MILÁN, 23 de marzo.– “No se puede vivir la unión verdadera con Dios ignorando a los otros”, dijo ayer el papa Francisco en su encuentro con el cuerpo diplomático acreditado ante la Santa Sede donde hizo un llamado a intensificar el diálogo entre las varias religiones, donde subrayó la importancia de intensificar el acercamiento con el Islam e, incluso, con los no creyentes.
“Es importante intensificar el diálogo entre todas las religiones, pienso sobre todo en el Islam, pero también será importante confrontarnos con los no creyentes para que no sean las diferencias las que prevalezcan, sino el deseo de construir lazos verdaderos de amistad entre todos los pueblos”, dijo Bergoglio.
Cuando Ratzinger tenía poco de haber sido elegido Papa, hace seis años, leyó un discurso en la Universidad de Regensburg, Alemania, donde le costó la furia del mundo musulmán.
“Muéstrame también lo que Mahoma ha traído de nuevo, y encontrarán solamente cosas malas y deshumanas, como su orden de difundir por medio de la espada la fe que ellos predican”, decía una parte del discurso que había hecho Benedicto XVI el 12 de septiembre del 2006, pero que no eran palabras propias, sino que citaban un diálogo realizado 600 años atrás entre el emperador bizantino Manuel II Paleólogo y un persiano de fe musulmana.
Inmediatamente Al-Jazzera difundió la noticia: “El Papa critica al Islam y cita una ofensa al Profeta”. La rabia entonces explotó en Indonesia, Marruecos, Egipto, Afganistán e Irak, donde la masa de gente comenzó a ocupar las plazas y fueron asaltadas o incendiadas las iglesias católicas. Las relaciones entonces quedaron muy frágiles.
Frente contra la pobreza
En el encuentro, donde por primera vez un Papa habló en italiano y no en francés como lo dicta la tradición, el argentino aseguró –ante los 180 representantes diplomáticos– que una de las prioridades de su pontificado será luchar contra la pobreza material y espiritual.
“La lucha contra la pobreza, tanto material como espiritual: edificar la paz y construir puentes”, dijo el Papa quien insistió en el diálogo entre los pueblos.
“Este intercambio de saludos, simples, pero al mismo tiempo intensos, significan el abrazo del Papa al mundo. A través de ustedes encuentro a sus pueblos y así, en cierta medida, puedo alcanzar a muchos de sus conciudadanos, con sus alegrías, sus dramas, sus esperanzas y sus deseos.
“Deseo que el diálogo entre nosotros nos ayude a construir puentes entre los hombres donde cada uno pueda encontrar, no a un enemigo o un competidor, sino a un hermano”, señaló
Bergoglio al recordar una vez más la elección de su nombre pontificio, Francisco.
Por otra parte, la Santa Sede informó que ayer el papa Francisco celebró la misa para los jardineros y basureros que prestan su servicio en el Vaticano en la capilla de la Casa de Santa Marta y al finalizar la ceremonia se sentó entre ellos para una oración personal.
Quieren rescatar el IOR
El plan para salvar al Instituto para las Obras de Religión (IOR), conocido como Banca Vaticana, se concretará cuando se encuentre bajo el control de la Comisión de Estado de la Ciudad del Vaticano y con ello podrá ser excluida de la “lista negra” .
Tarcisio Bertone, aún secretario de Estado, y Paolo Cipriani, director general de la Comisión de Vigilancia, buscarán en estas semanas transferir la Banca Vaticana a la Comisión de Estado de la Ciudad del Vaticano, que dirige Giuseppe Bertello, quien cuenta con la confianza de un importante sector de la Santa Sede.
El IOR, creado desde 1942, es un instituto crediticio atípico, pues no es un organismo oficial de la Santa Sede, por lo que no está obligado a hacer públicos sus balances, por lo que, de pasar a la administración central del Vaticano con Bertello, estaría obligado a tener una mayor transparencia, además de que contaría con más garantías legales.
De esta manera, el IOR sería parte orgánica de la máquina burocrática de la Santa Sede como lo es la APSA (Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica).
De acuerdo con algunas fuentes, este proyecto de reforma estaría inspirada en un criterio de transparencia propuesto por dos cardenales en las congregaciones generales, donde en varias ocasiones los purpurados propusieron cerrar el IOR a cambio de formar una banca ética, pues sólo algunas personas saben lo que en realidad sucede con las cuentas de la también llamada Banca Vaticana.
Sin embargo, el llamado Banco de Dios sigue con problemas. Hace unas semanas, la Guardia de Finanzas (policía fiscal) detuvo en el aeropuerto romano de Ciampino a monseñor Roberto Lucchini y al abogado Michele Briamonte, dos de los colaboradores de mayor confianza de Bertone, quienes fungen como asesores en el IOR.
Aunque no los arrestaron, fueron cuestionados sobre las últimas operaciones, que aún no cuentan con la transparencia necesaria para que el IOR sea confiable en el ámbito internacional.
Los últimos días de febrero, según narra el semanario L’Expresso, Briamonte y Lucchini se opusieron a los cuestionamientos exhibiendo rápidamente el pasaporte diplomático del Vaticano y después de hacer numerosas llamadas a la Santa Sede.
