Berlín juzgará a EU por espionaje

La Fiscalía de Alemania anunciará en breve el inicio de la investigación contra la NSA

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24/02/2014 02:38 Enrique Müller/Especial
El presidente de EU, Barack Obama, saluda a su homóloga de Brasil, Dilma Rousseff, en una cumbre realizada en Rusia tras el escándalo por el espionaje contra la mandataria. Un mes después se reveló el espionaje contra Angela Merkel. Foto: AP

BERLÍN, 24 de febrero.– Cuando la normalidad política regresó a Berlín después de las fiestas de Navidad y Fin de Año, el nuevo ministro de Justicia, el socialdemócrata Heiko Maas aprovechó una reunión política de su partido realizada en la capital para tener una pequeña y crucial conversación con Frank Walter Steinmeier, el también nuevo ministro de Asuntos Exteriores en el gobierno de gran coalición.

“Temo que  se nos viene algo gordo encima”, le dijo Maas a su colega de gabinete, al revelarle que la Fiscalía General del país, responsable de la lucha antiterrorista y de combatir el espionaje enemigo en suelo germano, había decidido, después de varios meses de dudas, abrir un sumario contra la poderosa Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos (NSA, por sus siglas en inglés) por haber espiado uno de los celulares de la canciller Angela Merkel.

La decisión de la Fiscalía sobresaltó a los dos ministros, que temían entonces que una acción de la justicia alemana contra la NSA y, por lo tanto, indirectamente contra el propio gobierno de Estados Unidos, podría echar por tierra todos los intentos oficiales de restablecer la normalidad perdida entre Berlín y Washington a causa del escándalo de espionaje que fue revelado en el verano pasado por Edward Snowden.

Los dos ministros socialdemócratas, confrontados a la decisión de la Fiscalía, acordaron un pacto de silencio y se mostraron a favor de no interferir en el trabajo de la justicia, pero tampoco apoyarlo, conscientes de que una investigación oficial podría ocasionar una nueva y peligrosa crisis entre los dos aliados con consecuencias insospechadas.

Pero, a pesar del enorme riesgo que implica una acción de la justicia germana contra un organismo oficial del gobierno estadunidense, en el seno del gobierno existe la certeza de que es necesario actuar en forma drástica contra el trabajo de espionaje que sigue realizando la NSA, a pesar de las promesas de Barack Obama, en territorio alemán.

La gota que colmó el vaso de la paciencia del gobierno germano fue el descubrimiento, en octubre del año pasado, de que uno de los celulares que utiliza la canciller había sido intervenido por la NSA. Merkel calificó el espionaje de su celular como un “hecho inaceptable” y pidió explicaciones públicas a su aliado americano, además de exigir un acuerdo de “no espionaje” entre los dos países como base para normalizar las maltrechas relaciones.

La respuesta de Obama tardó en llegar y fue espectacular. En un extraordinario gesto que no pasó desapercibido para la opinión pública alemana, ni menos para las altas esferas del gobierno federal germano, el presidente de Estados Unidos prometió ante las cámaras de la segunda cadena de televisión pública, ZDF, que no dejaría que las relaciones entre Alemania y su país sufrieran daños por los trabajos de inteligencia y afirmó que mientras él fuera presidente, el celular de Merkel no volvería a ser espiado.

En la inusual entrevista concedida por Obama al programa de noticias Heute Journal, de 16 minutos de duración y que fue difundida el 18 de enero, el mandatario estadunidense señaló que las diferencias de opinión no justificaban el espionaje telefónico, pero Obama evitó ofrecer disculpas por el espionaje llevado a cabo por la NSA e, incluso, justificó su importancia para la seguridad nacional de su país.

Obama destacó, sin embargo, que los servicios secretos de su país seguirían recopilando datos. “Por definición, estos servicios tienen la tarea de averiguar lo que la gente está planificando, lo que pasa en sus mentes, sus objetivos. Eso apoya nuestras metas diplomáticas y políticas”, dijo Obama, al justificar el trabajo de la polémica NSA.

La posición oficial del mandatario con respecto al trabajo que realiza la NSA convenció a Berlín de que Obama no tiene la intención  en cancelar el trabajo de espionaje de la Agencia, una certeza que puso en marcha dos medidas destinadas a frenar, o intentar poner fin, el trabajo de espionaje de la NSA en territorio germano.

Después de constatar que Washington no tiene la intención de promover un acuerdo de no espionaje entre los dos países, y de escuchar la versión oficial del secretario de Estado, John Kerry en Berlín, quien ofreció a Merkel y al ministro Steinmeier dejar en el olvido los pecados cometidos en el pasado y comenzar a escribir un nuevo capítulo, el gobierno germano optó por dar luz verde al sumario de la Fiscalía General.

“No puede ser posible que la justicia actúe para castigar un simple robo de una cartera y deje sin investigar a los responsables del espionaje del celular de la canciller”, admitió el ministro de Justicia, citado por la revista Der Spiegel que reveló  que el gobierno había decidido apoyar la acción de la justicia en contra de la NSA.

La Fiscalía debe anunciar en los próximos días la apertura del sumario, una medida que, además de poner en la mira de la Fiscalía alemana a la embajada de Estados Unidos en Berlín, desde donde supuestamente se realizaron las escuchas ilegales, también tiene la meta de dejar al desnudo las actividades de la NSA en Alemania, una acción que enviaría una poderosa e inédita señal al país: el gobierno federal alemán no se deja intimidar por el gran hermano.

Berlín también dio otro paso inédito en sus relaciones con los países aliados y no puso objeciones para que la Oficina de Defensa de la Constitución (BfV, por sus siglas en alemán), el servicio de espionaje interno, creara un nuevo departamento destinado a monitorear el trabajo de espionaje que realizan Estados Unidos, Reino Unido y Francia en territorio
alemán.

Aunque la decisión fue adoptada en noviembre del año pasado, según pudo saber este periódico, la existencia de la nueva dependencia fue revelada recién por la prensa germana. El jefe del BfV, Hans Georg Maassen ya pidió a la embajada de Estados Unidos una lista del personal que se dedica a labores de espionaje y también una relación de las empresas privadas que colaboran con los espías estadunidenses en territorio germano.

 “Nueve meses después de conocerse el escándalo de la NSA, el gobierno federal ha decidido poner en marcha una política de confrontación con Washington”, anotó Der Spiegel, al constatar el cambio de rumbo de la política oficial de Berlín con respecto al imperio. “Podría ser una fractura con la costumbre adoptada durante decenas de años y que permitía que los aliados actuaran a su antojo en Alemania”.

No es todo. La canciller Merkel decidió ignorar, por el momento, una invitación de Obama para visitar Washington. El viaje estaba planeado para el mes de marzo y ahora se habla de una fecha imprecisa que podría concretarse en la “primavera” o más tarde. Lo más seguro es que la canciller viaje a Washington si está segura de regresar a Berlín con un trofeo en su cartera.

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