Putin relaja políticas represivas de cara a Olimpiadas de invierno

El presidente ruso decide autorizar la organización de manifestaciones en la ciudad de Sochi, anulando una decisión de agosto pasado que las prohibía explícitamente

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04/01/2014 11:50 Reuters / Fotos: Reuters y AP

Putin había ordenado el año pasado que se prohibieran en Sochi las protestas ajenas a los Juegos del 7 de enero al 21 de marzo.

MOSCU, 4 de enero.- El presidente ruso, Vladimir Putin, moderó las restricciones a las protestas en el complejo turístico de Sochi, en la costa del Mar Negro y que es sede de los Juegos Olímpicos de Invierno, en un intento por mejorar la imagen de Rusia antes de un evento que genera preocupación por la seguridad y los derechos humanos.

El mandatario llevó a cabo una sorpresiva inspección a los estadios del balneario el viernes y se ha mostrado en la televisión estatal rusa esquiando con gafas oscuras y un casco.

Consciente de que el éxito o fracaso de los juegos será parte su legado, Putin se ha mostrado muy cercano al proyecto de 50 mil millones de dólares.

Putin, que el sábado asistió a un ensayo de la ceremonia de apertura de los juegos en Sochi, enmendó un decreto de seguridad para permitir que grupos lleven a cabo marchas y encuentros en áreas y rutas aprobadas por los servicios de seguridad, dijo el Kremlin en un comunicado.

Los encuentros, manifestaciones, marchas y piquetes, que no estén directamente relacionados con los Juegos Olímpicos y Paralímpicos, podrán realizarse entre el 7 de enero y el 21 de marzo del 2014 (...) sólo después de llegar a un acuerdo con (...) un organismo local de seguridad", dijo.

Grupos de presión, que exigen desde derechos para los homosexuales hasta reformas políticas, han reclamado que la veda a las manifestaciones, impuesta como parte de una serie de medidas represivas de seguridad, viola la Constitución rusa.

La decisión de Putin se conoce poco después de que ordenó medidas más drásticas de seguridad tras dos ataques suicidas con bomba que causaron la muerte de al menos 34 personas en la ciudad de Volgogrado, en el sur de Rusia.

Nadie se adjudicó los ataques, pero fueron un recordatorio de la continua amenaza que plantean militantes que quieren forjar un estado islámico en una franja del sur de Rusia que incluye a Sochi.

El Comité Olímpico Internacional (COI) recibió con agrado la decisión de Putin, el último de una serie de gestos que aparentemente buscan aplacar las críticas por derechos humanos a Rusia.

Nadie en las organizaciones de derechos humanos estuvo disponible de inmediato para comentar el cambio del decreto.

Putin quiere usar los Juegos Olímpicos para demostrar lo que considera el resurgimiento espiritual y político de Rusia bajo su firme liderazgo, luego de que el país perdió su condición de superpotencia tras la caída en 1991 de la Unión Soviética y las turbulencias económicas en la década de 1990.

En un gesto a los críticos rusos y de Occidente que lo acusan de aplastar el disenso, Putin liberó el mes pasado a varios de los prisioneros más conocidos del país: el ex magnante petrolero Mijail Jodorkovsky y dos miembros del grupo de punk femenino Pussy Riot.

jrr

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