Presidente de Ucrania hizo enojar a Merkel

El campeón mundial de boxeo Vitali Klitschko es la carta secreta de la canciller alemana, Angela Merkel, quien tuvo una fuerte diferencia el pasado 28 de noviembre con el presidente de Ucrania, Viktor Yanukovich, con lo que enterró la posibilidad de negociar con el bloque

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04/02/2014 04:56 Enrique Müller/Especial

BERLÍN, 4 de febrero.– La canciller Angela Merkel y el presidente de Ucrania, Viktor Yanukovich, nunca han sido amigos, pero el pasado 28 de noviembre, el líder ucraniano tomó una decisión que enterró para siempre la posibilidad de una reconciliación con la mujer más poderosa del mundo (según la revista Forbes) y provocó, además, una peligrosa confrontación entre Rusia y el conjunto de naciones que forman la Unión Europea (UE).

Ese día, Merkel y Yanukovich compartían una elegante mesa en un Palacio de Vilna en Lituania junto a los líderes políticos del resto de los países que forman la Unión Europea. Poco antes de que se iniciara la cena, Yanukovich inició un monólogo para referirse a las difíciles relaciones que existen, por una parte entre su país y la UE, y por la otra, con Rusia.

Para sorpresa de los comensales, Merkel interrumpió a su colega ucraniano, le sugirió que acortara su discurso y finalmente le echó en cara una reprimenda. “Entonces, usted no firmará”, le dijo la canciller, al admitir por adelantado que Berlín y el resto de las capitales europeas habían sufrido una severa derrota en la lucha que libran para incorporar a Ucrania a Europa y alejarla del poder hegemónico de Moscú.

Cuando todo parecía estar listo para que Ucrania firmara un acuerdo de asociación con la UE, Putin ejerció el poder que le otorga su riqueza energética (gas y petróleo), para boicotear la firma del acuerdo, una acción destinada a fortalecer su sueño de crear una Unión Euroasiática, una especie de imperio ruso que se extendería desde Vladiwostok hasta la frontera oriental con la UE.

La firma del acuerdo fracasó en la cumbre europea realizada en la capital de Lituania, cuando el presidente de Ucrania, Victor Yanukovich se negó a firmar el documento. Como premio Putin le ofreció un generoso préstamo de 15 mil millones de dólares y el gas a bajo precio.

“La canciller Merkel fue derrotada por el presidente Vladimir Putin y el ruso venció a los alemanes con un K.O. técnico”, dijo un diplomático europeo en Berlín, al comentar la derrota que sufrió la canciller. Pero el diplomático reveló que Merkel no se había dado por vencida y que había decidido apoyar, junto con sus aliados europeos, la campaña política del campeón mundial de boxeo, Vitali Klitschko, en Ucrania, el popular líder del movimiento Uder  (Puños).

El boxeador, que mide 2.02 metros, pesa 110 kilos y que es una figura ampliamente conocida en Alemania donde ha vivido varios años, desea postularse como candidato a la Presidencia de su país, como un político pro-europeo y enemigo del nuevo sueño imperial de Vladimir Putin.

“La puerta para Ucrania permanece abierta”, sigue repitiendo la canciller alemana, sin poder esconder su irritación por el fracaso. Pero Merkel, una mujer acostumbrada a enfrentarse a dificultades de todo tipo, decidió poner en marcha un plan que mezcla la política con el deporte para derrotar al poderoso Presidente ruso y hacer posible la integración de Ucrania en la UE: convertir en Presidente de Ucrania al campeón de boxeo que tendría, en caso de ser elegido, la titánica tarea de acercar a su país a Europa y, al mismo tiempo, impedir que Rusia lleve a cabo su sueño imperial.

La crucial tarea de promover la candidatura del campeón de boxeo de 42 años recayó en la fundación Konrad Adenauer, cercana a la CDU, que recibirá la ayuda del influyente Partido Popular Europeo (PPE), un gremio político que representa a los partidos europeos de centro derecha en el Parlamento europeo.

Pero los planes políticos de Merkel y de sus aliados europeos se vieron frenados por las violentas manifestaciones que estallaron en Kiev, el mismo día en que Yanukovich enterraba el acuerdo de asociación con la Unión Europea. Las protestas se tornaron violentas el 19 de enero y las primeras víctimas mortales se registraron la semana pasada en la capital, Kiev.

La confrontación derivó en disturbios después de que el gobierno endureciera la legislación sobre el derecho a manifestarse para tratar de poner fin a las protestas masivas en la plaza principal de Kiev, la plaza de la Independencia o Euromaidán.

Las escenas del 19 de enero mostraron los momentos más violentos de casi dos meses de protesta, con los manifestantes incendiando varios autobuses de la policía y otros vehículos, mientras los agentes usaban gases lacrimógenos, balas de goma y cañones de agua.

Los manifestantes, a pesar de la violencia ejercida por el gobierno, ya han obtenido éxitos parciales –la presión popular obligó al gobierno en pleno a dimitir y las polémicas leyes antimanifestación fueron derogadas–  pero las protestas confrontaron a la Unión Europea a una situación que aún no sabe cómo encarar: ¿Qué puede hacer Bruselas para poner fin a la violencia y, al mismo tiempo, desafiar al poderoso Presidente ruso, sin tener que lamentar nuevos enfrentamientos?

El Kremlin tiene un objetivo fundamental: evitar un acercamiento de Ucrania a Europa y su consiguiente democratización. Un avance de la democracia en Ucrania puede suponer un contagio incontrolable en Rusia, además de obstaculizar los planes de Putin de crear la ansiada Unión Euroasiática.

Pero Ucrania está históricamente dividida entre un occidente pro-europeo y el sudeste pro-ruso. En Kiev, la capital, se concentran las fuerzas que quieren que se respeten los acuerdos previos y que la nación se integre a la Unión Europea. Esos grupos son los que mantienen el control de todo el centro de la ciudad y de los principales edificios gubernamentales, una situación que puede acercar al país a una guerra civil

“Todo el mundo se da cuenta y Ucrania se da cuenta, de que el país está al  borde de la guerra civil”, declaró el expresidente Leonid Kravchuk. “Hay autoridades paralelas en el país y un levantamiento de facto”, añadió, al referirse a las acciones de los manifestantes que forzaron la dimisión del  gobierno y tomaron el control de las administraciones locales en varias partes  del país.

Mientras prosiguen las protestas, la posición oficial de la UE sobre el acuerdo abandonado en noviembre es que la puerta sigue abierta para Ucrania a firmar, pero una nueva e hipotética negociación quedó aplazada hasta que haya un compromiso claro de parte de Ucrania para suscribir un acuerdo de asociación. Asimismo, Bruselas sugirió aplicar sanciones económicas, pero la mayoría de los países miembros de la UE no apoyaron la medida ante el temor de que las sanciones estrechen aún más los lazos entre Ucrania y Rusia.

Crisis repercute en cumbre

La peligrosa situación en Ucrania envenenó la última cumbre entre la UE y Rusia, que tuvo lugar el martes pasado en Bruselas. A causa de la poco disimulada injerencia de Moscú en la crisis ucraniana, la reunión que debía durar dos días, fue reducida a sólo tres horas, tiempo suficiente para que las partes dejaran al desnudo las profundas diferencias que existen.

Vladimir Putin rechazó el rol de intermediario de la UE en la crisis ucraniana y prometió que su país no interferiría  en Ucrania. “No estoy seguro de que Ucrania necesite tales intermediarios. Cuantos más intermediarios, más problemas”, dijo Putin. Pero  Herman Van Rompuy, el presidente del Consejo Europeo, defendió el rol de intermediario de la UE, con una frase que la propia realidad en Ucrania dejará sin efecto: “Nuestro principal objetivo es evitar una escalada de violencia y establecer lo antes posible estabilidad política en Ucrania, a la vez que se respete la voluntad del pueblo y se cumplan las normas democráticas”, dijo.

La gota que derramó el vaso de la paciencia corrió por cuenta del ejército ucraniano, que instó al gobierno a adoptar medidas urgentes para estabilizar al país. “Los militares y funcionarios de las fuerzas armadas de Ucrania han calificado de inadmisible la toma por la fuerza de las instituciones estatales, y los impedimentos puestos a los representantes de los órganos de poder estatal y local para cumplir sus obligaciones”, señalaba un comunicado del ministerio de Defensa. “La escalada de la confrontación amenaza la integridad territorial del Estado.”

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