Malasia niega que viajeros con pasaportes robados sean terroristas

Los sospechosos son dos iraníes que trataban de emigrar a Europa; la Interpol ve pocas señales de un posible acto terrorista en la desaparición del avión

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11/03/2014 07:50 EFE / Fotos: AP y Reuters

KUALA LUMPUR, 11 de marzo.- Las autoridades malasias descartaron hoy que los dos pasajeros que embarcaron en el avión desaparecido con pasaportes robados sean terroristas, aunque aseguran que estudian todas las posibilidades tras extender la zona de rastreo.

El jefe de la Policía malasia, Khalid Abu Bakar, indicó, en rueda de prensa, que los sospechosos son dos iraníes que trataban de emigrar a Europa.

Las autoridades han contactado con la madre de uno de ellos, un joven de 19 años identificado como Pouria Nour Mohammad Mehrdad, en el aeropuerto alemán de Fráncfort.

La mujer esperaba la llegada de su hijo y dijo desconocer que este viajaba con un pasaporte robado.

No es probable que sea miembro de un grupo terrorista. Creemos que estaba tratando de emigrar a Europa", apuntó el jefe policial malasio antes de distribuir las fotografías de las dos personas, sin aportar más datos sobre el segundo iraní.

La Policía de Malasia, que trabaja de manera conjunta con las agencias de inteligencia de otros países en este caso, señaló que entre las posibles causas de la desaparición del avión de Malaysia Airline el pasado sábado con 239 personas a bordo se encuentra el secuestro y el sabotaje.

Tampoco se descarta la posibilidad de problemas psicológicos o personales entre los pasajeros y la tripulación del vuelo.

Podría haber alguien en el vuelo que se sacó un seguro por una gran cantidad de dinero para que su familia lo cobrase. O alguien que debía dinero. Estamos investigando cualquier posibilidad", señaló Khalid.

Tenemos fotografías y perfiles de todos los pasajeros. Estamos investigado en los videos el comportamiento de todos los pasajeros", detalló.

El vuelo MH370 salió de Kuala Lumpur a las 00.41 hora local (16.41 GMT del viernes) y tenía previsto llegar a Pekín tras seis horas de vuelo, pero desapareció del radar una hora después del despegue.

Al cumplirse el cuarto día de búsqueda todavía se desconoce el paradero del aparato y la suerte de sus ocupantes.

Los equipos de rescate han extendido la zona de rastreo hasta el estrecho de Malaca, por el oeste, y hasta Hong Kong, por el noreste.

Una flota internacional de 40 barcos y 24 aviones cubren una superficie de 500 mil millas náuticas cuadradas (1.71 millones de kilómetros cuadrados).

La operación, en la que participan Australia, China, Estados Unidos, Filipinas, Indonesia, Malasia, Nueva Zelanda, Singapur, Tailandia y Vietnam, tampoco ha recogido señal alguna de los aparatos electrónicos del avión que supuestamente deberían emitir en caso de peligro o accidente.

Se han avistado varias veces restos flotando en el golfo de Tailandia que desde el aire asemejaban a partes de aviones, pero al examinarlos de cerca han resultado ser pistas falsas.

Al tiempo que se registra la región sin descanso, agencias de inteligencia de varios países participan en una investigación que se centra en aclarar el posible cambio de rumbo que el avión pudo realizar sin que el piloto lo comunicara ni enviara un mensaje de alerta.

Las autoridades de Tailandia informaron de que los pasajes comprados con los pasaportes robados los vendieron dos agencias de la ciudad costera de Pattaya, a unos 100 kilómetros al este de Bangkok.

Un trabajador de una de las oficinas investigadas declaró al diario Bangkok Post que su compañía recibió el encargo de la reserva en un correo electrónico enviado desde Irán por un ciudadano iraní que se identificó como "Ali".

El empleado aseguró conocer personalmente al comprador, que tendría varios negocios en Pattaya, y que, según dijo, había reservado con anterioridad varios vuelos a la agencia para él mismo y amigos cuando se encontraba en la ciudad.

Según el trabajador, Ali preguntó en primer lugar por vuelos a Copenhague y Fráncfort con Etihad Airways o Qatar Airways, pero se decantó por la opción más barata de China Southern Airlines, que trabaja junto con Malaysia Airlines, por la que pagó 25 mil 500 bat (unos 568 euros), con destino a Ámsterdam.

Los dos pasajeros embarcaron con identidades falsas, las del italiano Luigi Maraldi y el austriaco Christian Kozel, a quienes les habían robados los pasaportes en Tailandia en 2013 y 2012, respectivamente.

En el avión viajaban 239 ocupantes, 227 pasajeros, incluidos dos menores, y una tripulación de 12 malasios.

No ven señales de atentado

Interpol señaló hoy respecto al avión desaparecido que "cuanta más información tenemos, más nos lleva a pensar que no se trató de un atentado terrorista".

El secretario general de Interpol, Ronald K. Noble, reveló en rueda de prensa la identidad de dos iraníes que embarcaron con pasaportes robados en el vuelo MH370 de dicha compañía, un dato con el que pretenden obtener más información para "determinar si se trataba o no de un atentado terrorista".

Interpol mostró a los medios una imagen supuestamente de los dos pasajeros que subieron al avión en Kuala Lumpur (Malasia), lugar al que llegaron el 28 de febrero desde Doha (Catar) con documentación iraní.

Se trata, según la información que consta en sus pasaportes iraníes, de Pouri Mour Mohammadi, de 19 años, y de Delavar Seyed Mohammadreza, de 29.

Esa organización explicó que en un principio habían identificado otros tres pasaportes sospechosos, un canadiense, un moldavo y un indonesio, que finalmente resultaron no ser robados.

Noble aseguró que la colaboración con el conjunto de países es buena, aunque insistió en que en Asia debería utilizarse con mayor frecuencia la base de datos creada en 2002 que recoge la información de documentación sustraída.

Cuatro de cada diez pasajeros en vuelos internacionales podrían estar en posesión de pasaportes que fueron declarados robados", aseguró Noble, quien precisó que suelen ser sus propietarios legítimos quienes, tras haber denunciado su pérdida, los encuentran y vuelven a utilizarlos.

Los países que recurren con mayor frecuencia a la base de datos que se creó a raíz del atentado del 11 de septiembre de 2001 son Estados Unidos, el Reino Unido y los Emiratos Árabes Unidos, por lo que Interpol insistió en que se refuercen los controles en las fronteras.

jrr

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