Creen que arzobispo encubrió a pederasta

En 1988, Roger Mahony ordenó no entregar a la policía una lista de los monaguillos que habían servido a un sacerdote

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20/02/2014 00:36 AP
Esther Miller, víctima de abuso sexual, en la conferencia de prensa del martes en la que se anunció que la Iglesia indemnizará con 13 millones de dólares a 17 víctimas. Foto: AP
Esther Miller, víctima de abuso sexual, en la conferencia de prensa del martes en la que se anunció que la Iglesia indemnizará con 13 millones de dólares a 17 víctimas. Foto: AP

LOS ÁNGELES, 20 de febrero.– Cuando la policía de Los Ángeles investigaba denuncias de abuso de menores por parte de un sacerdote católico mexicano en 1988, solicitó una lista de los monaguillos en la última parroquia donde había estado asignado.

El arzobispo Roger Mahony dijo a un subordinado que no entregara la lista, aduciendo que no quería que los muchachitos se asustaran por la investigación y por suponer que los monaguillos tenían demasiada edad como para haber sido las víctimas potenciales, según una declaración revelada ayer.

Los detectives que investigan las denuncias contra Nicolás Aguilar Rivera, un sacerdote mexicano, finalmente consiguieron los nombres de los niños por parte de las familias de la parroquia.

Llegaron a la conclusión de que el cura vejó a por lo menos 26 varones durante sus diez meses en Los Ángeles, según el legajo confidencial del cura en la arquidiócesis y registros policiales ventilados públicamente por los abogados de las víctimas.

Veinticinco de las supuestas víctimas eran monaguillos y otro más se preparaba con el sacerdote para adquirir los hábitos, dijo Anthony DeMarco, un abogado de los demandantes.

No está en claro qué consecuencias tuvo la acción de Mahony sobre la investigación, aunque en ese momento la policía se quejó de que la arquidiócesis no cooperaba plenamente.

El testimonio de Mahony fue obtenido por la agencia de noticias The Associated Press y es parte de las pruebas incluidas en un arreglo para zanjar las denuncias de abusos contra Aguilar Rivera y otros cuatro sacerdotes. La arquidiócesis, la más grande de la nación, accedió a pagar 13 millones de dólares
a 17 víctimas.

Desde 2006, la arquidiócesis ha pagado más de 700 millones de dólares para zanjar demandas de abusos interpuestas por cientos de víctimas.

Los archivos internos de la Iglesia sobre sacerdotes acusados de abusos fueron difundidos el año pasado por orden judicial. Demuestran que Mahony, que fue elevado a cardenal y que se retiró en 2011, maniobró tras bambalinas con su principal asistente, monseñor Thomas Curry, para proteger a los sacerdotes acusados.

Cuando se difundieron los legajos, la fiscalía dijo que los casos quedaron al margen del estatuto de prescripciones para procesamiento penal de cualquier dignatario de la Iglesia.

El testimonio de Mahony en el caso de Aguilar Rivera es significativo porque es la primera vez que ha sido interrogado bajo juramento sobre abuso de clérigos desde que se dieron a conocer los archivos confidenciales de la Iglesia.

Durante declaraciones anteriores, los abogados no tenían los documentos para fundamentar sus preguntas, dijo DeMarco.

“Esta vez, cuando trata de apelar al ‘No me acuerdo’, le pongo el documento enfrente y le digo ‘Usted escribió esto, ¿no es así?’’’, agregó.

J. Michael Hennigan, un abogado de la arquidiócesis, dijo que Mahony no reveló la lista de los monaguillos a la policía porque no creía que ninguna de las supuestas víctimas estuviese entre ellos. Mahony estaba en Roma ayer y no estaba disponible para recabar sus
declaraciones.

Hennigan agregó que Mahony trató “vigorosamente” de que Aguilar Rivera fuera llevado a Estados Unidos para ser procesado luego de su huida.

“Lo que sé es que hubo un momento en que le dábamos a la policía cualquier cosa que nos pidiera y fue poco después de esto, pero no sé si la policía volvió a hacer la petición”, dijo acerca de la lista.

En 1988, Aguilar Rivera fue acusado por dos familias que dijeron que había tocado a los niños y en un caso se metió a la cama de un niño tras beber demasiado en una fiesta navideña en la casa de la familia.

El sacerdote se enteró de las quejas y escapó a México, donde se cree que aún se encuentra.

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