La oposición quiere el fin de Cristina Fernández al frente de Argentina

Las constantes ausencias de la Presidenta y los problemas económicos por los que atraviesa el país son usados para pedir que termine su administración de manera anticipada

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10/02/2014 02:53 María Fernanda Navarro

CIUDAD DE MÉXICO, 10 de febrero.- Las versiones sobre un final precipitado para el gobierno de Cristina Fernández son cada día más fuertes entre opositores al gobierno, medios de comunicación y los argentinos en general, en medio de un escenario de desajustes económicos y el alejamiento del ojo público de la Presidenta argentina.

“Todavía faltan dos años hasta las elecciones, pero ante estos problemas económicos que está viviendo el país, esta especie de vacancia formal de la Presidenta y el escaso nivel de acción que evidencia el gabinete ejecutivo, pareciéramos estar a merced de eventuales fuerzas especulativas y problemas económicos derivados de la falta de un rumbo de gobierno claro”, dijo Jorge Arias, coautor del informe anual de Desarrollo Democrático de América
Latina.

Los señalamientos, hechos por la oposición en la mayoría de los casos, han sido tan constantes que integrantes del oficialismo aseveraron que Fernández ejercerá su mandato hasta el último día. Pero son precisamente estas declaraciones, en opinión de Arias, las que reafirman el temor de que “no haya un fin de mandato tranquilo”. 

En los últimos tres años de su administración, Fernández fue diagnosticada con varios problemas de salud que la han llevado a ausentarse por periodos extensos, mismos que transcurren con poca información al respecto, “lo que a su vez alimenta todo un estado de sospechas”.

Pero el alejamiento del ojo público de la mandataria en los últimos meses, justamente durante la crisis cambiaria que atraviesa el país sudamericano, ha escalado a rumores de un fin anticipado del gobierno de Cristina Fernández, como ocurrió en el pasado con los presidentes Raúl Alfonsín, en 1989, y Fernando de la Rúa en 2001.

Cabe recordar que durante la administración de Alfonsín, el excesivo endeudamiento y la devaluación de la moneda argentina provocaron que aproximadamente 38 por ciento de los hogares argentinos se hundiera en la pobreza.

En tanto que De la Rúa dimitió en días en que el caos social reinaba debido a la restricción de efectivo de plazos fijos en las cuentas corrientes y cajas de ahorros de los argentinos impuesto por su gobierno ante la desbandada de retiro de dólares de los bancos por temor a una devaluación.

Si bien el escenario económico no se califica tan precario como el acontecido durante los últimos días de Alfonsín y De la Rúa, el actual precio del dólar ya está encendiendo las alarmas de los expertos, pues durante los últimos meses se ha encarecido hasta 23 por ciento.

A los temores de una economía débil se suma la incertidumbre de la salud “frágil” de la mandataria, que empezó a ser objeto de suspicacias y preocupación cuando en enero de 2012 fue sometida a una cirugía para remover parte de la tiroides que se consideró se trataba de un cáncer, aunque poco tiempo después se descartó. En ese momento fueron necesarios 20 días de reposo para Fernández, en los que el vicepresidente Amado Boudou tomó las riendas de la
administración.

En octubre del año pasado, Cristina Fernández entró una vez más al quirófano debido a una lesión cerebrovascular que la alejó de su agenda oficial, y pese a su rápida recuperación, los expertos médicos aseguran que este tipo de intervenciones tienen secuelas como migrañas, mareos, problemas de concentración constantes, y en casos más graves, ataques o daños cerebrales.

Además, en las últimas semanas la Presidenta ha tenido que recortar sus apariciones públicas por prescripción médica debido a una inflamación en la parte superior del fémur, que si bien no es considerado grave, sí genera severas molestias a quienes la padecen.

Una condición cardiaca crónica y episodios de desmayos –estos últimos no confirmados– también formarían parte de los problemas de salud de Cristina  Fernández.

Pero los planteamientos del abandono prematuro de la Presidencia se hicieron más fuertes cuando a principios de este año la mandataria se ausentó por más de un mes, tiempo durante el cual medios de comunicación y argentinos inquirían las razones de tal silencio.

Fue el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, quien intentó poner en calma a los argentinos haciendo llamados a no caer en ningún tipo de especulaciones, y aseguró que Fernández se encontraba desempeñando sus funciones con la “misma pasión de siempre”.

Justamente durante este periodo de ausencia, los medios argentinos informaron acerca de un desmayo que sufrió durante una visita que realizaba a su madre, Ofelia Wilhelm, en un hospital de Buenos Aires, sin que nada de eso se
confirmara.

Sería una estrategia política

Pero la ausencia de Cristina Fernández también podría obedecer a una nueva estrategia de comunicación por parte de su gobierno, dice Jorge Arias.

“Existe la idea de que la sobreexposición de Cristina fue uno de los factores de la derrota del oficialismo en las elecciones primarias del año pasado (…) se dice que la estrategia de gobierno fue replantear esa modalidad de comunicación: ponemos a Jorge Capitanich con una exposición diaria y mediática que lo convertía un poco en vocero de gobierno, quitando a la Presidenta del anuncio que conllevan costos políticos y entonces ella aparecería para dar buenas noticias”.

Pese a la evidente “fragilidad física” de la Presidenta, Arias explicó que la sensación es que no hay otro grupo al frente de las decisiones del país “sobre todo porque no hay un equipo de gobierno prestigioso, ni política ni técnicamente, detrás de ella, entonces la convicción que existe es que la decisiones se toman en un entorno muy pequeño que intervendría la propia Presidenta. Somos un país presidencialista después de todo”.

Pero lo anterior no resta preocupación: “venimos muy complicados de crisis anteriores, somos una sociedad muy sensibilizada; un gobierno que parecía no estar con todos los recursos de lucidez y capacidad política que se requieren, el mismo que está tratando de aparentar que no sucede nada, que todo está tranquilo, que seguimos con los logros de la década ganada, mientras tanto las aguas bajan turbias y estamos muy atentos a eso”.

 

Kirchneristas culpan a la IP

La agrupación Carta Abierta, formada por intelectuales que apoyan al gobierno argentino de Cristina Fernández de Kirchner, acusó a las grandes empresas de “forzar” la devaluación de la moneda local y advirtió sobre la gravedad de la situación económica en un extenso texto difundido ayer.

“Un puñado de grandes empresas (Cargill, Noble Argentina, Bunge Argentina, Dreyfus, Molinos Río de la Plata, Vicentín, Aceitera General Deheza, Nidera y Toepfer) que exportan más de 90 por ciento del grano, aceite y harina de soya argentinos, histórica base de la riqueza y la producción del país, ha organizado un cepo financiero sobre el gobierno”, analizó Carta Abierta.

En este sentido, los intelectuales consideraron que el Ejecutivo de Fernández se vio “obligado” a “tomar medidas difíciles y comprometedoras del futuro del país como la devaluación”.

En el texto titulado La patria está en peligro, pidieron que el impacto de la devaluación del peso –en torno a 23 por ciento a finales de enero– no recaiga en las clases populares y defendieron los acuerdos de precios cerrados entre el gobierno y distintos sectores productivos para contener la inflación.

El documento fue resultado de una reunión de Carta Abierta la noche del sábado en el salón Jorge Luis Borges de la Biblioteca Nacional de Buenos Aires, donde unos 30 expositores expresaron sus opiniones en torno a un borrador, del cual surgió el texto final.

El texto de cuatro páginas insta a “avanzar en mecanismos que establezcan el manejo estatal del comercio exterior. Nuestro país ha visto cíclicamente amenazados, boicoteados y truncados proyectos de desarrollo nacional autónomo por la restricción externa, es decir, por la insuficiencia de divisas”.

Carta Abierta advirtió sobre la “restauración del viejo país oligárquico”.

La agrupación creada en 2008 está integrada por centenares de intelectuales, entre ellos Horacio González, Ricardo Foster y Horacio Verbitsky.

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