Intentan evitar otra división de Europa

El Triángulo de Weimar negocia con países que podrían volver a alinearse con Rusia

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03/04/2014 02:35 Enrique Müller/ Especial

BERLÍN, 3 de abril.– El exclusivo gremio que pretende impedir la división de Europa y, al mismo tiempo, buscar el diálogo con Moscú, es conocido bajo el nombre de Triángulo de Weimar, fue creado en 1991 y es integrado por tres países que buscan una alternativa a las ideas clásicas de la diplomacia que imperó en la Guerra Fría: Alemania, Francia y Polonia.

Hace un mes, los ministros de Exteriores de los tres países, el alemán Frank-Walter Steinmeier, el francés Laurent Fabius y el polaco, Radoslaw Sikorski, viajaron a Kiev para impedir el estallido de una guerra civil en Ucrania. En una agitada noche lograron negociar un acuerdo entre la oposición y el entonces jefe de Estado, Víktor Yanukóvich que haría posible la formación de un gobierno de unidad.

El éxito de la misión fue efímero. En menos de 24 horas, una parte de la oposición no respetó los acuerdos y Yanukóvich, temeroso de que sus pecados lo llevaran a la cárcel, huyó a Moscú. El desenlace es conocido. Crimea volverá a pertenecer a Rusia, una anexión que hizo revivir el peligroso fantasma de la Guerra Fría en el viejo continente.

A pesar del primer fracaso diplomático, el Triángulo de Weimar sigue buscando soluciones para impedir que la crisis que nació en Kiev acabe con la hermosa revolución pacífica que nació el 9 de noviembre de 1989, cuando la población de Berlín del Este acabó con el odioso Muro de Berlín, una gesta que terminó contaminando al gran imperio de la Unión Soviética.

Un mes después de su primer gran éxito efímero, los tres ministros volvieron a reunirse, esta vez en la pequeña y hermosa ciudad de Weimar, donde aún persiste la herencia de Goethe, para buscar un punto común que les ayude a impedir una nueva tragedia europea.

En un raro gesto de humildad, los tres ministros reconocieron la escasa capacidad de reacción de la Unión Europea ante la crisis, que como Ucrania, ha casi paralizado la actuación de Bruselas y abogaron por simplificar los trámites para poder abrir líneas de ayuda financiera.

Debemos mejorar nuestra capacidad para resolver crisis en nuestro vecindario y poder proponer algo a corto plazo. Las últimas crisis han demostrado que nuestras ofertas con frecuencia son a demasiado largo plazo”, señalaron los ministros en un comunicado conjunto, después de visitar la casa donde Goethe vivió casi 50 años.

Es muy serio lo que estamos intentando”, afirmó el ministro alemán durante una breve comparecencia ante la prensa. “Lo que estamos intentando es prevenir una nueva división de Europa y para eso es necesaria una oferta que no obligue a los países del Este a elegir entre Rusia y la Unión Europea.”

No fue todo. El ministro germano que no ha descansado desde que estalló la crisis en Ucrania, para mantener vigente el diálogo diplomático con Moscú, reveló la posición del gobierno alemán con respecto a una posible admisión en la OTAN de Ucrania, una posibilidad que tiene en estado de alerta a Moscú. “Un camino hacia la pertenencia de Ucrania en la OTAN sencillamente no lo veo”, dijo en un gesto dirigido a Moscú y dado a conocer pocas horas antes de que los ministros de Exteriores de la OTAN se reunieran en Bruselas.

La alternativa, según el Triángulo de Weimar, es promover los vínculos entre la UE y sus vecinos del Este en el marco de la llamada “política europea de vecindad”, un programa que vio la vida hace 10 años, pero que nunca pudo adecuarse a la realidad que comenzó a vivir el continente en la última década.

En un último intento para reducir la tensión que nació con el referéndum en Crimea, los ministros del Triángulo de Weimar acordaron suscribir un comunicado conjunto que tiene la difícil misión de buscar el diálogo con Moscú. “La Unión Europea no negociará con terceras partes la relación con sus vecinos”, señala el comunicado suscrito por Berlín, París y Varsovia.

La declaración también añade una nueva oferta de diálogo dirigida a Moscú: “Nuestra propuesta, además de no crear nuevas trincheras, no debe excluir a nuevos protagonistas”.

La declaración conjunta estaba inicialmente dirigida a todas las regiones colindantes de la UE, incluidos los países de África del Norte, pero la coyuntura política que reina en Europa desplazó el foco hacia Europa del Este, donde países como Moldavia, Armenia, Azerbaiyán, Georgia, Ucrania y Bielorrusia buscan un nuevo camino.

En la reunión en Weimar, como era de esperar, los ministros condenaron la intervención de Rusia en Crimea como una violación al derecho internacional. “En el siglo XXI deberíamos poder resolver las reclamaciones y los conflictos de intereses como los fronterizos”, dijo el ministro alemán. Su colega polaco fue más categórico: “Rusia debe pagar un alto precio por
eso”, dijo.

Pero los tres ministros subrayaron su disposición al diálogo con el gobierno ruso y destacaron que la UE estaba dispuesta a estrechar la cooperación económica  con Moscú, siempre y cuando el Presidente ruso ordene a sus tropas alejarse de las fronteras con Ucrania.

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