ROMA, 1 de marzo.– El último día de Benedicto XVI como Sumo Pontífice llegó. En punto de las 20:00 horas (tiempo de Roma) las campanas de varias partes del mundo repicaron para despedir al Papa número 265 que apenas el pasado 11 de febrero sorprendió al mundo anunciando su renuncia, un evento que no sucedía desde hace 598 años.
Desde esa hora Benedicto XVI dejó la sede de San Pedro, por lo que a partir de ayer entró el periodo de Sede Vacante.
En su último día como Pontífice y Obispo de Roma, el Papa aprovechó para despedirse de todos los cardenales que ya han llegado a la Ciudad del Vaticano (unos 70), de sus colaboradores más cercanos y de miles de fieles que fueron hasta Castel Gandolfo para verlo por última vez en el traje de Su Santidad.
“Gracias por su amistad y por su afecto. Ustedes saben que yo ya no soy más Pontífice, soy simplemente un peregrino que inicia la última etapa de su peregrinaje en esta tierra... pero quisiera todavía con mi corazón trabajar por el bien común de la iglesia y de la comunidad y me siento muy apoyado por
su amistad.”
“Gracias, me los llevo con todo mi corazón y mi bendición”, dijo por última vez Benedicto XVI desde el balcón de la casa de reposo en Castel Gandolfo para después dar la vuelta y desaparecer ante todos, que lo estaban viendo en vivo y en directo.
El último viaje
Benedicto XVI salió del Palacio Apostólico que lo albergó por casi ocho años desde que el 19 de abril del 2005 fue elegido como guía universal de la Iglesia católica.
Después se dirigió al Cortile di San Damaso, donde lo esperaban cientos de personas que lo querían ver. Ahí se despidió de Tarcisio Bertone, hasta ayer también secretario de Estado. Su chofer, que no pudo contener el llanto, se le acercó para que lo bendijera.
El Papa subió a su automóvil y al llegar al helipuerto de la ciudad de Colli Albani ya lo esperaba el decano del Colegio Cardenalicio, monseñor Angelo Sodano, quien durante los dos primeros años de su Pontificado fue el secretario de Estado.
En punto de las 16:55, hora local, el Papa subió al helicóptero, que antes de emprender el viaje hacia Castel Gandolfo sobrevoló la ciudad del Vaticano, para después pasar por la catedral de San Juan de Letrán, considerada la catedral de Roma (de donde formalmente era obispo), para finalmente dar un giro por el centro de la Ciudad Eterna y seguir el recorrido hacia la residencia que lo hospedará durante dos meses, antes de que comience su retiro en la casa de las monjas que está dentro del Vaticano.
El vuelo en helicóptero, que duró alrededor de 15 minutos, fue acompañado de las campanadas que todas las iglesias de Roma daban como señal de despedida.
Al llegar a la residencia de Castel Gandolfo ya lo esperaban una serie de personalidades, empezando por el presidente del Governatorato del Vaticano, Giuseppe Bertello; el arzobispo de Albano, Marcello Semeraro; el director de las villas pontificias, Saverio Petrillo y la alcaldesa de Albano, Milvia Monachesi.
“¡Gracias Benedicto, estamos todos contigo!” y “Tu humildad te hace más grande, gracias Benedicto!”, eran algunos de los muchos mensajes que los ciudadanos le escribieron a Benedicto XVI.
También en Castel Gandolfo comenzaron a replicar las campanas para avisar a los fieles reunidos que Su Santidad había llegado. La plaza principal y las calles que desembocan a la residencia papal estaban a reventar.
El Papa fue recibido por un largo aplauso y decenas de cartelones y banderas de varias partes del mundo ondeaban para despedirlo.
Benedicto XVI dio su breve discurso y se retiró dejando a los asistentes con la emoción a flor de piel.
“Entre ustedes está el futuro Papa”
Joseph Ratzinger comenzó su último día como Papa con el encuentro con cardenales que desde el domingo, día de su último Angelus, ya habían comenzado a llegar.
“Su cercanía y sus consejos siempre me fueron de gran ayuda… gracias. También en los momentos en los que alguna nube oscureció el cielo tratamos siempre de servir, dimos esperanza”, fue el mensaje de Benedicto XVI a los purpurados, a quienes también indicó:
“El Colegio Cardenalicio debe ser como una orquesta donde la diversidad pueda traer siempre un acorde de armonía”.
“Yo continuaré a estar cercano a ustedes en mis oraciones, especialmente en los próximos días, pues entre ustedes está también el futuro Papa, al cual hoy le prometo mi incondicional reverencia y obediencia”.
El encuentro se llevó a cabo en la Sala Clementina y al momento de despedirse, cada uno tenía la oportunidad de hablar con él. Entre los cardenales presentes ya estaba también Roger Mahony, ex arzobispo de Los Ángeles, quien en los últimos años se ha visto envuelto en los escándalos sexuales, acusado de haber ensuciado 129 casos de sacerdotes de su diócesis.
Mahony, como los otros, se acercó a Benedicto XVI y le besó su anillo.
Otro saludo que no pasó desapercibido fue cuando se acercó el arzobispo de Milán, Angelo Scola, con quien estuvo platicando un poco más que con los demás. Scola es uno de los favoritos para sucederlo.
Después, el hasta ayer Papa, comió en sus aposentos con los secretarios y la familia pontificia.
¿Y el anillo?
La Santa Sede informó que a partir de hoy, el Papa emérito vestirá una simple túnica blanca sin mantilla y que tanto el anillo del pescador como su sello no serán destruidos sino anulados.
“No es que tengan que ser destruidos de tal manera que no quede ni un pedazo, sino que lo importante es que no puedan ser utilizados, por lo que se les hará una incisión para que ya no sirvan”.
Algunos de sus documentos personales serán llevados a la residencia de Castel Gandolfo y otros irán directo al Archivo Vaticano.
A partir de hoy, de su seguridad se encargará la Gendarmería vaticana y no más los guardias suizos, pues ellos sólo están para servir al Papa.
La sede vacante ha iniciado.
Apuestan por africano como nuevo Pontífice
En Gran Bretaña, donde las apuestas son una locura, los corredores han estado ocupados tomando apuestas sobre quién sucederá a Benedicto XVI desde que anunció su retiro anteriormente este mes.
El favorito es el cardenal Peter Turkson, de Ghana, quien de ser elegido, sería el primer papa africano.
Desde la sorpresiva renuncia de Benedicto XVI, se han manejado varios favoritos para ser electos Papa.
Entre ellos se encuentra el ghanés, de 64 años, presidente del Pontificio Consejo para la Justicia y la Paz.
Es considerado progresista pero polémico por sus críticas recientes a los musulmanes.
Turkson es el favorito de los corredores de apuestas de William Hill, con probabilidades de 5 a 2, y de Ladrokes, con 11 a 4.
Otros contentientes destacados son los cardenales italianos Angelo Scola y Tarcisio Bertone, y el cardenal canadiense Marc Oullet.
En la lista también se encuentran varios obispos latinoamericanos, como los originarios de Brasil, Odilo Scherer, Claudio Hummes, Joao Braz de Aviz, el argentino Jorge Mario Bergoglio y el hondureño Óscar Andrés Rodríguez Maradiaga.
Entre los candidatos europeos suenan Angelo Scola, Peter Erdö y Christoph Schönborn.
Este último, austriaco de 68 años, es considerado un “protegido” de Benedicto XVI. Figuraba entre los grandes favoritos hasta que en 2010 pidió “abrir el debate” sobre el celibato.
También ha sido nombrado el filipino Luis Antonio Tagle, arzobispo de Manila de 57 años, muy apreciado por Benedicto XVI y popular en su país, el más católico de Asia.
Además, de América del Norte se consideró a Marc Ouellet, de Canadá, y a Timothy Dolan, arzobispo de Nueva York.
Apuestas poco probables
Para los que deseen apostar por los menos favoritos, Ladbrokes le da probabilidades de 500 a 1 al ex primer ministro británico Tony Blair, católico convertido a la Iglesia anglicana, y el corredor irlandés Paddy Power ofrece 1,000 a 1 sobre Bono, el cantante de la banda U2.
Estos personajes fueron incluidos debido a que, según el Código de Derecho Canónico, cualquier persona puede ser electo como Papa.
El canon 332.1 establece que “el Romano Pontífice obtiene la potestad plena y suprema en la Iglesia mediante la elección legítima por él aceptada juntamente con la consagración episcopal”.
“Pero si el elegido carece del carácter episcopal, ha de ser ordenado Obispo inmediatamente”.
Es decir, puede llegar a ocurrir que una persona sea elegida como Papa y luego se le ordene como obispo.
Darán pensión a Ratzinger
El Papa emérito Joseph Ratzinger tendrá privilegios superiores a los de cualquier otro jubilado en el mundo, pues la Iglesia católica le proporcionará un hogar en un monasterio, seguridad, gastos médicos y hasta comida preparada por religiosas.
Además, le entregará una pensión mensual de dos mil 500 euros, señala el sitio web de análisis financiero LifeINC con datos obtenidos de la prensa internacional.
El sitio web compara las “prestaciones” que recibirá Joseph Ratzinger en su retiro con las que reciben los estadunidenses que deciden jubilarse este año.
En cuanto a pensión, la de Ratzinger es más o menos similar al máximo mensual de tres mil 350 dólares que el Seguro Social estadunidense establece como límite máximo para una persona que se jubile en 2103.
Aunque LifeINC recuerda que pocas personas recibirán esa cantidad en sus cheques mensuales, pues el monto promedio que se otorga es de mil 200 dólares al mes, insuficiente para los gastos del jubilado típico de ese país, que recurren a otro tipo de inversiones y ahorros.
El portal también recuerda que mientras Ratzinger esperó a cumplir 85 años para retirarse, los estadunidenses lo hacen a los 64 años, en promedio.
Ya puede equivocarse
Con la renuncia a su puesto, Joseph Ratzinger perdió la Infalibilidad Pontificia, una de las facultades más importantes que brinda la Iglesia católica a su líder espiritual cuando éste toma el mando.
Este privilegio fue instaurado en 1870 por el Concilio Vaticano I y estableció que las enunciaciones del Santo Padre son irreformables: “puesto que han sido proclamadas bajo la asistencia del Espíritu Santo prometida a él en San Pedro, y así no necesitan de ninguna aprobación de otros”.
En otras palabras, el Papa no comete errores cuando proclama una doctrina de fe o de costumbres, y por lo mismo, no podrá ponerse en entredicho.
Debido a que esta prerrogativa concierne exclusivamente al máximo representante de la Iglesia, Joseph Ratzinger dejará de gozar de esta infalibilidad, luego de que fue nombrado Papa emérito.
El diario español El Mundo explicó que para que se active la infalibilidad son necesarias dos condiciones: la intención de declarar una doctrina concerniente a la fe o a la moral como verdad que no se puede cambiar y que el Papa hable como pastor de todos los cristianos con todo el peso de su autoridad apostólica.
Por su parte, el libro Catolicismo y Fundamentalismo: El ataque de los ‘cristianos bíblicos’ al ‘romanismo’, ese privilegio no surgió súbitamente, sino que se encontraba implícito en algunos textos bíblicos.

