Merkel renueva su compromiso con UE

Al asumir su tercer mandato, la canciller dijo que su objetivo será consolidar las finanzas europeas

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23/12/2013 03:11 Enrique Müller/ Especial

BERLÍN, 23 de diciembre.- Cuando la canciller Angela Merkel alzó, el martes pasado, su mano derecha para jurar como canciller de Alemania, invocó “la ayuda de Dios”, para tener éxito en la dura tarea de dirigir un gobierno “estable y sólido”, como era su deseo, antes de iniciar las largas y duras negociaciones que llevó a cabo con los líderes del Partido Socialdemócrata para buscar un consenso político que hizo posible celebrar, por tercera vez en la historia de la república, la “gran boda de elefantes”, como la prensa bautizó al gobierno de gran coalición.

Al día siguiente de su juramento, Merkel eligió dos tribunas diferentes para revelar el compromiso de su país con la construcción de la Unión Europea, quizás el principal desafío de su tercer mandato. “La construcción europea es para la gran coalición una de sus tareas más importantes”, dijo Merkel desde la tribuna del Bundestag, en su primera declaración de gobierno. “Alemania sólo es fuerte si Europa es fuerte”, añadió en su discurso de media hora en el que alabó a España e Irlanda por los éxitos alcanzados en la lucha contra la crisis.

Ese mismo día, Merkel envió otro mensaje a la nación y a sus socios europeos, esta vez, ante las cámaras de la primera cadena de televisión pública, ARD. “Aquellos que me conocen saben que deseo mejoras en la competitividad, finanzas sólidas y, sobre todo, una situación en la que el euro se mantenga estable. En otras palabras, que los inversionistas tengan la confianza de que podrán recuperar algún día su dinero”, dijo la canciller.

Sin crecimiento esto no funciona, pero el crecimiento no puede significar más gasto público”, insistió, al revelar que su nuevo compromiso con Europa estará basado en los principios que impuso en la legislatura pasada: consolidación fiscal y reformas estructurales.

Las declaraciones de Merkel a la ARD no fueron elegidas al azar y tienen una base tan sólida como lo es el famoso documento de 185 páginas, que fue negociado durante casi tres meses entre los líderes de la democracia cristiana y el SPD y que hizo posible la formación del nuevo gobierno de gran coalición.

En el documento, que lleva por título “Modelando el futuro de Alemania”, los nuevos aliados políticos resumen en once páginas su compromiso con Europa.

Al igual como lo expresó la canciller ante el pleno del Bundestag en su primera declaración de gobierno, los aliados afirman en el documento que la “construcción de la unidad europea sigue siendo la principal tarea de Alemania” y recuerdan que las expectativas de los socios europeos con respecto a Alemania han cambiado.

En esta fase de cambio radical, Alemania, como el miembro económico más fuerte y ancla de estabilidad, ha visto crecer su propia responsabilidad y ha despertado expectativas especiales en sus socios”, señala el documento, en una delicada mención al poderío económico del país y a las responsabilidades que tiene en el marco de la Unión Europea.

El principal desafío para el nuevo gobierno es acabar con la crisis que asoló a la UE en los últimos años y para alcanzar esta envidiable meta, el documento pone énfasis en aplicar unos rígidos criterios de sostenibilidad alienados con la política presupuestaria y económica, una condición básica, destaca, para ganar credibilidad.

El principio de que cada país miembro debe responder por sus responsabilidades debe mantenerse. Cada forma de comunitarización de la deuda pública haría peligrar los ajustes de cada país miembro”, señala el documento y añade que las ayudas provenientes de los fondos de rescate sólo se aprobarán como “ultima ratio” y cuando peligre la estabilidad de la zona euro.

Si las palabras se convierten realidad, es posible que el nuevo gobierno alemán adopte medidas para luchar contra el desempleo juvenil y haga posible la creación de empleos. “La lucha contra el paro juvenil debe convertirse en una prioridad de la política europea”, señala el documento y promete que el nuevo gobierno dará prioridad a la nueva lacra social que impera en Europa.

La crisis de la deuda europea aún no se ha superado, pero vemos los primeros resultados y creemos que a largo plazo se puede vencer”, dijo Merkel en su primera declaración de gobierno, al recordar que la fórmula alemana de solidaridad financiera a cambio de consolidación fiscal y reformas estructurales, ya comienza a dar frutos.

La invocación al éxito que ha tenido su dura política de ajustes para acabar con la crisis no es casual. Merkel y sus socios europeos están confrontados a un desafío mayúsculo, cuando la población europea acuda a las urnas para renovar el Parlamento Europeo, en mayo del próximo año, que esta vez estará dotado del poder para decidir quiénes serán los presidentes de la Comisión y del Consejo.

Para sacar provecho de la crisis, líderes populistas antieuropeos como Martine Le Pen en Francia y Geert Wilders en Holanda decidieron unir fuerzas de cara a las elecciones europeas para boicotear el proyecto comunitario.

En Alemania, el partido antieuropeo Alternativa para Alemania, que obtuvo 4.7% de los votos en las elecciones federales, al parecer no tendrá problemas para superar el 3% que le permitirá estar representado en la próxima legislatura europea.

Europa no es el único desafío que tiene Merkel. La canciller también tiene por delante la titánica tarea de aplicar en su país la llamada “Energiewende” (Cambio energético), una descomunal tarea destinada a dotar al país de energía renovable que le permita cerrar definitivamente las centrales nucleares.

Pero Merkel, si desea llegar al final de la legislatura sin tener que lamentar accidentes graves, tiene también otra descomunal tarea: buscar un ambiente apropiado para entenderse con su vicecanciller y superministro de Economía y Energía, Sigmar Gabriel, el actual y poderoso presidente del Partido Socialdemócrata 

Gabriel, quien fue bautizado por el influyente periódico conservador Frankfurter Allgemeine Zeitung (FAZ), como el “alquimista” que logró convertir la segunda peor derrota electoral de su partido en un formidable triunfo político al obtener importantes concesiones políticas de Merkel en el terreno social, es actualmente el político de moda, admirado por las bases de su partido y temido por sus futuros aliados democratacristianos.

En las elecciones pasadas, el SPD obtuvo un miserable 25.7 por ciento de los votos, un resultado desolador comparado con el 41, 5 por ciento de la CDU-CSU. Pero el líder socialdemócrata de 54 años tuvo la genial idea de someter el resultado de las negociaciones para formar el gobierno de gran coalición a las bases de su partido.

El referéndum interno obró el milagro de unir al partido y, al mismo tiempo, forzó a Merkel a aceptar la mayor parte del programa de izquierda que había defendido el SPD durante la campaña electoral.

“Sigmar Gabriel es el héroe del momento. Como vice-canciller y superministro está al mismo nivel que Merkel”, señaló el FAZ en un editorial, al registrar el tardío, pero importante triunfo político del líder socialdemócrata. No es todo. Gabriel tiene una carta escondida en la manga que le puede servir para coaccionar a la canciller: una hipotética alianza entre el SPD, los Verdes y la Izquierda podría acabar con el actual gobierno y formar una inédita alianza de centro izquierda.

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