Un futuro incierto para los jóvenes venezolanos

Los ciudadanos que se manifiestan desde hace días en el país sudamericano demandan mayores oportunidades laborales y libertades económicas que, acusan, les quitó el gobierno

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01/03/2014 03:38 María Fernanda Navarro

CIUDAD DE MÉXICO, 1 de marzo.- Desde la perspectiva de Jaime Eduardo Merrick, que tenía diez años cuando Hugo Chávez asumió la Presidencia de Venezuela, su país atraviesa una crisis política y social, pero también una de carácter generacional, que se presenta en forma de un futuro con pocas oportunidades profesionales y de vida.

“La toma de las calles no es la única vía para generar cambios en el país, pero indudablemente es un factor importante para hacerle entender al venezolano, sobre todo al joven que quiere tener un futuro mejor, que es una guía para la rehabilitación democrática”, dijo Merrick en entrevista telefónica con Excélsior.

El joven de 25 años, articulista del periódico venezolano El Universal y abogado de una firma bancaria, considera que las protestas, conformadas en gran medida por jóvenes, exigen libertades que actualmente no tiene la sociedad venezolana como “mayores oportunidades, mayor libertad económica y seguridad”.

Ante los cuestionamientos sobre si las manifestaciones, que han invadido las calles de Caracas y otras ciudades venezolanas desde hace dos semanas responden a protestas de la clase media y alta de los venezolanos,
Merrick considera que si bien personas de sectores populares han salido a las calles, la oposición debe ahora adaptar un discurso más social para generar mayor empatía con más venezolanos.

“El hecho de que los sectores populares no estén en su totalidad con la oposición no quiere decir que estén irrestrictamente favoreciendo al gobierno porque tampoco he visto muchos gestos de apoyo. Lo que existe en este momento en Venezuela es una pugna para generar un discurso social que termine por ganar a estas personas que todavía no conectan ni con un bando ni con el otro”, explica Merrick.

De acuerdo con Jackson
Diehl, editorialista de The Washington Post, las protestas que durante los últimos meses han tomado las calles de capitales en diferentes latitudes del mundo fueron organizadas por “élites enojadas y desposeídas”.

¿Por qué los ganadores de la economía globalizada se están rebelando?, pregunta Diehl en una columna publicada en diciembre pasado.

El especialista en asuntos exteriores responde que revoluciones como las ocurridas en El Cairo, Estambul, Bangkok y Kiev, organizadas por el sector educado de clase media
de esos países, son el resultado de procesos electorales libres que provocaron el auge de “populistas que se adaptaron a los perdedores de la globalización y que prometieron aplastar el viejo sistema”.

Diehl considera que si bien los “populistas” son buenos para ganar elecciones, no lo son tanto cuando de gobernar se trata: “lo más preocupante es que los ganadores de la democracia con frecuencia resultan tener poco respeto por las instituciones democráticas.

Al igual que (Hugo) Chávez, que son propensos a reescribir las constituciones que heredan para concentrar su poder. En el nombre de derrocar el viejo orden, se purgan los tribunales y los medios de comunicación para repoblarlos con sus propios seguidores”.

En este contexto de censura acompañado, en algunos casos, por violencia, “no sorprende que las élites se rebelen”. Sin embargo, el especialista asegura que la mayoría de los rebeldes de élite no están más comprometidos con la democracia que sus oponentes.

Un país dividido

“Venezuela es un país dividido en diferentes posturas políticas, ninguna de las dos son mayoritarias. Lo que están generando estas marchas es que aquellos sectores populares que antes no se identificaron con la oposición ya comienzan a hacerlo”, considera el joven Merrick.

Pese a que Merrick apoya las demandas de la oposición, incluida la renuncia del gobierno de Nicolás Maduro, es sincero cuando afirma que la oposición no ha generado un mensaje claro durante las protestas.

“Este es el drama de la oposición, ha faltado homogenizar su mensaje y es que frente a numerosas carencias, frente a caldo de cultivo político, social y económico estamos en la cuesta por generar un lenguaje claro, llano y sencillo”, afirma.

En cuanto al colectivo de partidos políticos opositores en Venezuela Merrick considera que está atravesando por un “reacomodo”.

“La postura de Primero Justicia es un camino más institucional, por otra parte está la salida de Leopoldo López que es de protesta, la lucha social. Realmente ninguna de estas dos posturas están en contra, la Mesa de Unidad está en un proceso de reacomodo de ¿cómo se va a asumir la agenda social? ¿Cómo es que se va a organizar para obtener un giro político? y ¿qué mecanismos va a generar para lograr ese objetivo?”, plantea.

Merrick no se comporta de manera indiferente al destino de su país y afirma que “es necesario emplear mecanismos constitucionales para que el gobierno salga, pero para llegar a esto tiene que acompañarse de una gran lucha”.

 

Proponen envío de una delegación de la OEA

Panamá propuso enviar una misión de alto nivel de la Organización de Estados Americanos (OEA) a Venezuela como primer paso para que el organismo se ocupe de la crisis en ese país, informó ayer el diplomático panameño Arturo Ulises Vallarino.

“He estado conversando con embajadores (ante la OEA) y les parece muy bien la posición amplia de Panamá”, afirmó el embajador de Panamá ante el organismo.

La propuesta fue presentada durante la reunión a puerta cerrada que celebraron ayer los coordinadores de los bloques regionales dentro de la OEA, además de las delegaciones de Venezuela, Estados Unidos y Canadá.

Mientras tanto, el líder opositor venezolano Henrique Capriles advirtió que las cosas no se van a calmar en su país.

“Si usted ve que el gobierno habla de paz pero reprime, horas después tiene la misma actitud, parece imposible que vaya a apagar el fuego con gasolina”, dijo Capriles.

 

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