TLCAN: el futuro es la meta

México, Estados Unidos y Canadá son parte de uno de los acuerdos comerciales más fuertes en el mundo

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02/01/2014 05:12 Redacción
Octubre de 1992. Los presidentes de México y EU, Carlos Salinas de Gortari y George Bush, y el premier de Canadá Brian Mulroney, en una reunión previa a la firma del TLCAN.
Octubre de 1992. Los presidentes de México y EU, Carlos Salinas de Gortari y George Bush, y el premier de Canadá Brian Mulroney, en una reunión previa a la firma del TLCAN.

CIUDAD DE MÉXICO, 2 de enero.- El Tratado Norteamericano de Libre Comercio (TLC) o Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) cumple 20 años y como casi cualquier joven de esa edad se pregunta “¿Y ahora?”

A dos décadas de su entrada en vigencia el TLC está inmerso en un debate, ya no tanto sobre si debe ocurrir o no, sino cuales son sus perspectivas y hacia donde debe dirigirse, si debe profundizarse o debe crecer, aunque queda un grupo que favorece simplemente desecharlo.

La mera idea de la necesidad de ese debate es una señal de que algo anda mal o que por lo menos hay una enorme complacencia.

Pero también vale la pena señalar que hacer un análisis de avances y fracasos del TLCAN resulta tan complejo como tratar de determinar lo que venga.

En lo positivo abatió muchas de las barreras comerciales existente y más que triplicó el comercio entre los tres países, además de acelerar la creación de una formidable región económica que algunos, como el secretario mexicano de Economía, Ildefonso Guajardo, consideran desaprovechada todavía.

Y si bien incrementó y de hecho transnacionalizó –regionalizó, podría ser el término– el interés en la resolución de problemas de medio ambiente y la situación de los trabajadores, al ser el primer convenio comercial de su tipo que incluyó capítulos sobre esos temas, está lejos de haber alcanzado éxito.

En lo negativo, dejó de lado procesos que de hecho eran no sólo delicados sino de primordial importancia para la política doméstica en los tres países: en Estados Unidos la cuestión migratoria, en México la energética, en Canadá la industria cultural.

México y Estados Unidos parecen en vías de resolver su contradicción, toda vez que la Reforma Energética recién aprobada resuelve una queja estadunidense y la nueva legislación migratoria que muchos esperan se produzca completa o por capítulos en 2014 o antes de 2016 alivia las preocupaciones mexicanas en ese sentido.

“El TLC fue creado con los intereses de ese momento, y no creó un marco que evolucionara junto a la creciente complejidad del proceso de integración”, indicó Inu Barbee en la revista estadunidense The National Interest.

Y de acuerdo con Robert Pastor, director del Centro de Estudios de Norteamérica de la American University de Washington DC, es también un acuerdo que está hace por lo menos dos años en necesidad de ser revisado. Ya hace más de un año afirmaba que el TLCAN ya había cumplido su cometido...

Al mismo tiempo Pastor asegura que ese proceso integracionista es inevitable, tanto que incluso algunos de sus críticos consideran que  tratar de desmontarlo produciría más problemas de los que resolvería.

El TLCAN representa ahora una zona comercial que sobrepasa el millón de millones de dólares de comercio anual y que si ahora une a tres de las 20 mayores economías mundiales para 2028, según todas las previsiones  del Centro de Investigación Económica y de Negocios, un think tank británico, albergará a tres de las mayores diez economías del mundo (Estados Unidos, México y Canadá).

La realidad es que el TLCAN, considerado como el “abuelo” de los acuerdos de libre comercio en el mundo, enfrenta hoy propuestas que en sus extremos plantean la total disolución o la completa integración y su crecimiento a nivel continental, por más que ninguna de esas opciones parezca de momento realista.

Pero son muchos, en Estados Unidos, México y Canadá los que consideran que está estancado, que no ha avanzado y que de hecho, necesita ser revitalizado.

Peor aún, recordó Michael Wilson, que fuera el negociador canadiense del TLC en 1993, el acuerdo está lejos de haber cumplido con las expectativas que produjo, en especial en lo que se refiere a la eliminación de barreras para la integración.

Con todo y sus problemas e indiferencias América del Norte es, si no el primero seguramente el segundo bloque comercial del mundo. Con un comercio que supera los 3.2 mil millones de dólares por día, es considerado como un éxito.

Para John Kerry, el secretario de Estado estadunidense, es el momento quizá de pensar en ampliarlo al resto de la región.

“Es algo que he encargado explorar a algunos funcionarios de aquí, y he sostenido conversaciones con un par de personas de afuera que son expertos en relaciones hemisféricas”, dijo recientemente al periodista estadunidense Andrés Oppenheimer, del Miami Herald.

Tal vez, pero un intento de desarrollar un “Acuerdo de Libre Comercio para las Américas” (ALCA) fracasó en los 90.

Algunos de los críticos tradicionales del TLCAN, como la organización estadunidense Public Citizen”, insisten aún en que debe ser desmantelado. Otros, como Jeff Faux, del Economic Policy Institute, considera que esa idea es más que negativa a estas alturas,

“Las economías y las poblaciones de los tres países están tan integradas que la “des-integración” podría provocar muy amplios trastornos, desempleo y una sustancial caída en los estándares de vida”, precisó.

Pastor, promotor de la idea de la integración norteamericana desde su percha académica, consideró recientemente que México debe toma un papel protagónico en la región para compensar por el desinterés canadiense y la indiferencia estadunidense. No sin advertir, empero, que no se trata de la decisión de un solo país, sino de los tres.

De hecho Pastor aprovechó una reciente conferencia para enmendar la plana a varios funcionarios estadunidenses: Europa Occidental no es el principal socio comercial de Estados Unidos, sino la combinación de sus socios comerciales de Norteamérica.

Para otros, como Thomas McMcLarty, el que fuera Consejero de Seguridad Nacional y luego Enviado Especial para las Américas en el gobierno de William Clinton, “el TLC a los 20 necesita del TLC 2.0: una nueva versión ampliada de comercio y cooperación”, según expuso en The Wall Street Journal.

Carla Hills, la que fuera Representante presidencial estadunidense para Comercio Internacional (USTR), señaló a su vez que Estados Unidos se ha beneficiado del TLC y que les sería importante invitar a Canadá y México a participar en sus negociaciones con Europa para concluir algunos aspectos no resueltos durante los trabajos de 1991-93, como por ejemplo el flujo de datos.

A los 20 años el TLCAN busca todavía su futuro.

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