Subastan equipo de una planta nuclear

La generadora de San Onofre operó durante 44 años y fue cerrada por los riesgos que representaba

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29/03/2014 04:04 Manuel Ocaño/Especial

SAN DIEGO, California, 29 de marzo.— La empresa energética Edison inició el pasado miércoles una subasta de partes y equipos que desmanteló de la planta nuclear de San Onofre en California, obligada a suspender operaciones al presentar riesgo para ocho millones de personas.

Maureen Brown, la vocera de Edison, dijo a Excélsior que la subasta es un remate de todo lo que se pueda vender de la generadora que operó entre enero de 1968 y enero de 2012, cuando sufrió averías irremediables que llevaron a su cierre.

“Prácticamente es como una venta de jardín, vamos a rematar en centavos lo que cuesta dólares y desde México también pueden entrar en la subasta en vivo vía internet”, dijo la portavoz.

La venta de partes y equipos de la que fuera una de las únicas dos generadoras nucleares en todo el oeste estadunidense se llevó a cabo de miércoles a viernes en las propias instalaciones de San Onofre, en el lindero del condado de San Diego con el de Orange.

“Ninguno de los artículos incluidos en la subasta perteneció a lo que llamamos el área de radiación”, establecido cuando la planta operaba para proporcionar electricidad a la población desde la frontera con México hasta el condado de Los Ángeles.

El equipo en remate se uso para construir los caparazones gemelos de la planta, paredes con gran espesor, refuerzos a cuartos de turbinas, y la alberca reforzada de enfriamientos de residuos radiactivos, entre otras obras.

“La venta de ese equipo es una práctica regular para una estación decomisionada (clausurada) como San Onofre; es una manera eficiente de reducir inventario y canalizar equipo valioso a las compañías que lo necesiten”, informó en comunicado el vicepresidente de operaciones de Edison, Doug Bauder.

En diciembre de 2011 la planta nuclear registró una breve fuga de vapores tóxicos y averías en algunos de varios tubos de un sistema de enfriamientos, fueron sustituidos pero al siguiente mes el daño aumentó a unos 300 tubos.

La compañía que construyó e instaló el sistema, Mitsubi-
shi, determinó después de varios intentos que era imposible arreglar el equipo pero descartó que fuera su responsabilidad, pues la Comisión Reguladora Nuclear concluyó que se trataba de un daño sin precedentes.

El desastre nuclear de la planta Fukushima daiichi en Japón unos meses antes aumentó la presión por la seguridad de la generadora de San Onofre.

Edison advirtió que por cada día que San Onofre estaba fuera de servicio, la economía regional perdía en promedio un millón de dólares y pedía insistente que la generadora entrara nuevamente en línea.

Pero primero la senadora federal Diane Feinstein exigió a la Comisión Reguladora Nuclear que San Onofre sólo renovara permiso para operar cuando cubriera todos los requisitos de seguridad.

La otra senadora por California, Barbra Boxer, fue más clara unos meses después al advertir a la comisión que “la planta dañada se ubica en un área de riesgo de terremotos y tsunamis, con ocho millones de residentes en un radio de 50 millas”, unos 75 kilómetros, que es el alcance de potencial impacto de una avería.

Aunque la senadora omitió la observación, la primera instalación poblada al sur de San Onofre, a escasos 20 kilómetros, es la base naval de Camp Pendleton, la mayor fuerza bélica en el suroeste estadundiense, que coordina a unos 125 efectivos en la región.

En el verano de 2013 Edison por fin desistió en solicitar que la planta fuera reabierta pero pidió que las pérdidas por el cierre pasaran a los consumidores, que para entonces ya se habían organizado para rechazar esa propuesta.

La subasta es ahora una forma de Edison para recuperar parte de las pérdidas y el primer paso de un desmantelamiento de la planta que va a tomar por lo menos una década, de acuerdo con declaraciones del vicepresidente nuclear de Edison, Tom Palsisano.

En San Onofre todavía hay mil 400 toneladas métricas de residuos radiactivos, como el plutonio, que deberán ser transportados por tierra gradualmente a confinamientos nucleares bajo medidas de estricta seguridad.

La planeación de desmantelamiento de la planta llevará por lo menos hasta el próximo año, y a partir de entonces comenzarán los trabajos de unos 550 empleados para desmantelar la generadora.

Sin la instalación de San Onofre sólo queda la planta nuclear de Cañón del Diablo, en el condado de Ventura, al norte de Los Ángeles.

Estados Unidos tiene otras 30 plantas de generación nuclear en las regiones central y este.

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