Golpes a la monarquía de España

Los escándalos acechan desde hace tiempo a la familia real española, por lo que la aprobación del rey Juan Carlos se ve cada vez más afectada por acusaciones de corrupción y falta de confianza

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08/02/2014 03:15 José David Pérez/ Especial

MADRID, 8 de febrero.— La monarquía española sufre con fuerza la decepción cívica casi imperante en España, pero confía en el esfuerzo del rey, el afecto creciente por el príncipe heredero y el apoyo social que conserva para recuperar al ciudadano.

En el Palacio de la Zarzuela, la residencia real, son conscientes de que ya no cuentan con la confianza de casi 80% de los ciudadanos, como la primera vez que el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) preguntó por la institución hace más de dos décadas.

En abril pasado quedó claro que los españoles están decepcionados con esta institución, pero que también lo están con casi todas las demás. A la par que la monarquía era aprobada con 3.68 sobre diez, el gobierno de Mariano Rajoy obtenía 2.42 y los partidos políticos 1.83.

Un portavoz de la Casa Real explicó a Excélsior que la actual situación “responde al contexto complicado que vive el país” y a “acontecimientos concretos” que han empañado la imagen de la monarquía.

El fundador del instituto Análisis Sociológicos, Económicos y Políticos (ASEP), Juan Díez Nicolás, indicó que para entender la situación “no hay que comparar con otras instituciones, hay que hacerlo con otra forma de Estado”.

Pues bien, con 25 años de investigación y encuestas en la mano, es posible afirmar que la monarquía española es preferida a la república. Aunque la distancia entre ambas se redujo de 40% a 20-15%”, aseguró Díez Nicolás.

Yolanda Gómez, del Grupo de Investigaciones sobre la Monarquía (GIM), explicó que la situación de la monarquía “tiene su origen más cierto en el desencanto con lo político”.

A esto, Díez Nicolás añadió que “algunos están exagerando el desafecto hacia la institución monárquica para ocultar o enmascarar el que se siente por otras con mayor capacidad de control”.

Por su parte, el catedrático en Derecho Constitucional Antonio Torres del Moral advirtió que “la monarquía, o suscita y se sustenta en un apoyo muy mayoritario de la población o se mueve sobre arenas movedizas”, como sucede en este “enorme desgaste”.

Los españoles advirtieron en 1984 y lo recordaron a principios del milenio que la monarquía depende en gran medida de cómo sea el rey, con 71% y 64% de apoyo a la premisa, respectivamente.

Esa relación entre los actos del rey y la imagen de la monarquía se refuerza en un caso como el de Juan Carlos “quien ha sido, junto a su familia el gran responsable de difundir los valores de la monarquía y rebautizó a muchos monárquicos españoles como juancarlistas”, aseguró el portavoz de la Asociación Monarquía Europea, Juan Marcos Vallejo.

Por esa fuerte relación, rostros como el de la infanta Cristina y su marido, Iñaki Urdangarin, pasaron de ser embajadores de la institución a ser “encapsulados y retirados de la agenda oficial”, como afirman desde la Casa Real.

Vallejo evidenció “errores y falta de previsión” que permitieron que tras su imputación el marido de la infanta, Iñaki Urdangarin, fuera visto junto al resto de la familia durante una visita al rey tras una de sus operaciones.

Remedios Sánchez Ferriz, también investigadora de GIM, lamentó que entre las medidas no figurara “la renuncia de la infanta Cristina a los derechos sucesorios, por respeto a la monarquía”, algo que para diversas fuentes hubiera reducido el impacto que su imputación tuvo en la institución.

Torres del Moral recordó a este medio que “los problemas de salud del rey y algunas actividades poco ejemplares mermaron su consideración”. Sin embargo, indicó que la figura del rey sigue siendo sinónimo de unidad y en este momento esa carta juega a su favor.

Es juicio unánime de las fuentes que el empeoramiento de la imagen del rey viene seguido de un mayor protagonismo del príncipe Felipe, su heredero.

El portavoz de La Zarzuela hace partícipe a Excélsior de sus encuestas particulares, según las cuales la figura del príncipe junto a la reina tiene una consideración de más de 7 sobre 10 y la del rey y la princesa nunca bajó del “suelo firme que representa el 5”,

Esa realidad hace que diversos expertos enfatizaran como vigente una afirmación de Gregorio Peces Barba, uno de los redactores de la constitución española de 1978: “los valores positivos de la monarquía parlamentaria son generales y más permanentes, y trascienden a la persona que encarna en este momento a la institución”.

Por otro lado, desde la Casa Real lamentaron que “se utilice a la princesa Letizia como una forma de atacar la creciente popularidad del príncipe heredero, mediante la difusión de contenidos de su presunto pasado”.

Mirada al futuro

Ante el futuro, Antonio Torres del Moral ve con preocupación la falta de alternativas propuestas en tiempos de desaprobación, pues “en España no hay monárquicos ni republicanos. Ya nadie cree en nada, salvo en defender sus derechos”.

Desde La Zarzuela ven un futuro donde al igual que otras monarquías europeas este temporal de desaprobación amaine gracias al esfuerzo del rey y su familia.

Además, no es la primera vez que la monarquía española pasa malos ratos. Tras la crisis de principios de 1990, donde se acuñaron los grandes récords de paro, la monarquía vivió el repudio ciudadano, en menor medida que hoy, hasta mediados de década cuando logró estabilizarse contando con la confianza de 50% de los ciudadanos, hasta 2006 que comenzó su declive.

Yolanda Gómez recomienda la transparencia, materia en la cual la Casa Real afirmó haber dado “tres pasos al frente” al mostrar cómo gasta el dinero público. Aunque reconocen que no incluyen los costos de mantenimiento de los bienes estatales que sólo disfruta la familia real o los gastos derivados de la jefatura del Estado que ostenta el monarca, pues son responsabilidad de diversos organismos públicos.

Sobre el futuro de los monárquicos, que no quieren dejar de serlo, habló hace unos meses José Antonio Zarzalejos, antiguo director del diario ABC, en su blog del diario El Confidencial.

Zarzalejos recomendó al rey Juan Carlos que no olvidara que: “Los españoles hemos confiado a su carisma y libre albedrío la marcha de la jefatura del Estado y después de no regatearle, señor, ni uno solo de los méritos, constatamos ahora que el crédito se ha amortizado, tanto en su principal como en sus intereses, y necesitamos una refinanciación ética y política para seguir siendo monárquicos”.

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