Problemas podrían dar pie a un nuevo Concilio Vaticano

Los escándalos que envuelven a la Iglesia católica, y que son un reto para el papa Francisco, serían analizados en una asamblea, opina vaticanista

Cynthia Rodríguez/Especial y Adriana Luna

17/03/2013 08:05

Ante casi seis mil periodistas de todo el mundo, el papa Francisco ofreció una rueda de prensa en el Aula Paulo VI del Vaticano. Ahí, Jorge Mario Bergoglio explicó por qué tomó ese nombre al ser elegido como Sumo Pontífice. Foto: AFP
Ante casi seis mil periodistas de todo el mundo, el papa Francisco ofreció una rueda de prensa en el Aula Paulo VI del Vaticano. Ahí, Jorge Mario Bergoglio explicó por qué tomó ese nombre al ser elegido como Sumo Pontífice. Foto: AFP

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ROMA, 17 de marzo.— Con la llegada de Jorge Mario Bergoglio como papa de la Iglesia católica, los problemas que aquejan al Vaticano y los pendientes que dejó Benedicto XVI, se prevé la posibilidad de un nuevo Concilio.

El próximo viernes se llevará a cabo un congreso de teólogos en la ciudad de Nápoles para analizar lo que ha sucedido con la Iglesia a 50 años del Concilio Vaticano II, que fue convocado por el papa Juan XXIII (se anunció en 1959, pero comenzó hasta 1962), y que reunió a dos mil 500 obispos de todo el mundo para reflexionar sobre los problemas que entonces aquejaban a la Iglesia.

La llegada de Francisco (nombre que eligió Bergoglio al ser elegido Pontífice) a la Santa Sede ha abierto el debate sobre el camino que debe seguir la Iglesia luego de que los últimos años del Pontificado de Jo-
seph Ratzinger estuvieran marcados por varios escándalos, comenzando por los innumerables casos de pedofilia entre sacerdotes, las luchas internas de poder en la Curia romana y la falta de transparencia en todas las finanzas del Vaticano, donde su expresión más cuestionada ha sido la operación del Instituto para las Obras de la Religión (IOR).

Por una parte, el nuevo estilo del papa Francisco ha encendido la esperanza en todo el mundo de que la Iglesia pueda retomar el camino que la lleve a estar más cerca de los necesitados, pero por otra, se sabe que mover todo el aparato vaticano, con todo y sus viejos vicios, tampoco será fácil.

Así, la idea de un nuevo Concilio comienza a flotar en el ambiente. En esa nueva reunión entre cardenales y los más altos cargos del Vaticano se estaría analizando también el reto que asumió Francisco frente a todos los católicos.

El Concilio Vaticano II, considerado como uno de los eventos históricos que marcaron el siglo XX, constó de cuatro sesiones: la primera de ellas fue presidida por el mismo Juan XXIII en el otoño de 1962, pero como falleció un año después (3 de junio de 1963), fue su sucesor, Paulo VI, quien presidió las otras tres etapas, hasta su clausura en 1965.

Para Marco Politi, uno de los vaticanistas más prestigiosos, pensar en la idea de un nuevo Concilio no es del todo factible, simplemente porque contrasta con toda la simplicidad que ha demostrado desde el principio el papa Francisco.

“Lo que sí creo es que el nuevo Papa sí está preocupado por regresar a Roma esa imagen de caridad que ha perdido en los años pasados, y por encontrar un mecanismo de consulta permanente con todos los representantes del Episcopado, donde los arzobispos y obispos presentes en todos los países se sientan representados”, manifestó Politi.

En entrevista con Excélsior, el también autor del libro
Joseph Ratzinger, crisis de un papado, señaló que Francisco, por su origen jesuita, sabe analizar muy bien los momentos y conoce del abandono que durante 20 o 30 años han vivido miles de sacerdotes en todo el mundo.

“El papa Francisco ha conquistado inmediatamente por su simplicidad. Ha sido muy significativo que desde su inicio haya hablado como Obispo de Roma, con su estilo muy sencillo hasta en el vestir, pero que va más allá de un estilo de su personalidad, pues el hecho de que rechace las caravanas de guaruras, subirse a los lujosos Mercedes que tienen en la Curia, seguir utilizando su cruz de fierro, son detalles importantes, pero al fin detalles”, opinó Politi respecto de la imagen que está dando el Pontífice.

“Lo que hay que interpretar es que él quiere remodelar la institución del Papado y por eso empieza desde Roma, lugar que quiere convertir en un centro de unión y no que siga siendo un centro burocrático de poder”, aseguró Politi, quien reconoce también que las sorpresas en este Pontificado continuarán, por lo que la idea de un nuevo Concilio no es del todo alejada.

El también escritor explicó que cuando se convocó el Concilio Vaticano II la principal preocupación era la “descristianización” y que el principal mérito de Juan XXIII fue darle voz a todos los obispos.

Hoy, más de 50 años después, uno de los grandes retos en el mundo es recuperar a los católicos que se han convertido a otras religiones, pero también la crisis que existe en la Iglesia por la falta de sacerdotes.

“Un problema real es la falta de sacerdotes en todo el mundo. Por ejemplo, en el norte de Europa hay un sacerdote por cada cuatro parroquias, en zonas rurales de América Latina sabemos que llega a haber un sacerdote por 20 parroquias y eso es gravísimo, porque se están disgregando”, indicó el vaticanista.

Pero Politi señala otros problemas que deben también ser atendidos, como el papel de la mujer en la Iglesia y por supuesto la reorganización de la Curia romana, que tiene que ver también con todos los problemas de falta de transparencia al interior de todas sus organizaciones.

“No es posible que en este tiempo, donde las mujeres son presidentas de naciones, importantes funcionarias y representantes sociales, en la Iglesia católica sigan marginadas como simples administradoras”, destacó Politi en referencia al papel relegado que tuvieron las mujeres en la Iglesia, en los últimos años.

De acuerdo con Politi, otro punto importantísimo será reformar la Curia, un elemento que estuvo presente en todas las
reuniones entre cardenales que se llevaron a cabo antes del cónclave del que salió elegido Jorge Mario Bergoglio.

“Desde las congregaciones generales, los cardenales llegaron realmente enojados por la falta de transparencia en el IOR, proponiendo incluso desaparecerlo para abrir una nueva Banca Vaticana que cumpla con todas las exigencias internacionales”, manifestó.

Ayer, la Santa Sede dio a conocer que el Papa ratificó provisionalmente a todos los jefes y miembros de los dicasterios de la Curia romana, así como también a los secretarios y el presidente de la Pontificia Comisión del Estado de la Ciudad del Vaticano.

“Esto es una tradición en el Vaticano y creo que el papa Francisco seguirá la línea diplomática para después, con mayor tiempo de reflexión, tomar las decisiones más importantes.”

Del caso de Tarcisio Bertone, el fuerte secretario de Estado en los tiempos de Benedicto XVI, pero también el personaje más señalado en los escándalos del VatiLeaks, Politi opinó que él mismo (Bertone) sabe que su carrera ha terminado.

“También en las congregaciones, él mismo se pudo dar cuenta que muchos de los cardenales estaban en su contra. Por ejemplo, el cardenal de Colonia, Joachim Meisner pidió públicamente quitar a Bertone”, narró el vaticanista.

Recordó que todavía falta que Bergoglio tenga en sus manos el informe del VatiLeaks que Benedicto XVI reservó para el nuevo Papa, con lo que seguramente los cambios más importantes se verán hasta que lo haya conocido.

“Creo que él cuenta con la inteligencia suficiente para hacer los cambios que se necesitan, pero también para darle la palabra a obispos y laicos que contribuyan en la transformación que la Iglesia necesita.”

Papa quiere una Iglesia pobre para los pobres

“Como quisiera una Iglesia pobre para los pobres”, dijo ayer el papa Francisco ante casi seis mil periodistas de todo el mundo, con quienes mantuvo su primer encuentro como Pontífice en el Aula Paulo VI del Vaticano.

Ahí, agradeció y reconoció a todos los trabajadores de los medios de comunicación por el trabajo realizado en más de un mes, desde que el 11 de febrero el papa Benedicto XVI presentara su dimisión.

“Queridos amigos, estoy feliz de encontrarlos a ustedes que han trabajado en un periodo tan intenso para la vida de la Iglesia, comenzando por el sorprendente anuncio de mi predecesor. Han trabajado en este territorio donde está la tumba de Pedro y en particular han hablado del papel del Papa y su ministerio”.

“¿Han trabajado eh?, Han trabajado… Los quiero mucho”, dijo el Papa arrancando risas a los periodistas que en estos días ya no saben ni a qué hora viven por las largas jornadas de trabajo que han presenciado desde hace 34 días de intensa cobertura.

Antes, a su ingreso en el Aula Paulo VI, recibió una larga ovación por parte de los trabajadores de los medios de comunicación.

“Su papel es indispensable para contar la realidad contemporánea”, dijo el papa Francisco para después saludar a muchos de los periodistas internacionales. Algunos lo saludaban de mano, otros lo abrazaban... Todos estaban sonrientes y emocionados.

Fue entonces cuando explicó que la Iglesia, aún siendo una institución histórica, no tiene una naturaleza política sino espiritual. Y de nuevo quiso meter a Cristo en el centro del discurso.

“Sin él, Pedro y la Iglesia no existirían. El protagonista en el último análisis es siempre el Espíritu Santo”, dijo Bergoglio y recordó que el Espíritu Santo fue el que guió a Benedicto XVI en su decisión para renunciar. “Siempre ha sido el Espíritu Santo el que interviene, también en la fase sucesiva como la elección del Papa argentino”, apuntó.

¿Por qué Francisco?

El nuevo Papa quiso explicar también por qué eligió el nombre de Francisco.

“En las elecciones tenía a mi lado al arzobispo emérito de San Paolo, Claudio Hummes, un
gran amigo, que cuando las cosas venían más peligrosas para mí me confortaba. A los dos tercios (de las votaciones) hubo un aplauso y entonces él me abrazó y me dijo: ‘no te olvides de los pobres’. Y esa palabra fue la
que entró en mi corazón”.

Dijo que algunos no sabían por qué había elegido el nombre Francisco y se preguntaba si había sido por Francisco Saverio, Francisco de Sales o Francisco de Asís.

“Fue por los pobres que pensé en Francisco. Después pensé en las guerras y en la pobreza mientras el escrutinio continuaba y así pensé en el hombre de la paz, el hombre que ama y cuida lo creado, con el cual, hoy no tenemos una relación tan buena”, señaló.

Bergoglio narró también las sugerencias que le iban haciendo los cardenales una vez que superó los 77 votos necesarios para erigirse como nuevo Papa.

“Hubo quien me dijo: ‘deberías llamarte Adriano como el gran reformador’; algún otro me dijo: ‘deberías llamarte Clemente XV’, y por qué, le pregunté... Para vengarnos de Clemente XIV que abolió la Compañía de Jesús”, contó ocasionando las risas de los presentes.

Al final del encuentro con los periodistas, Bergoglio dio sólo una bendición silenciosa “por respeto a quienes no son creyentes o son de otras religiones”. Otra novedad realizada por Francisco.

En tanto, el Vaticano confirmó ayer que será el próximo sábado 23 de marzo cuando el papa Francisco visitará al Papa emérito en Castel Gandolfo, a donde irá en helicóptero para compartir juntos la hora de la comida.

 

Ceremonia de Consagración

EPN se alista para misa

El presidente de México Enrique Peña Nieto se prepara para la misa de consagración que el martes inaugurará oficialmente el papado de Francisco.

En la primera visita que realizará el Ejecutivo mexicano a la Santa Sede como Presidente, se prevé que tenga un acercamiento con el Sumo Pontífice y con altos mandos de la Curia romana.

La ceremonia inaugural del martes, que reúne a jefes de Estado y de gobierno,
se realiza en apego a los vínculos de amistad, cooperación y respeto que han caracterizado la relación entre México y la Santa Sede, destacó ayer la Secretaría de Relaciones Exteriores de México.

La pena de muerte, la necesidad de fortalecer el sistema de la Organización de Naciones Unidas (ONU) así como la paz, la seguridad internacional, la promoción de un orden mundial justo, la defensa de los derechos humanos, el cambio climático, el desarme nuclear y la seguridad alimentaria son algunos de los temas que México y el Vaticano comparten.

La Secretaría de Relaciones Exteriores recordó que Peña Nieto hará extensiva una invitación al nuevo Pontífice para que realice una visita a México.

“Me llaman el micrófono de Dios”

Luego de participar en el cónclave para elegir a Jorge Mario Bergoglio como el papa Francisco los cardenales tapatíos Francisco Robles Ortega y Juan Sandoval Íñiguez externaron su beneplácito porque las cualidades del nuevo Pontífice servirán para “poner orden” en la Iglesia.

La experiencia que Sandoval Íñiguez guardará en el corazón de su reciente participación en un cónclave fue que se decidió no usar micrófono para que la señal no fuera captada afuera así que le pidieron que él cantara cada voto de la elección.

El cardenal cuenta con una voz fuerte y por su labor como gritón, en la cena posterior al cónclave los cardenales le regalaron una trompeta.

“Por dos días estuve gritando. Ahora me llaman el micrófono oficial, el micrófono de Dios, el micrófono integrado, el megáfono de Dios. Los cardenales me agradecieron mucho la labor. Me hice muy famoso en el cónclave por haber gritado los votos”, afirmó Sandoval Íñiguez entre risas.

(El argentino Jorge Mario Bergoglio) “es un hombre muy virtuoso, muy de oración, humilde, caritativo y con esa bondad tiene algo que es muy valioso para la Iglesia, la disciplina de los jesuitas. Un hombre de carácter y disciplinado que podrá también poner orden en cuestión de la
Iglesia, aseveró Sandoval Íñiguez”.

El cardenal dijo que siempre ha llevado una buena relación con Bergoglio, “siempre nos hemos hablado de tú”.

Por su parte, el cardenal tapatío José Francisco Robles Ortega participó en su primer cónclave y quedó satisfecho de que se haya electo al primer papa latinoamericano.

Señaló que la labor del nuevo jerarca de la Iglesia católica “no es fácil, vivimos en un mundo convulsionado por tantas otras ideologías y propuestas. El Papa tiene como reto grande dar la seguridad de la fe, la Iglesia no está a la deriva. En medio de estas convulsiones y dificultades el Papa tiene que infundir a la Iglesia, como lo hizo el papa Benedicto XVI, una gran esperanza y una gran seguridad de la fe”.

Jorge Mario Bergoglio fue elegido Papa el pasado miércoles, luego de la quinta votación de los 114
cardenales que, junto con él, estaban encerrados en la Capilla Sixtina para llevar a cabo el cónclave que designaría al sucesor de Benedicto XVI.

Un juez desmiente acusaciones

 El juez que investigó al papa Francisco confirmó que las imputaciones por supuestamente haber entregado a dos curas a la junta militar de la última dictadura argentina son “falsas”.

“Es totalmente falso decir que Jorge Bergoglio entregó a esos sacerdotes. Lo analizamos, escuchamos esa versión, vimos las evidencias y entendimos que su actuación no tuvo implicaciones jurídicas en estos casos. Si no, lo hubiésemos denunciado”, afirmó el juez Germán Castelli en declaraciones que publica el diario La Nación.

Castelli firmó junto a sus colegas Daniel Obligado y Ricardo Farías, los tres integrantes entonces del Tribunal Oral Federal Nro. 5, el fallo que condenó a ex represores por los secuestros de los jesuitas Orlando Yorio y Francisco Jalics en 1976. Bergoglio declaró durante cuatro horas como testigo en ese juicio.

“No es un cruce de opiniones. No da para la controversia. Ya hay un fallo judicial”, aseveró Castelli, hoy juez de un Tribunal Federal de la localidad bo-naerense de San Martín.

El magistrado remarcó que “es importante para Bergoglio, como Papa, un fallo de esta naturaleza”. “Lo firmamos con la autoridad moral que nos da ser jueces y haber habilitado a los querellantes a que lo interroguen sin limitaciones”, subrayó.

“Los sacerdotes desafiaron con mucha valentía a sus superiores”, dijo.

El Pontífice que rompió el protocolo

“No gracias, monseñor”, cuentan que dijo el papa Francisco dentro de la Capilla Sixtina cuando el maestro de ceremonias le ofrecía la tradicional capa roja ribeteada con armiño, la cual usaba su predecesor, Benedicto XVI.

“Se acabaron los tiempos del carnaval”, dijo el elegido Pontífice, destacó la cadena BBC.

El miércoles, una hora después de su elección, el nuevo Papa salió del Vaticano en un auto camuflado. Quería rezar y agradecer en la misma Basílica Romana donde el fundador de su orden, Ignacio de Loyola, alguna vez rezó.

Tras el anuncio del Habemus Papam, Francisco sorprendió por no utilizar la estola y tenerla en la mano durante la bendición, también porque no quiso usar zapatos rojos, sino que seguirá llevando zapatos negros y pantalones del mismo color, e incluso, a veces se le verá con sandalias, como él mismo aseveró el mismo día de su designación, abundó el diario La Nación.

Algunos cardenales aseguraron que cuando Francisco fue llevado a la que será su habitación en la residencia oficial del Vaticano, se sorprendió al ver el tamaño y dijo: “Aquí caben 300 personas. No necesito todo este espacio”.

Su sencillez será la huella de su pontificado, coinciden los purpurados.

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