España acabará diferencias con China

El Congreso español aprobó una reforma que restringe la justicia universal en casos como la actuación de China en el Tíbet

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01/03/2014 03:00 José David Pérez/Especial
Illustración: Ignacio Huizar

MADRID, 1 de marzo.— La tensión entre España y China concluirá en meses gracias a la reforma de las competencias judiciales españolas, con la que el gobierno busca la eficiencia de los tribunales, aunque sus detractores creen que sólo probará que la justicia tiene precio.

El Congreso español, dominado por el partido en el gobierno (Partido Popular), aprobó el jueves la reforma a la justicia universal, con la oposición en contra. Con ésta, los tribunales españoles saldrán de casos como el de la actuación de China en el Tíbet.

Así, el Ejecutivo de Mariano Rajoy aliviará la tensión nacida cuando la Audiencia Nacional tomó la “decisión errónea” de ordenar el arresto de exgobernantes de la República Popular China con el fin de juzgar si su actuación en el Tíbet constituyó crímenes contra la humanidad, destacó la portavoz de Exteriores china, Hua Chunying.

Thubten Wangchen, representante del Parlamento tibetano en el exilio y nacionalizado español, fue quien llevó a los exdirigentes chinos a la Audiencia Nacional.

Hasta ahora, Wangchen se debate entre una relativa satisfacción por “haber divulgado lo que pasó y pasa en Tíbet” y la pena porque “el gobierno de Rajoy tomara una decisión indigna por razones económicas”, explicó a este medio.

La tensión, sumada a la “histórica falta de ambición en las relaciones diplomáticas”, suponía “nuevos  problemas en la relación entre China y España, que se creía estable y prometedora”, pero que “sin los movimientos adecuados puede malograrse antes de rentabilizarse”, afirmó el director del Observatorio de Política China, Xulio Ríos. 

Ante este conflicto de intereses, Antonio Remiro, catedrático de Derecho Internacional, es contundente y afirma que la reforma supone “la imposición de los intereses políticos y económicos sobre los valores éticos y constitucionales”.

La visión de Remiro no es extraña. Incluso la oposición al gobierno y varias asociaciones ven la sombra de la inconstitucionalidad planeando sobre la reforma; pues puede confrontar con artículos de la Constitución y algunos convenios internacionales y vinculantes, comentó a Excélsior el catedrático de Derecho Internacional Antoni Pigrau.

Esta reforma también tendrá impacto en otros juicios pendientes, lo que conllevará un efecto en la imagen pública del gobierno, pues deja en vilo casos de gran interés público como la muerte del reportero gráfico español José Couso en Irak, juicios contra guardias nazis implicados en el Holocausto o las acusaciones de crímenes de guerra en el Sahara.

Una decisión tan controvertida hace que no falte quien especule sobre las relaciones entre España y China. Sin embargo, sus relaciones bilaterales tienen un componente más de ambiciones futuras que de realidades.

Relaciones con China

En 2013 las relaciones diplomáticas entre España y China cumplieron 40 años. De acuerdo con Xulio Ríos, cuatro décadas no bastaron para “alcanzar las expectativas y potencialidades  existentes y que hasta hoy mejoran lentamente”.

Algo que sí ha crecido de forma continua es el interés chino en la deuda soberana europea. En el caso español cabe recordar los “respiros” que los yuanes, divisa china, dieron en periodos complicados como 2011.

Actualmente, los Ministerios competentes  no facilitan un dato claro sobre cuánta deuda pública hay en manos chinas. Sin embargo, en 2010, antes de fuertes inversiones del país asiático, se estimaba que rondaba en 17%. Por ello, diversas fuentes no creen que hoy baje de 20%, es decir, aproximadamente 191 mil millones de euros.

En el caso de las relaciones comerciales entre China y España se muestran caídas, al menos en cifras totales, para el país europeo. La balanza comercial, realizada hasta noviembre de 2013, arrojaba un saldo negativo de más de 12 mil 600 millones de euros para España, de acuerdo con datos de la Secretaría de Estado de Comercio Español.

El enfoque cambia al ver estas relaciones en términos relativos, pues España representa sólo 0.7% del volumen de exportaciones mundiales de China. Mientras, China representa 1.7% del monto de las exportaciones españolas.

Es decir, al comparar los datos totales, la relación parece deficitaria; sin embargo, al llevarlo a términos relativos, España tiene algo más de dependencia del comercio con China. Aunque las cifras son casi simbólicas al compararlas con otros flujos comerciales.

Tras estas cifras están casi 12 mil empresas españolas que mantienen negocios de exportación con China, de las cuales 600 están implantadas en el país, según la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE).

El presidente de la rama internacional de la CEOE, Jesús Banegas, señaló a este diario que la Confederación “ve a China como el mercado más importante y dinámico del mundo”.

El presidente de CEOE  Internacional explicó que China ofrece dos grandes oportunidades: sectores con mayor demanda como el de la moda,  donde las empresas españolas ya tienen experiencia, y la posibilidad de fabricar e innovar con costos  internacionalmente competitivos.

De acuerdo con Banegas, China sería un escenario ideal para que las empresas españolas sigan la ruta imperante durante estos tiempos de crisis: la internacionalización de sus negocios. Además, se muestra como un mercado donde acatar la receta que diversas organizaciones internacionales han dado para alcanzar el ansiado crecimiento: más exportaciones.

A pesar de las perspectivas se debe ser cauteloso, pues el Fondo Monetario Internacional ya hizo un llamado de atención al país asiático para que enfríe la dependencia de inversión y trate de ligar su crecimiento al consumo interno.

Imagen en juego

La gran sintonía entre China y España en años anteriores tenía como componente clave la neutralidad española. Xulio Ríos recordó cómo España se desmarcó de las grandes capitales europeas a la hora de abordar asuntos como la matanza de Tiananmen en 1989.

La neutralidad española llevó a Madrid a ser considerado “el mejor amigo de China en Europa para muchos de sus dirigentes”, según Ríos. Algo que se ha empañado parcialmente con el caso tibetano.

Sobre el futuro de esta sintonía, Banegas afirmó que “por fortuna España no es uno de los países más críticos con la política china y tiene un clima tanto político como comercial cada vez mejor”.

El caso tibetano y la reforma española no sólo afectan las relaciones entre China y España, para el experto en Derecho Internacional Antonio Pigrau también tienen un efecto de consagración de la impunidad en casos en los que las víctimas pasarán a ser invisibles.

Antonio Remiro explicó que la determinación del gobierno lo deja como un grupo de “gobernantes de un país modesto y quienes les tiemblan las piernas cuando son llamados al orden por los dirigentes de las potencias capaces de perjudicar sus intereses políticos o económicos”.

Diversas fuentes señalan que este caso es una prolongación de lo que sucedió en el gobierno del socialista Rodríguez Zapatero cuando en 2009 limitó la justicia internacional a ámbitos de interés español.

En aquella época se pactó con otras fuerzas políticas para reformar, pero en esta ocasión el gobierno español podría pagar un alto precio si sus detractores son capaces de demostrar que esta reforma viola convenios internacionales como el de Ginebra o derechos constitucionales como el de la tutela judicial recogido en el artículo 24 de la Constitución.

Lo que haya llevado a Mariano Rajoy y a su equipo a reformar la justicia universal y el costo que deba pagar por ello es hoy un conflicto de opiniones. Sin embargo, para Remiro queda el hecho de que “el viaje de la jurisdicción universal concluye en España con esta reforma”.

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