Alertan por el alto costo de no aprobar reforma

El expresidente de la Cámara de Representantes, Dennis Hastert, dijo que los republicanos corren el riesgo de perder relevancia entre los latinos y asiáticos si no regularizan a los inmigrantes ilegales

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04/02/2014 05:59 José Carreño Figueras, con información de AP y Notimex

CIUDAD DE MÉXICO, 4 de febrero.- El debate migratorio tiene extraños vericuetos y mientras los actuales líderes republicanos buscaban el fin de semana responsabilizar al presidente Barack Obama por la demora en la propuesta de reforma, un prominente republicano subrayaba la urgencia de
hacerla.

“El costo de la inacción es elevado”, comentó el exdiputado republicano Dennis Hastert en un texto escrito para la revista especializada Politico.

Hastert indicó que los costos son tanto económicos para el país como políticos para los republicanos, que corren el peligro de perder relevancia ante el acelerado crecimiento demográfico de latinos y asiáticos.

La llamada fue tanto más fuerte porque Hastert fue presidente de la Cámara de Representantes entre 1999 y 2007 y creó una regla frecuentemente invocada ahora: la mayoría republicana en la Cámara sólo buscará la promulgación de leyes que tengan el apoyo de la mayoría de los diputados republicanos.

Esa demanda es enemiga ahora de la reforma migratoria, que podría ser aprobada con facilidad en la cámara de Representantes –con el apoyo de la inmensa mayoría de los 200 legisladores de la minoría demócrata–.

La semana pasada los republicanos presentaron lo que definieron como un grupo de “principios” para la reforma migratoria, pero para el fin de semana buscaban matizar las esperanzas con señalamientos en torno a la imposibilidad de confiar en el presidente Barack Obama.

El grupo proinmigración Americas Voice apuntó en ese sentido que “los republicanos subieron las expectativas en ellos mismos y no pueden darse el lujo de dar un paso atrás ni una pulgada ni retrasar el proceso por más tiempo”.

La postura republicana se debe en buena medida a la necesidad de satisfacer a su militante ala derecha y en parte tal vez a la necesidad de encontrar una posición de fuerza para una eventual negociación con los demócratas.

Hastert afirmó que “toda la fórmula para una reforma migratoria puede acomodarse si se logran dos principios básicos: primero, asegurar nuestras fronteras para saber quién entra a nuestro país y para qué propósito; segundo, una legalización de aquellos que están aquí, muchos de ellos por una década o más”.

En su texto de ayer, Hastert recordó que “casi dos tercios de todos los inmigrantes indocumentados en nuestro país han vivido y trabajado aquí por más de una década”, y por tanto “necesitamos una vía razonable para sacarlos de las sombras y contribuyan legalmente a nuestra economía”.

En ese sentido, precisó también que los latinos son ahora el 16 por ciento de la población estadunidense y serán 30 por ciento para 2050, de acuerdo con las proyecciones del Censo.

Igualmente, apuntó que la minoría asiática crece con rapidez y que la mayoría de ese crecimiento no se deberá menos a la inmigración que a nacimientos en Estados Unidos, “y estos grupos han comenzado a votar en grandes números.

“Mi propio partido debe reconocer esta realidad y abrazar estas crecientes poblaciones si ha de mantener su relevancia en elecciones nacionales”, advirtió Hastert.

Puntualizó que la industria de ciencia y tecnología crece con tanta rapidez en Estados Unidos que para 2018 habrá un déficit de personal calificado para llenar 200 mil posiciones
“clave”.

Igualmente, subrayó que 75 por ciento de los trabajadores agrícolas son nacidos fuera de Estados Unidos, “y de acuerdo con el Departamento de Agricultura, en el largo plazo una reducción en la labor de mano de obra migrante podría reducir la producción y exportaciones agrícolas estadunidenses mientras la demanda por comida es creciente”.

De acuerdo con un número de analistas, es probable que los republicanos busquen abordar el tema migratorio en algún momento entre abril y junio, después de la temporada de elecciones primarias (internas) para definir candidaturas al Congreso y antes del inicio de las campañas electorales, en septiembre y octubre de este año.

Empresarios piden mano de obra legal

COLUMBIA, Carolina del Sur.– Líderes de tres sectores clave en Carolina del Sur –construcción, turismo y agricultura– exhortaron al Congreso a aprobar este año una reforma migratoria integral.

“La política migratoria de nuestro país –todos estarán de acuerdo– no funciona, pero es momento de solucionar el problema”, dijo Chalmers Carr, propietario de Titan Farms, durante una conferencia de prensa convocada por la Asociación por una Nueva Economía Estadunidense.

Grupos agrícolas de todo el país anunciaron que están participando en una campaña a nivel nacional de un mes para buscar cambios en inmigración.

El sitio en internet de la asociación dice que consiste en más de 500 alcaldes republicanos, demócratas e independientes, y líderes empresariales que apoyan el esfuerzo.

Mark Nix, de la Asociación de Constructores de Casas de Carolina del Sur, y John Durst, presidente y director general de la Asociación de Restaurantes y Hospedaje de Carolina del Sur, estuvieron presentes en la conferencia y señalaron que las opiniones en sus grupos son distintas sobre cómo debería ser la reforma migratoria.

Sin embargo, coincidieron en que se necesita un acuerdo amplio para que haya un abasto adecuado de mano de obra para sus industrias.

Carr agregó que cualquier cambio en inmigración debe ser a nivel nacional.

“Estados como Carolina del Sur han promulgado leyes que han afectado a la agricultura e industrias que dependen de la mano de obra y que nos han puesto en desventaja competitiva con otros estados que no han promulgado estas leyes”,
agregó.

Indicó que están preocupados por las aseveraciones de los republicanos acerca de que no se comprometerán con la iniciativa amplia del Senado y advirtió que “necesitamos arreglar nuestra política migratoria de una vez por todas”.

“Es un tema prioritario que regresemos y tengamos una reforma migratoria integral que incluya proteger nuestras fronteras y asegurarnos de traer a inmigrantes legalizados que pueden hacer trabajo calificado y hacer que paguen impuestos, aprendan el idioma y sean parte de la comunidad”, señaló Nix.

La estrategia es culpar a Obama

Los republicanos empiezan a culpar al presidente Barack Obama en caso de que la reforma al sistema migratorio del país no se concrete en una nueva ley.

El nuevo plan de los republicanos es criticar a Obama como un líder en quien no se puede confiar, además de que su gobierno no aplica las leyes que se aprueban.

Al darse cuenta de que hay pocos probabilidades de que se alcance un consenso en el tema migratorio, los republicanos han empezado a decirle a los votantes que si la Cámara de Representantes de mayoría republicana no actúa en este año electoral, todo es culpa del Presidente.

“Si el Presidente hubiera sido serio en esto durante los cinco años pasados ya habríamos avanzado en esta discusión”, dijo el gobernador republicano de Louisiana, Bobby Jindal.

Republicanos en la Cámara de Representantes dieron a conocer la semana pasada un plan para arreglar el sistema migratorio del país que contempla aumentar la seguridad fronteriza, mejor aplicación de la ley y una vía a la regularización –aunque no la ciudadanía– para millones que viven en el país sin residencia legal.

Esa propuesta obligaría a quienes entraron sin permiso al país a pagar impuestos atrasados y multas.

Pero uno de sus impulsores, el republicano Paul Ryan dijo que la desconfianza a Obama ha disuadido a varios de sus correligionarios.

“Aquí hay algo en lo que todos los republicanos estamos de acuerdo: no confiamos en que el Presidente aplique la ley”, dijo Ryan, candidato a la vicepresidencia en 2012.

Ryan dijo que una reforma que enfatiza la seguridad sólo podría ser aprobada en la Cámara –algo improbable debido a la fuerte oposición hacia Obama entre los republicanos– si los legisladores creen que el presidente hará que la ley se aplique. Las exenciones del Presidente a las cláusulas de su reforma al sistema de salud han aumentado las sospechas entre los republicanos.

 

Exigen no separar más familias

Un centenar de jóvenes indocumentados, la mayoría de ellos mexicanos, demandó ayer al presidente de Estados Unidos, Barack Obama, el fin de las deportaciones de sus familias y a los republicanos un proyecto concreto de reforma migratoria.

Los jóvenes provienen de los distritos electorales del presidente de la Cámara de Representantes, John Boehner, en Ohio y del titular del Comité Judicial, Bob Goodlatte, en Virginia, para presentar sus demandas en un simbólico informe sobre el estado de los indocumentados.

“Obama ha deportado a casi dos millones de personas, mientras que el presidente (camaral) Boehner ha secuestrado la reforma migratoria”, denunció desde el templete Antonio Castañón, un joven mexicano procedente del Distrito Federal.

“Antes que termine el día, 11 mil personas van a ser deportadas por el presidente Obama (...) Estamos en el camino hacia la justicia, pero hay personas que bloquean esa ruta”, remarcó.

Durante la ceremonia en el edificio Rayburn del Capitolio, sede del Congreso, algunos coreaban consignas contra las deportaciones mientras otros ejecutaban un singular aplauso con el chasquido de los dedos, en lugar de las palmas de las manos.

 

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