Fallece Adolfo Suárez, el presidente español que dirigió la transición democrática

Fue el primer presidente del gobierno español democráticamente elegido tras la muerte del dictador Francisco Franco

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23/03/2014 23:23 EFE / Fotos: EFE y Reuters

MADRID, 24 de marzo.- El ex presidente del Gobierno español Adolfo Suárez, de 81 años, político clave en la transición democrática, falleció hoy en Madrid.

Fuentes familiares informaron del fallecimiento de Suárez, que estaba desde el pasado lunes en una clínica de Madrid, donde había ingresado con un problema respiratorio.

Aunque el ex presidente (1976-81) había mejorado de la neumonía, su estado general empeoró en estos días, ya que Suárez sufría la enfermedad de Alzheimer desde hace años y no tenía presencia pública desde 2003.

Su propio hijo, Adolfo Suárez Illana, fue el encargado este viernes por la mañana de poner sobre aviso a la sociedad española al convocar una rueda de prensa en la clínica en la que confirmó que la muerte de su padre era "inminente" debido al agravamiento de la dolencia neurodegenerativa que padecía.

Figura clave de la transición

Nacido en septiembre de 1932 en Cebreros (centro) Adolfo Suárez está considerado mayoritariamente como un político con un papel decisivo en la transición española desde la dictadura franquista (1939-75) a la democracia.

Procedente del propio régimen franquista, en el que ocupó algunos cargos importantes, Suárez fue el designado por el rey Juan Carlos en 1976 para dirigir el desmontaje de esa estructura y seguir la vía democrática.

Durante su gobierno se aprobaron leyes que reconocían libertades y fueron legalizados los partidos políticos, incluido el comunista, lo que granjeó al político fallecido la enemistad de sectores de la derecha tradicional española y del Ejército.

En 1978, gracias al consenso general de las fuerzas políticas, fue aprobada la Constitución que hoy sigue en vigor.

Todo ello en unos años especialmente difíciles, con el azote del terrorismo, que a finales de los años 70 y comienzos de los 80 generaba varios muertos a la semana.

El partido que creó, Unión de Centro Democrático, vivió una creciente división y Suárez fue cada vez más cuestionado dentro y fuera de su formación.

El clima general llevó a que dimitiera a finales de enero de 1981, unas semanas antes del intento de golpe de Estado, que tuvo lugar el 23 de febrero con la entrada de guardias civiles en el Congreso de los Diputados mientras se celebraba la investidura de su sucesor, Leopoldo Calvo-Sotelo.

Todavía continuó en política una década más, con otro partido, el Centro Democrático y Social, y de nuevo volvió a ser diputado, pero dejó la primera línea de actividad a comienzos de los 90.

Político audaz y seductor que desmontó el régimen franquista

Suárez hizo gala durante su gestión (1976-81) de audacia y habilidad, cualidades que le sirvieron para desmontar la dictadura que Francisco Franco dirigió durante casi cuadro décadas.

Su principal legado es haber propiciado la transición democrática desde el puesto clave de la Presidencia del Gobierno, al que fue aupado por el rey Juan Carlos, con la colaboración de una clase política proclive al consenso.

El monarca ya conocía desde años atrás al joven político que, ambicioso, despuntaba entre las filas del franquismo.

Suárez había sido gobernador civil de la provincia de Segovia, director general de la televisión pública y responsable del partido único existente en el franquismo.

Sin embargo, el rey debió de ver en el joven Suárez el instrumento adecuado para impulsar su deseo de democratizar España.

La tarea no fue fácil porque, aunque procedente del ámbito franquista, Suárez empezó a marcar distancias con ese mundo desde el primer momento de un modo valiente, pero que le granjeó numerosas enemistades.

La extrema derecha y el sector más duro del Ejército vieron a Suárez siempre como un enemigo y él sorteó como pudo las circunstancias que encontró, en especial el terrorismo, que de modo atroz se cobraba decenas de víctimas cada año, y el atraso económico que generaba descontento social.

Frente a estos factores él hizo gala de un carácter persuasivo y tenaz, de político capaz de seducir en las distancias cortas.

Pero también de dirigente con arrojo que apenas cuatro meses después de su toma de posesión logró que las Cortes del franquismo aprobasen la ley para la Reforma Política, una especie de certificado de defunción del régimen.

Destacada fue también la decisión de legalizar el Partido Comunista, anunciada el Viernes Santo de 1977, dos meses antes de las primeras elecciones libres en España en cuatro décadas.

De ese nuevo Parlamento, ya elegido por los ciudadanos, salieron los representantes que consensuaron la Constitución de 1978, un documento del que Suárez dijo: "No resolverá todos nuestros problemas, pero todos seremos protagonistas de nuestra historia".

Encauzada la democracia, que no consolidada, Suárez fue víctima de duros ataques políticos, en especial después de ganar las elecciones de 1979.

Los ataques procedían desde la oposición política, de la prensa, de los militares y también de su propio partido, la Unión de Centro Democrático, un conglomerado de corrientes que no sobrevivió a la transición y que terminó por forzar la salida de Suárez de la jefatura del Ejecutivo.

A finales de enero de 1981 Suárez anunció su dimisión:

Yo no quiero que el sistema democrático de convivencia sea, una vez más, un paréntesis en la historia de España... He sufrido un importante desgaste durante mis casi cinco años de presidente".

Sus palabras pudieron haber sido agoreras, porque en el debate de investidura de su sucesor, Leopoldo Calvo-Sotelo, un grupo de guardias civiles armados asaltó el Congreso para intentar un golpe de Estado que fracasó.

Ese día dio otra muestra de su personalidad cuando, en medio de los disparos disuasorios de los asaltantes, él optó por permanecer sentado en su silla de presidente, sin tirarse al suelo, como hicieron la gran mayoría de diputados.

Dejó el poder, pero no la política, su gran pasión, y todavía se mantuvo una década en activo, pero su tiempo había pasado y a principios de los 90 optó por abandonar la primera línea.

Afectado por el Alzheimer, Suárez apareció por última vez en público en 2003 y desde entonces se ha convertido en un referente al que sólo en tiempos recientes se ha empezado a reconocer su aportación.

jrr

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