El chavismo agoniza sin Chávez

A un año de que el expresidente venezolano falleciera, especialistas destacan que su sucesor, Nicolás Maduro, no ha logrado hacer rendir frutos a la lucha que él emprendió

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05/03/2014 06:17 Israel López

CIUDAD DE MÉXICO, 5 de marzo.- El 5 de marzo de 2013, Venezuela anunció al mundo que su presidente y líder supremo, Hugo Chávez Frías, había muerto tras perder la batalla contra el cáncer; un año después, el chavismo se encuentra en terapia intensiva y con un futuro incierto.

Sólo bastó un año para que mucho, si no todo, lo construido por Chávez desde su llegada al poder en 1999, comenzara a derrumbarse en manos de su heredero político, Nicolás Maduro, que no ha podido contener una ola de protestas en contra de su gobierno que enarbola al chavismo.

Ignacio Ramonet registró en su libro Hugo Chávez mi primera vida una declaración que podría resumir la vida del fallecido Presidente venezolano al señalar que “soy como dice Marc Bloch —historiador francés—, carne humana. Fui arrastrado por el ogro de la historia y echo pedazos por él...”

En entrevista con Excélsior, el doctor en Derecho Público y Ciencias Políticas de la Universidad Central de Venezuela, Manuel Rachadel, señaló que “la muerte de Chávez suscitó, en grandes sectores de la población, esperanzas en cuanto a la posibilidad de que se introdujeran cambios en sus políticas, se iniciara un proceso de reconciliación nacional, se recuperaran los niveles de producción, incluso de hidrocarburos, se restableciera el Estado de Derecho, se rebajaran los niveles de la violencia impune y de que se garantizara un mínimo de seguridad para las personas, pero nada de eso ocurrió.

“Venezuela está pasando uno de los momentos más delicados en su historia. Es cierto que gobiernos anteriores al de Chávez habían incurrido en una serie de errores, pero es evidente que ni Chávez ni su sucesor, Maduro, tuvieron una política correcta para enfrentar esas situaciones.

“A un año de la muerte de Chávez, y bajo el gobierno de su sucesor, Nicolás Maduro, se han cosechado los frutos de sus políticas erradas y nuestro país se encuentra empobrecido, endeudado, tomado por la violencia, la desesperanza y el miedo”, resaltó Rachadel.

Para Lucía Dammert, académica del Centro de Estudios Sociales Enzo Faletto, de la Facultad de Humanidades de Universidad de Santiago de Chile, entrevistada por este diario, dijo que “Maduro no fue la mejor elección, debido a que Chávez sabía que se venía una crisis económica y de seguridad de grandes proporciones en Venezuela, y para hacerle frente se requería de una mano más firme”.

Chávez, quien ingresó al Ejército Nacional de Venezuela en 1971, donde desarrolló su interés por la política, “tenía un rol regulador de los conflictos internos, nadie cuestionaba su legitimidad, liderazgo y autoridad”, dijo por su parte John Magdaleno, politólogo y catedrático de la Universidad Central de Venezuela.

“Es el propio Chávez el que logra configurar un movimiento sociopolítico que agrupa a diversos sectores, es decir sectores de la izquierda convencional, de centro izquierda e inclusive a sectores de derecha moderada; ése es uno de los factores de envergadura que distinguió su liderazgo”, resaltó el profesor Magdaleno en entrevista con este rotativo. “En su candidatura de 1998, logra agrupar una coalición que nunca antes en la historia política de Venezuela se había podido articular”.

En 1992 Chávez, junto con otros militares del MBR-200, intentó un golpe de Estado contra el entonces presidente Carlos Andrés Pérez;
fracasó y fue encarcelado durante dos años, hasta ser indultado más tarde por el
entonces presidente Rafael Caldera.

Hugo Chávez se postuló a los comicios presidenciales de 1998 con el apoyo del Movimiento Quinta República (MVR) y, tras obtener la victoria, se convirtió en el Presidente de Venezuela número 47, con lo que buscó consolidar la llamada Revolución Bolivariana basada en su proyecto socialista del siglo XXI.

El politólogo Magdaleno reconoció que “era un líder carismático, tenía para varios sectores de la población un magnetismo inevitable, un discurso popular que buscaba conectar con los estratos más bajos de la población; esos factores son los que hoy en día siguen poniendo de relieve el liderazgo que logró”.

Chávez inicialmente abogó por derogar la Constitución de Venezuela de 1961, impulsando un referéndum constituyente que fue aprobado por más de 80 por ciento de la votación popular. Luego impulsó un segundo referéndum constitucional que resultó en la ratificación de la nueva Constitución de Venezuela de 1999 con 71.78% de los votos.

Pero “la fuerte imagen que tenía en la opinión pública Chávez, después de la elección presidencial del año 2000 sufrió una caída en su nivel de aprobación y  popularidad; contrario de lo que se cree en el exterior, el Presidente confrontó problemas de imagen entre los años 2001 y 2003”, destacó John Magdaleno.

“Aunque la implementación de las Misiones —programas sociales que inaugura el gobierno de Chávez— le valieron una mejora significativa en las encuestas de la opinión pública; por eso, otro gran factor de su fuerza fue su política social. Ésa es la palanca por intermedio de la cual se hizo de una imagen más robusta, más sólida, en la opinión pública nacional.

“Su liderazgo no era cuestionado, Chávez era un estratega, era militar y al final del día ejercía dirección política; es decir, trazaba rumbos, hacia planificación estratégica; era genuinamente un líder, no sólo en lo táctico, sino también en el diseño de su propia coalición.”

El mismo mandatario señaló en el libro Hugo Chávez mi primera vida que “empecé a estudiar la ciencia de la guerra, la ciencia militar y me gustó. La historia militar me apasionó siempre: Alejandro Magno, Escipión el Africano, Aníbal, Julio César, Napoleón (uno de los capitanes más grandes de la historia) Bolívar, que fue un inmenso guerrero y una estratega genial; Clausewitz, uno de los principales teóricos de la guerra; Mao...”

La polarización política desembocó en el golpe de Estado de 2002, en el que fue derrocado por dos días por el industrial venezolano Pedro Carmona. Chávez fue restituido en el poder tras un contragolpe popular en el que miles de personas salieron a las calles en su apoyo, lo que obligó a la fuga de los golpistas.

Los deseos cumplidos

El 9 de diciembre de 2012, en medio de su lucha contra el cáncer, el mandatario designó a Nicolás Maduro como su sucesor político en caso de que muriera. Posteriormente, el 14 de abril y luego de su muerte, se celebraron elecciones reteniendo el chavismo la Presidencia con un ajustado triunfo de 50.66% contra 49.07% del opositor Henrique Capriles. Hasta ese momento la sociedad complació el deseo político de Hugo Chávez.

Doce meses después, la profesora Dammert considera que “Venezuela ha vivido un año convulsionado, en un momento la sociedad entera hizo un luto por la pérdida de uno de los líderes más importantes que ha tenido en las últimas décadas, y procuró lo que Chávez solicitó, apoyar a Maduro a pesar de que las votaciones no fueron lo que él hubiera esperado”.

“Después sólo hemos visto un deterioro de las capacidades del gobierno bolivariano de Maduro para mantener los mecanismos de relación con la ciudadanía, con la oposición, con los otros países de América Latina, y eso terminó estallando con las marchas que iniciaron hace un par de semanas”, puntualizó la profesora Dammert.

“Chávez, al morir tan trágicamente por una enfermedad (cáncer) que él pensó que por un largo tiempo iba poder enfrentar, dejó muchas lecciones; tal vez la primera de ellas es que cuando uno genera movimientos muy grandes, requiere acción política, estructura política, y lo que queda claro es que cuando él se va no existe el partido chavista, lo que existía eran muchas relaciones personales, pero no una institución política fortalecida que pudiera continuar con su legado de forma ordenada”, sentenció la profesora.

La autora del libro Inseguridad, Crimen y Política. Desafíos para la democracia en Chile dejó claro que el expresidente “Chávez no sólo es irrepetible
en el sentido individual, sino que no dejó montada una capacidad estructural política que hiciera de su acción una voluntad política de mantenimiento en el tiempo, ésa es la diferencia entre un líder que se mantiene en el tiempo y de un líder que puede pasar a la historia como algo que funcionó un tiempo y después desapareció”.

Legado internacional

La profesora Dammert hizo hincapié al señalar que “eso no significa que Chávez no haya sido un líder que logró grandes cambios, no sólo para Venezuela, sino para América Latina en general”.

“El principal legado del presidente Chávez más que interno es externo, es un legado de la mirada latinoamericanista (Unasur, CELAC) un montón de espacios de integración, de desarrollo, de debate latinoamericano que fueron impulsados por Chávez; que aunque fueron lentos, también fueron bien construidos. De tal forma, hoy en día a la (Organización de Estados Americanos) OEA le cuesta trabajo pronunciarse sobre la situación de Venezuela”.

No piensa lo mismo el doctor Rachadel al señalar que “a escala internacional, no siento que la muerte de Chávez haya dejado ningún hueco. Al menos entre los políticos e intelectuales del mundo democrático ya se sabía que la utopía del Socialismo del Siglo XXI carece de todo fundamento y que el venezolano sólo era un aspirante al cargo de caudillo del autoritarismo, que en la actualidad está mejor representado por personajes como Kim Jon-Un, Robert Mugabe o los hermanos Castro”.

Al concluir la entrevista de Cien horas: Ignacio Ramonet destacó en su obra Hugo Chávez mi primera vida una declaración que no daba indicios de un mal estado de salud al afirmar
que “con respecto a mi salud, le diré que me siento muy vigoroso, muy animado y muy
seguro. Porque hemos puesto en marcha el renacimiento de nuestro país”.

 

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