El ejército de Estados Unidos usó minibombas

Equipos especiales tenían la misión de destruir infraestructura en caso de una guerra con el bloque socialista

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05/02/2014 02:23 José Carreño Figueras
Foto: Archivo/AP

CIUDAD DE MÉXICO, 5 de febrero.- A principios de los años setenta el ejército estadunidense entrenó a un grupo de soldados para que en caso de guerra con el bloque socialista se infiltraran en territorio enemigo con pequeñas bombas nucleares para destruir infraestructura, aseguró la revista Foreign Policy.

En un texto publicado en su sitio de internet y firmado por Byadam Rawnsley y David Brown, la publicación puntualizó que por 25 años, a partir de los setenta y hasta el final de la Guerra Fría, Estados Unidos tenía unidades de comandos cuya misión era llevar bombas nucleares de 50 kilos de peso a la infraestructura especialmente militar del bloque socialista.

La bomba tenía una potencia inferior a un kilotón (esto es una tonelada de TNT).

El grupo transportaba lo que era conocido como “Municiones Especiales de Demolición Atómica” (SADM, por sus iniciales en inglés) y participaban miembros selectos de las fuerzas especiales estadunidenses, incluso del ejército, los SEALS y la Infantería de Marina.

En el caso del protagonista del artículo, el capitán Tom Davis, su misión era destruir una planta de fabricación de agua pesada.

En caso de guerra los portadores de las “mochilas nucleares” serían enviados para misiones de infiltración contra blancos selectos en Europa del Este, Corea e Irán, según la revista.

La lógica era que en caso de guerra, Estados Unidos y sus aliados se verían muy superados en número por el Pacto de Varsovia y las armas nucleares significaban el balance estratégico.

“Muchos estrategas estadunidenses simplemente veían aún a las nucleares como bombas convencionales más grandes, y la maestría post-Hiroshima de la ciencia de destrucción atómica había llenado a los diseñadores de armas con un sentido más de lo posible que de lo prudente”, subrayó Foreign Policy.

La revista indicó que el ejército estadunidense había comenzado la fabricación de “municiones de demolición atómica” en 1954, pero sólo hasta 1964 logró el primer artefacto SADM.

La descripción precisó que la bomba tenía unas 18 pulgadas de alto y aunque era relativamente ligera era todavía muy estorbosa para ser transportada por una sola persona, por lo cual los entrenamientos eran intensivos y era necesario que el portador del explosivo fuera acompañado por otros dos elementos para ayudarlo.

La bomba tenía no sólo el dispositivo detonador, que debía ser confirmado por dos claves distintas, sino un explosivo para destruirla y evitar que cayera en manos enemigas.

Igualmente, una vez colocada se pedía a equipos de fuerzas especiales que vigilaran que nadie descubriera la bomba y que se pusieran a salvo minutos antes de la detonación.

Para el caso que sobrevivieran, tenían mapas donde se marcaban los sitios donde había pequeños depósitos de armas y alimentos para ayudarlos en su huida.

Pero de cualquier manera, los miembros de los grupos especiales sabían que esencialmente se trataba de viajes sin regreso, en caso de ocurrir. “En nuestro corazón sabíamos que nadie iba a dar control de esas (armas) a un grupo de niños grandes corriendo en el campo. Simplemente no creíamos que fuera a pasar”, comentó Bill Flavin, que encabezó uno de los grupos.

Efectos

1.- Las bombas podrían convertirse en un nuevo recurso en caso de que los países no aliados de Estados Unidos quieran desarrollar bombas nucleares.

2.- Las nuevas revelaciones podrían abrir un nuevo frente entre Estados Unidos y Rusia en materia de reclamos, debido a la estrategia de destruir infraestructura enemiga.

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