Más de 50 países se comprometen a reducir material nuclear peligroso

La III Cumbre sobre Seguridad Nuclear finaliza con un acuerdo entre la comunidad internacional para mejorar el intercambio de información y la cooperación

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25/03/2014 14:25 EFE / Fotos: AP y Reuters

LA HAYA, 25 de marzo.- La III Cumbre sobre Seguridad Nuclear concluyó hoy con el compromiso de una cincuentena de países para reducir el material nuclear peligroso que podría ser utilizado por terroristas, así como en mejorar el intercambio de información y cooperación internacional.

Los 53 países participantes en este foro se comprometieron a implementar las directrices del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) y, de ellos, 35 se someterán a evaluaciones internacionales de sus medidas de protección de materiales nucleares y a adoptar a nivel legislativo nacional directrices en ese ámbito.

El primer ministro holandés, Mark Rutte, anfitrión de esta cumbre, se mostró "muy orgulloso de los resultados" y valoró la discusión del primer día sobre qué acciones podrían coordinarse en un caso de terrorismo nuclear -un "escenario ficticio, y que espero que nunca se realice"-, que dio pie a un "fructífero intercambio" de impresiones y experiencias.

La principal conclusión es que nuestro compromiso político es inquebrantable" en favor de la seguridad nuclear, enfatizó.

Se ha logrado mucho dentro y fuera de nuestras sesiones plenarias", indicó, en referencia a la oportunidad que los líderes mundiales han tenido para debatir entre sí temas relacionados o de preocupación internacional, como la crisis ucraniana, que reunió al G7 en la noche del lunes.

La crisis ruso-ucraniana protagonizó buena parte de los dos días de discusiones, pues además de hablar sobre su impacto político, los países se interesaron por la seguridad atómica en Ucrania, un país que hace dos décadas ya renunció a ese tipo de armamento, pero que aún tiene alguna instalación nuclear.

Ucrania firmó en 1994 el Memorando de Budapest, por el que se comprometió a eliminar todas las armas nucleares de su territorio y sumarse al Tratado de No Proliferación de armamento Nuclear (TNP) como un Estado libre de ese tipo de arsenales.

En el Memorando, Estados Unidos, Rusia y el Reino Unido dieron la bienvenida a esa decisión, que reafirmaba el compromiso ucraniano de respetar la independencia, soberanía y fronteras de un país sin armas nucleares.

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, que junto a Rutte clausuró esta cumbre, insistió en que "a partir de ahora, no hay que relajarse sino más bien acelerar los esfuerzos para reforzar la cumbre de cara a 2016", en que la organización volverá a su país.

Obama consideró que el proceso que ha llevado a la celebración de estas cumbres es de "transición".

A partir de ahora los países "tenemos que ver qué arquitectura tiene que construirse más allá de 2016 para que el proceso siga vivo y sea efectivo", al tiempo que coexiste con instituciones internacionales como el OIEA, agregó.

Los participantes han sentado las bases para una arquitectura sobre seguridad nuclear eficiente y sostenible, coherente con los tratados, las directrices generales y las organizaciones internacionales", dice la declaración final, que subraya "el papel esencial que desempeña el OIEA a este respecto".

El vicepresidente de Brasil, Michel Temer, destacó por su parte la importancia del foro para "concienciar" sobre la necesidad de incrementar la seguridad sobre los materiales nucleares, al tiempo que subrayó que el OIEA seguirá siendo clave.

En su declaración final, los países constataron que "cuánto menos cantidad de material nuclear haya, menor es el riesgo", por lo que acordaron almacenar el mínimo posible y pedir a los que utilizan el uranio enriquecido o el plutonio como combustible para generar energía que limiten la cantidad que emplean "tanto como puedan".

Los acuerdos no abarcan sólo el material nuclear que podría ser empleado para hacer armas, es decir, el uranio enriquecido y el plutonio, sino también otros materiales como el uranio de bajo enriquecimiento, el cobalto 60, el estroncio 90 o el cesio 137.

Estos materiales se emplean en muchos casos en hospitales, la industria y la investigación, pero podrían también mezclarse con explosivos ordinarios para fabricar lo que se conoce como una "bomba sucia".

jrr

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