanos catalanes de votar en un referéndum su permanencia o no dentro del actual mapa de España. Y este martes ese “procés”  catalán vive un nuevo capítulo clave.

Tres representantes del “Parlament” catalán acuden al Parlamento español para pedir permiso para celebrar una consulta soberanista el próximo 9 de noviembre. El debate “con características de acontecimiento histórico”, como ha calificado el diario La Vanguardia, muestra la determinación de una parte de los partidos políticos catalanes por conseguir que los ciudadanos sean llamados a las urnas para decidir su futuro.

Referéndum ¿ilegal?

Este referéndum, que el día de hoy sería “ilegal” según la reciente sentencia del Tribunal Constitucional español, plantearía una doble pregunta a los ciudadanos de Catalunya: “¿Quiere usted que Catalunya sea un Estado?” y, en caso afirmativo, “¿quiere que sea un Estado independiente?”.

Pero el amplio consenso que sobre la necesidad de votar existe en amplias capas de la sociedad catalana, (71% de los catalanes se muestra partidario de celebrar el  referéndum, según las últimas encuestas) contrasta con el gran rechazo que este hecho provoca entre los grupos mayoritarios de la política española. Los dos grandes partidos de ámbito español, el conservador PP, en el gobierno, y el socialista PSOE, en la oposición, se niegan en rotundo a que se pueda celebrar esta votación independentista.

Con este panorama poco alentador se encuentran este martes en Madrid los diputados catalanes Jordi Turull, Marta Rovira y Joan Herrera que defenderán la necesidad de celebrar una consulta legal bajo el argumento de que “no plantea ningún problema jurídico” y que, en todo caso, los problemas que pudieran existir puede resolverse con “voluntad política”.

Los oradores catalanes pretenden trasmitir en la capital de España el mensaje de que el derecho a decidir “ha recibido un apoyo muy mayoritario de la sociedad catalana y que la democracia española no puede ignorar ese clamor popular”

Ejemplos de Quebec y Escocia

Otro de los argumentos al que apelarán los diputados catalanes será a los ejemplos de otros procesos independentista que podrían ser similares: “la convocatoria de una consulta debe considerarse normal y plenamente homologable a los países con tradición  democrática como es el caso de Canadá (Quebec) o de Reino Unido (Escocia)”.

A pesar de esos ejemplos, los diputados catalanes predicarán en el desierto ya que se conoce de antemano que la delegación catalana se enfrentará al rechazo casi unánime de los 350 diputados españoles. El PP, con 185 diputados, y el PSOE, con 110, ya han anunciado su voto en contra a la posibilidad de que Cataluya celebre una consulta sobre su independencia.

La posición del PP, el partido del gobierno, parece clara e inflexible y se basa en que la Constitución española no prevé la posibilidad de que una comunidad autónoma como Catalunya pueda convocar un referéndum y que en todo caso, si hubiera una consulta, “tendría que votar el conjunto del pueblo español, único titular de la soberanía, para decidir su futuro colectivo”.

Opiniones diversas

Contrario a la postura del partido del gobierno español se ha mostrado Josep Maria Vilajosana, catedrático de Filosofía del Derecho de la Universidad Pompeu Fabra, que defiende que “si se trata de conocer la voluntad de los catalanes, es de sentido común que sean ellos los consultados. De hecho, es lo que ha sucedido en la 30 de referéndums de este estilo convocados en distintas partes del mundo”.

El historiador Joaquim Coll, partidario de una nueva vía federalista, considera que la pretendida secesión de Catalunya podría calificarse de “utópica, no por irracional”, explica, “sino porque sólo puede alcanzarse mediante una disyuntiva insurrecional, en el marco de máxima tensión, que provoque el desmoronamiento del orden constitucional” de la España actual.

Hoy las posturas de ambos bandos parecen enfrentadas e irreconciliables. Esta podría ser la idea que resume la situación actual del proceso soberanista catalán. Dos lenguajes, que como ha escrito el catedrático de Derecho Constitucional, el catalán Francesc de Carreras, de tan distintos “el entendimiento parece imposible”.

La “hoja de ruta”

Imposible o no, lo que sí parece ya imparable es el camino que ha emprendido la Asamblea Nacional Catalana (ANC), una organización civil que concentra los sentimientos de miles de catalanes favorables a la independencia, y que este pasado fin de semana ha definido su “Hoja de Ruta”. Es el guión que, según la ANC, marcará la pauta del camino hacía el 9 de noviembre, la fecha fijada para la consulta soberanista en Catalunya.

“No renunciaremos a la consulta porque está en juego nuestra dignidad y la de nuestro país”, ha proclamado Carme Forcadell, la presidenta de la ANC.

Preparados para todo

Aunque el escenario “más deseado” por la Asamblea es el de celebrar la consulta el próximo 9 de noviembre, los portavoces de la ANC han comentado que “tenemos que estar preparados para todo”. Por ello, en su “hoja de ruta” contemplan como último de los escenarios posibles la opción de una declaración unilateral de independencia el 23 de abril de 2015, en caso de que no se logre alcanzar un acuerdo con el Estado español.

Barbaridades

La respuesta a esta “Hoja de Ruta” independentista ha llegado de la boca del Ministro de Interior español, Jorge Fernández Díaz, que calificó de “barbaridades” algunos de los planes soberanistas de la ANC. Además, Fernández Díaz ha advertido que el gobierno Español no va permitir que prospere ninguna iniciativa que “se aparte del marco legal”.

Al margen del agrio y redundante debate político en el que nadie parece escuchar los argumentos del otro, lo cierto es que una parte de la sociedad catalana y, según reconocen muchos analistas, crece el sentimiento de desafección hacía España. Las constantes negativas por parte de los sucesivos gobiernos y tribunales españoles a pactar nuevas bases de la relación política, económica, social y cultural entre Catalunya y España han provocado que el crezca el sentimiento independentista.

Incomprensión

Al otro lado, una parte importante de la sociedad española muestra grandes dificultades para entender los constantes reclamos de Catalunya sobre sus particularidades, por ejemplo, en cuestiones relacionadas con la lengua propia, la cultura y los impuestos.

Lo que parece claro es que, aunque la petición de autorización del referéndum de independencia que el gobierno de Catalunya quiere celebrar el 9 de noviembre será rechazado por la inmensa mayoría del Congreso de los Diputados, el gobierno catalán, encabezado por el centrista Artur Mas pretende seguir adelante con sus planes de celebrar el referéndum.

Vehemencia

“Dirán no a una ley pero no podrán parar la voluntad del pueblo de Catalunya”, ha sentenciado con vehemencia estos días Mas, que no asistirá a Madrid al debate en el Congreso. Más allá de estas grandes palabras para la hemeroteca, algo que parece de sentido común en este conflicto sería la necesidad de establecer un diálogo entre dos posturas tan enfrentadas. Pero eso, hoy por hoy, no parece posible, al menos de momento.

Aunque el presidente Rajoy haya apelado estos días al “entendimiento” para que haya una solución dialogada –“no se me ha pasado por la imaginación otra cosa”–.

Diálogo para que el conflicto catalán, que hoy parece estar en un punto muerto, encuentre una salida de emergencia.

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