Seguridad de Río Janeiro está en duda

La fuerza pública trabaja a marchas forzadas para tener el control del orden, de cara al Mundial

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31/03/2014 03:01 Anna Veciana /Especial
Efectivos de las fuerzas de seguridad de Río de Janeiro ocuparon Maré, una de las zonas más violentas de la capital brasileña, que está ubicada en una zona estratégica de la ciudad que acogerá el Mundial de Futbol. Foto: AP

RÍO DE JANEIRO, 31 de marzo.– Brasil vive un clima hostil con el proceso de pacificación de las favelas en Río de Janeiro y la seguridad durante la Copa Mundial se ha puesto en duda. A casi tan sólo dos  meses para que arranque esa justa deportiva, parece ser que la ciudad brasileña más turística del país todavía no está preparada para recibir extranjeros.

Todo comenzó hace unas semanas cuando el clima aparentemente tranquilo en las calles de favelas como Rosinha o Manguinhos, la que visitó el Papa el pasado Julio, era invadido por el miedo que volvía a formar parte de la rutina diaria de sus habitantes: quemas de contenedores, autobuses, coches de la policía incendiados y regulares tiroteos en estas comunidades ya pacificadas cuyos daños han generado un gasto de casi 250 mil dólares.

Además, desde inicios de este año ya se han cobrado la vida de cuatro policías de la Unidad Pacificadora y 11 desde 2012. Estos ataques podrían haber sido ordenados por narcotraficantes encarcelados en presidios de Río, aunque contarían con el financiamiento de una facción criminal, según investigaciones de la Agencia de Inteligencia del gobierno federal.

1,500 efectivos formaron parte del operativo para tomar el control de la favela

Dada esta situación de emergencia y a petición del gobernador del estado, Sergio Cabral, el ejército ocupará algunas favelas para fortalecer la seguridad de la ciudad hasta finalizar la Copa del Mundo. Cabral admitió, por primera vez, que esta ayuda contribuirá a que la situación no se degenerase más. “Quien quiere guerra son los marginales. Nosotros queremos paz en las comunidades. Quien quiere conflicto y sacar a la policía militar cobardemente son ellos”, decía hace un par de semanas cuando le hacía la propuesta a la presidenta del país, Dilma Rousseff.

11 policías han muerto desde 2012, cuando inició la limpieza en la favelas

Desde que ha empezado el año que ya se han pacificado dos favelas en Bangú, la zona oeste de la ciudad y ayer se empezó a ocupar uno de los mayores complejos de la ciudad, la Maré. Sin embargo, el Secretario de Seguridad del estado, José Mariano Beltrame, niega rotundamente que haya una relación entre las medidas tomadas y la inminente llegada del Mundial. “No vamos a colocar delegaciones de Policía Pacificadora debido a la Copa del Mundo. Porque la Copa se va y la Maré continúa. Esto nos hace ahorrar tiempo, le damos una respuesta al tráfico, porque ellos están preparando  otro territorio mayor”, asegura.

Si bien es cierto que la ocupación a la Maré se planeaba desde hacía dos años debido a su gran extensión, existe un hecho casual y es que en menos de un mes se han pacificado más de 15 favelas mientras que hacía un año que no se ocupaba ninguna.

Una de las mayores operaciones contra el crimen

Durante la semana que viene el ejército prestará apoyo a la policía de Río durante la pacificación de la Maré, en donde la violencia y los tiroteos han estado a la orden del día en estos últimos años.

Las 16 comunidades en las que conviven más de 130 mil habitantes están dominadas por dos grupos confrontados de narcotraficantes y por milicianos. Está situado en un lugar estratégico entre las dos vías más transitadas de la ciudad, la Avenida Brasil y Linha Vermelha. Además, el Aeropuerto Internacional se ubica a pocos quilómetros del complejo, cosa que puede producir un gran impacto para el turista que llega y se cruza con ese ambiente tan degenerado por albergar, además, la cracolandia de Río de Janeiro, lugar donde se juntan adictos al crack para venderlo y consumirlo.

Durante la pacificación,  y como se había pactado, la marina brasileña irrumpió este domingo en las estrechas y oscuras calles de la principal fortaleza del tráfico en la ciudad. En total, un militar para proteger a cada grupo de 55 moradores, un número correspondiente a 2,400 efectivos en total.

El prematuro anuncio de esta ocupación y el confuso aviso de la entrada del ejército en la favela dejó descolocados algunos vecinos que no sabían como reaccionar ni qué pensar la semana pasada. La mayoría permanecían reticentes a responder las preguntas de periodistas que se les acercaban. Entablar una conversación con desconocidos podría suponerles un dolor de cabeza debido a las represalias que sufren por los bandidos. La contestación más larga que dieron algunos fue “Lo único que queremos es vivir tranquilos”, sin aperas querer expresar su nombre.

El cacique preso

El chefão –en portugués cacique– del tráfico de droga en once favelas de la Maré fue encontrado por 20 policías en uno de sus lujosos dúplex, con piscina y campo de futbol en la zona oeste de la ciudad, en el barrio de Jacarepaguá.

Marcelo Santos das Dores, de 32 años, fue detenido inmediatamente y ahora investigan las ocho órdenes de prisión por crímenes que tenía acumulados, entre ellos homicidios y tráfico de drogas. Quien debe sustituir su puesto es su hermano, que lo consideran “intermitente” y podría querer buscar enfrentamiento con las tropas.

 

Controlan favela sin resistencia

Unos mil 500 policías y militares ocuparon ayer, en 15 minutos y sin resistencia, uno de los mayores feudos del narcotráfico de Río, el Complexo da Maré, a casi 70 días de la Copa del Mundo en Brasil.

Poco antes del amanecer, un convoy de una decena de vehículos blindados de la Marina ingresó a este complejo de favelas con 130 mil habitantes, en una zona estratégica que atraviesa los accesos a la ciudad y la ruta al aeropuerto internacional, según reconoció el secretario de Seguridad Pública de Río, Mariano Beltrame.

La operación, seguida por periodistas, muchos extranjeros, tuvo aires de show mediático. Parte de las favelas ya eran controladas desde la semana anterior, cuando la policía arrestó a 57 personas e incautó drogas y armas.

En una de las entradas al Maré, sobre avenida Brasil, unos diez policías del temido Batallón de Operaciones Especiales (Bope), armados hasta los dientes, se adentraron lentamente por las callejuelas desiertas.

Lo propio hizo un puñado de fusileros navales, en este complejo de favelas donde facciones rivales de narcotraficantes hacen la ley desde hace décadas.

Al menos 13 personas fueron detenidas en la ocupación y un total de 118 desde el inicio del cerco a la favela.

–AFP y DPA

 

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