Obituario enfrenta a NYT y consulado

Legación refiere que gastó desde agosto 250 mil dólares en traslados de restos mortales

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02/02/2014 02:45 Carmen Álvarez

CIUDAD DE MÉXICO, 2 de febrero.- La historia de la muerte por atropellamiento del mexicano Pedro Santiago en la ciudad de Nueva York confrontó a la legación diplomática mexicana en esa ciudad con el equipo editorial de The New York Times, el diario más reconocido de Estados Unidos.

En una misiva con fecha de 29 de enero, Gerardo Izzo, quien funge como consejero de prensa del consulado mexicano en Nueva York,  aclaró a los editores del periódico que la legación mexicana en esa ciudad sigue muy de cerca todos los fallecimientos de sus connacionales, que no los deja desamparados y que tampoco los describe como “seres anónimos” luego de que The New York Times publicó un obituario de un mexicano, a quien describió como uno de esos rostros “anónimos” de quienes trabajan como repartidores en Nueva York.

Para nosotros ninguna de estas muertes son ‘anónimas’. Las seguimos a todas ellas muy de cerca. Sobre Pedro Santiago ustedes escriben que ‘los amigos ahora están tratando de reunir el dinero para enviar el cuerpo del señor Santiago de vuelta a su familia en México (…) (y que) el consulado mexicano prometió dar mil 700 dólares’”, reclamó.

La carta del consulado mexicano al editor de The New York Times, publicada este viernes 31 de enero, aclara que dicha legación ya pagó mil 700 dólares para cubrir el costo del traslado de los restos de Santiago a su natal Puebla.

“Si sus amigos reúnen dinero para ayudar a su familia en México, nosotros aplaudimos su generosidad”, abunda la misiva firmada por Izzo. La confrontación se suscita en un contexto de creciente crispación por el incremento de muertes de peatones y de ciclistas por accidentes de tráfico en Nueva York.

La carta de Izzo informa también a los editores y lectores de The New York Times que desde que Sandra Fuentes asumió sus deberes como cónsul en agosto de 2013, dicha legación ha enviado los restos de 135 connacionales a sus familias en México con un costo estimado en 250 mil dólares.

Hay más de un millón de mexicanos (o gente de origen mexicano) en Nueva York, New Jersey y Connecticut. El consulado les ofrece una amplia variedad de servicios vitales. Y si bien su bienestar es nuestra más alta prioridad, nuestros recursos son limitados”, dice la misiva.

El pasado 24 de enero, The New York Times publicó un extenso obituario dedicado al mexicano Pedro Santiago, de 45 años. El texto firmado por Anemona Hartocollis lo describe como un repartidor en bicicleta que se ganaba la amistad de los clientes y gustaba de leer a Dostoievski y a Cervantes durante sus ratos de descanso.

Hartocollis describió a Santiago como uno de esos rostros fáciles de olvidar que tienen los trabajadores de la economía estadunidense, a pesar de que son precisamente esos rostros los que facilitan el estilo de vida que los neoyorquinos dan por hecho. Rostros de la gente que les cocina y que les hace la limpieza.

Ellos hacen posible que los niños crezcan pensando que cuando suena el timbre de la puerta es la hora de comer”, escribió Hartocollis.

Sin embargo, Santiago, quien había tomado clases en las universidades de Columbia y Hofstra para perseguir su sueño de convertirse en un ingeniero constructor de puentes y carreteras, encontró la muerte el 19 de enero a la 1:26 de la mañana bajo las llantas de un autobús que le pasó encima cuando se dirigía en bicicleta a casa.

La policía dice que el conductor pisó los frenos, pero el autobús golpeó la llanta trasera de (la bicicleta de) Santiago, lanzándolo al pavimento”. Era la cuarta víctima de esa jornada de accidentes de tráfico.

La noticia de la muerte de Pedro Santiago, el mismo día que la de Samantha Lee, una estudiante de anestesiología de 26 años, de Ángela Hurtado, de 68 años, y de otra persona no identificada, se propagó en las redes sociales y pusieron en tela de juicio las promesas de Bill Blasio, el nuevo alcalde neoyorquino desde el 1 de enero respecto a que tomaría medidas para reducir los accidentes de tránsito.

Las estadísticas oficiales no muestran una reducción de los atropellamientos de peatones en Nueva York, tanto en zonas urbanas de ese estado, que en el año 2008 sumaron 297 víctimas y en 2012 sumaron otras 297 víctimas adicionales.

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