La Organización para la Prohibición de las Armas Químicas recibe el Nobel de la Paz

Ahmet Üzumcü, director de la OPAQ, recoge el galardón en al ayuntamiento de Oslo, en Noruega; promete luchar por un mundo sin arsenales químicos

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10/12/2013 09:54 EFE / Fotos: AP y Reuters

OSLO, 10 de diciembre.- La Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ) recibió hoy el Premio Nobel de la Paz por su discreto trabajo en busca del desarme durante los últimos 17 años, que ha vuelto a ponerse en primer plano últimamente por su labor en Siria.

El encargado de recoger el premio fue el director general de la organización, Ahmet Üzumcü, un diplomático turco sereno y sencillo que durante todos los actos previos a la entrega del Nobel se esforzó por recordar que detrás de ellos estaban cientos de personas que hacían el trabajo de OPAQ.

El presidente del Comité Nobel, Thorbjorn Jagland, admitió, durante el discurso de entrega del premio en al ayuntamiento de Oslo, que muchos creen que el Nobel se le debía dar siempre a personalidades con carisma que sirvan de modelo y den esperanzas en un mundo complicado y para muchos hostil.

Este tipo de personas, dijo Jagland, son necesarias y muchos han contribuido a mover el mundo en la dirección correcta, pero, añadió, la paz es algo que no la pueden lograr en solitario los individuos y los idealistas.

La paz, agregó Jagland, también necesita de instituciones que den pasos concretos -muchas veces imperceptibles- para la reducción del número de armas en el mundo y el aumento de la fraternidad entre las naciones, los criterios que fijó Alfred Nobel en su testamento para determinar el ganador del premio.

El director general de la OPAQ renovó la meta de la organización de lograr un mundo sin ese tipo de armamento.

La OPAQ ha verificado la destrucción de un 80 % de todas las armas químicas declaradas y hay 190 estados que se han sumado a la prohibición; avanzamos para que la visión de un mundo sin armas químicas se haga realidad", dijo Üzumku en su discurso.

Uno de los retos de la organización ahora, según el director general, es trabajar por que ese tipo de armamento no tenga un resurgimiento.

Las armas químicas apuntan al miedo profundamente arraigado de todos los humanos de ser envenenados. No distinguen entre combatientes y civiles, entre una ciudad y un campo de batalla. No se pueden ver, no se pueden oler y no dan aviso", dijo Üzumku.

Sus efectos, sin embargo, son devastadores, queman, ciegan o sofocan a sus víctimas. La muerte rara vez es instantánea y nunca sin dolor. Y cuando no matan, estas armas causan un daño a la gente y su medio ambiente sin dar oportunidad a que se repare una vez termine el conflicto", agregó.

Los progresos que se han logrado en lo relativo a las armas químicas deben servir, según el presidente del Comité Nobel, de modelo para el desarme nuclear.

jrr

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