Ruanda, de pie a 20 años del genocidio

El asesinato de un líder hutu fue el detonante de la matanza, hace dos décadas, de miles de civiles

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07/04/2014 01:30 EFE, AFP y DPA

NAIROBI, 7 de abril.– Ruanda conmemora hoy el vigésimo aniversario del genocidio que acabó con la vida de 800 mil personas en cien días, tragedia que será recordada en todo el país con diferentes actos en honor a las víctimas.

Los actos más solemnes tendrán lugar en la capital, Kigali, donde se encenderá una Llama del Duelo Nacional que arderá durante cien días.

El presidente de Ruanda, Paul Kagame, recibirá la denominada “llama del recuerdo”, que el pasado 7 de enero inició un recorrido por una treintena de poblaciones en las que se han impartido talleres de educación por la paz.

Utilizará esta antorcha para prender la Llama del Duelo Nacional en el Centro Conmemorativo del Genocidio de Kigali, donde permanecerá encendida durante los mismos días que duró la matanza de los tutsis perpetrada por los hutus extremistas entre abril y junio de 1994.

800 mil personas murieron en el genocidio perpetrado hace 20 años en Ruanda

Posteriormente, se celebrará un acto oficial en el estadio Amahoro con presencia de familiares de las víctimas procedentes de todo el país y representantes de numerosas naciones.

Aunque existían indicios claros de la situación que se estaba gestando desde meses antes, el conflicto estalló el 6 de abril con el asesinato del presidente ruandés Juvenal Habyarimana, cuando el avión en el que viajaba fue derribado poco antes de aterrizar en el aeropuerto de Kigali.

El asesinato de Habyarimana (de la etnia hutu), que murió junto al presidente de Burundi, Cyprien Ntaryamira, que lo acompañaba, fue el detonante de la matanza colectiva iniciada por hutus radicales en la que 70% de las víctimas mortales fueron tutsis.

Al día siguiente, diez “cascos azules” belgas que protegían a la primera ministra, Agathe Uwilingiyimana, fueron asesinados junto con la dirigente, lo que llevó a Bruselas a ordenar la retirada de su contingente.

70 por ciento de los muertos en aquella matanza fueron tutsis

Naciones Unidas señaló que en los siguientes tres meses se desencadenaron acontecimientos “cuya velocidad y ferocidad comprometieron al máximo los intentos de la comunidad internacional de responder”.

En la matanza que siguió perdieron la vida 800 mil personas en poco más de tres meses, muchas de ellas asesinadas a machetazos por milicias civiles.

El papel de Occidente

Carcomido por la culpa del genocidio de Ruanda de 1994, Occidente –con Estados Unidos a la cabeza– ha sido durante mucho tiempo complaciente con Kigali, antes de abrir los ojos a su polémico papel regional y sus violaciones de los derechos humanos.

Si bien los occidentales han puesto fin a la luna de miel diplomática de la que gozaba el régimen del presidente ruandés Paul Kagame desde hace dos décadas, esta ruptura, iniciada en el verano boreal de 2012, no se ha hecho, sin embargo, al mismo ritmo en la ONU, en Washington, en Londres o en Estocolmo, sostienen analistas y diplomáticos.

Ruanda, durante largo tiempo el preferido de los donantes de fondos, se ha beneficiado “del sentimiento de vergüenza y de culpa por el genocidio” entre los diplomáticos estadunidenses, pero también británicos o de Naciones Unidas, estima Richard Downie, del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS) en Washington.

“Resultado: Occidente ha estado durante casi 20 años con una camisa de fuerza”, explicó el experto. Pero hace menos de dos años “Estados Unidos y los principales donantes despertaron (...) para tener una mirada mucho más crítica hacia Kagame”.

 Aunque dos décadas después de que las milicias apoyadas por el gobierno salieran a las calles para sembrar la muerte con machetes, hachas o palos, la población mira hacia adelante. ¿Dónde ha quedado todo ese odio?, se preguntan todos los que visitan hoy en día este país situado entre las selvas de Congo y la sabana tanzana.

El Papa pide que perdonen

El papa Francisco llamó ayer al pueblo de Ruanda a la reconciliación y la concordia en el vigésimo aniversario del genocidio de los hutus contra los tutsis, que se cumple hoy.

Tras el rezo del Ángelus, el pontífice señaló que manifestaba su “cercanía paternal al pueblo ruandés, animándole a continuar con determinación y esperanza el proceso de reconciliación que ya ha manifestado sus frutos, y el empeño de reconstruir humana y espiritualmente el país”.

“A todos les digo: ¡No tengan miedo! En la roca del Evangelio construyan su sociedad, en el amor y en la concordia, ¡porque sólo así se genera una paz duradera!”, añadió Francisco.

Durante el oficio se distribuyeron en la Plaza de San Pedro copias de bolsillo del Evangelio gratis, y el Papa les pidió a los fieles que a cambio hicieran una buena acción.

El Papa recordó la resurrección de Lázaro y la aprovechó para enviar un mensaje de liberación a través de la fe. “Cristo no se resigna a los sepulcros que nos hemos construido con nuestras elecciones de mal y de muerte. Él nos invita, casi nos ordena, que salgamos de la tumba en la cual nuestros pecados nos han hundido”, indicó.

 

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