CARACAS, 7 de marzo.– Los desconsolados seguidores de Hugo Chávez tomaron ayer las calles de Venezuela para acompañar entre lágrimas y vítores al cortejo fúnebre del Presidente, cuya muerte marca el fin de una era en el polarizado país que se prepara para una nueva contienda electoral en las próximas semanas.
El féretro del presidente Chávez fue abierto ayer por la noche tras ser instalada la capilla ardiente en el salón de honor de la Academia Militar de Caracas para que el pueblo venezolano pueda darle un último adiós a su líder, según imágenes de la televisión oficial.
El carismático mandatario falleció el martes en el Hospital Militar de Caracas a los 58 años, casi dos años después de que le diagnosticaran un cáncer en la pelvis que no le impidió ganar contundentemente un nuevo mandato para gobernar hasta 2019.
En tanto, el vicepresidente de Venezuela, Nicolás Maduro, firmó ayer su primer decreto como Presidente encargado para declarar el duelo nacional durante siete días por el fallecimiento de Chávez.
Un féretro cubierto con la bandera tricolor de Venezuela y adornado con coronas de flores inició un lento recorrido por Caracas sobre un automóvil flanqueado por miembros de la guardia de honor presidencial, que se abría paso a duras penas en las atestadas vías capitalinas.
Maduro caminaba al lado con una mano sobre el ataúd y la otra levantada con el puño cerrado. Vestido con la camisa deportiva de Venezuela, el hombre que dio al mundo la noticia de la muerte de Chávez, lucía apesumbrado y cabizbajo.
En medio de las lagrimas, una marea roja de miles de correligionarios del político, que dominó sin contrapeso la política venezolana durante 14 años, dieron su último adiós al “Comandante Presidente” simbolizando el dolor de millones de compatriotas que idolatraban al polémico militar retirado como un redentor de los pobres y marginados.
Chávez será velado tres días en la Academia Militar, donde inició la vida castrense y que siempre consideró como su alma máter, hasta que el viernes se celebre el funeral de Estado.
Las lágrimas de rabia, frustración e impotencia se entremezclaban con dramáticas promesas de mantener viva a toda costa la revolución socialista del líder bolivariano, cuya controvertida figura generó amores y odios en toda la región.
La gran despedida
Las Fuerzas Armadas despidieron a su Comandante en Jefe disparando 21 salvas en su honor que retumbaron a lo largo y ancho de la nación caribeña, mientras el alto mando militar prometía defender la ruta constitucional.
Ya desde temprano comenzaron a llegar al país los primeros mandatarios que asistirán a las exequias, como la argentina Cristina Fernández, el uruguayo José Mujica y el boliviano EvoMorales, mientras el gobierno seguía recibiendo mensajes de condolencias de todas partes del mundo, desde Estados Unidos a Siria, pasando por numerosos países de Europa y África.
“Para mí sigue siendo el Comandante de las fuerzas libertarias de América y del mundo, de los pueblos socialistas(...) siento que nunca mas vamos a ver a un hombre tan solidario”, dijo el mandatario indígena Morales.
El presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, se desplazará hoy a Caracas para participar en los funerales del fallecido mandatario venezolano, que se celebrarán el viernes, informó la oficina de prensa de la Presidencia de México.
Todavía no se ha informado dónde reposarán sus restos mortales, que sus partidarios piden que sea enterrado en el Panteón Nacional al lado de su adorado Simón Bolívar, prócer de la independencia venezolana en el siglo XIX que el mandatario asumió como referente y guía máximo de su proyecto político.
“Las tomas aéreas transmitidas en cadena de radio y televisión mostraron las principales avenidas de Caracas atestadas por una multitud vestida de rojo –color que identifica al chavismo–, que portaban fotos del líder socialista, agitaban los puños al aire y cantaban canciones de apoyo como “Chávez corazón del pueblo”.
“Duele mucho, fue como un padre para nosotros que nos enseñó a amar la patria, a cuidar nuestro futuro y nuestra soberanía”,dijo entre lágrimas Madeleine Gutiérrez, arquitecta de 29 años,mientras se abrazaba desconsolada con otros correligionarios en la simbólica Plaza Bolívar de Caracas.
El recorrido fue transmitido por radio y televisión, encadenadas para mostrar el acto oficial, lo que interrumpió una programación mediática de por sí cambiada por respeto al mandatario.
Por su parte, los críticos del fallecido Presidente recordaron con pena el “odio y división” que sembró entre los venezolanos durante sus 14 años de gobierno, y manifestaron temor de que los oficialistas quieran hacerlo un “mártir” o un “Dios”.
“Odio y división fue lo único que él sembró”, dijo José Mendoza, un programador informático de 28 años que debatía en un café del este de Caracas.
Izquierda latina, en busca de jefe
La muerte de Hugo Chávez deja un vacío en el liderazgo de izquierda en América Latina y abre la incógnita sobre el futuro de su “petrodiplomacia”, que ayudó a construir alianzas alternativas a Estados Unidos y colocó a Venezuela en el mapa geopolítico regional.
La presidenta brasileña Dilma Rouseff, su más poderosa aliada regional, lo recordó el martes, horas después de su muerte tras una larga batalla contra el cáncer: “Chávez dejará en el corazón de la historia y en las luchas de América Latina un vacío”.
Varios como el presidente uruguayo José Mujica destacaron asimismo la “generosidad” del mandatario que financió durante años a gobiernos aliados, desde Cuba y el Caribe hasta a Uruguay, con petróleo subsidiado.
Apoyado en su “petrodiplomacia”, Chávez consiguió crear alianzas que rediseñaron la arquitectura institucional de la región.
“Nadie puede ocupar su lugar, nadie tiene los recursos y su ambición, su misión, de ser un Simón Bolívar, aunque esto no significa el fin de la izquierda en la región”, dijo Michael Shifter, presidente del centro de estudios Diálogo Interamericano en Washington.
“La idea de un vacío es la más adecuada: no hay nadie en Venezuela ni en los demás países, ni de izquierda ni de derecha, con su carisma, su historia, su discurso fuerte, su presencia internacional. Aunque deja muchos herederos de la lógica antiimperialista” como el ecuatoriano Rafael Correa, el boliviano Evo Morales, la argentina Cristina Fernández, resaltó Paulo Velasco, experto en relaciones internacionales de la Universidad Candido Mendes y de la Fundación Getulio Vargas en Río.
“El éxito de Chávez es el petróleo y aunque Correa tiene un poco de petróleo, Morales no lo tiene (...) Nadie puede ocupar su lugar”, coincidió Riordan Roett, experto en Latinoamérica de la Universidad Johns Hopkins en Washington.
“Chávez destacó por una combinación de carisma, ferocidad, hablar franco y fervor ideológico, y por su alianza con Fidel y Raúl Castro. Ninguno de los otros candidatos en la izquierda socialista latinoamericana tienen esas características, y menos el vicepresidente venezolano Nicolás Maduro”, añadió.
“Correa no tiene la misma dimensión de Chávez, y Ecuador es un país pequeño, con una economía pequeña” mientras Venezuela tiene las mayores reservas petroleras del mundo, coincidió Rubens Figueiredo, catedrático en asuntos internacionales de la Universidad de Sao Paulo. Aunque el ecuatoriano Correa busque ocupar su lugar, “le faltará ese liderazgo”,estimó el analista político argentino Rosendo Fraga.
Despedida desde México
Las condolencias al pueblo venezolano tras la muerte de su presidente continúan. Alrededor del medio día de ayer más de una decena de personas, entre ellas diplomáticos y luchadores sociales acudieron a la embajada de Venezuela en México, en la colonia Polanco.
Una de las primeras firmantes del Libro de Condolencias para Venezuela fue la embajadora de Argentina en México, Patricia Vaca Narvaja, quien expresó a Excélsior que Hugo Chávez ya debe estar con el ex presidente argentino Néstor Kirchner, fallecido en 2010, pues compartieron muchos ideales políticos.
“Y seguramente, lo decía aquí a los funcionarios, amigos y hermanos de la embajada de la República Bolivariana debe estar junto a Néstor Kirchner recordando algunas de las anécdotas que tuvieron los dos en distintos momentos y distintas actividades”, dijo.
La embajadora argentina recordó que el comandante Hugo Chávez contribuyó a la integración de países latinoamericanos, y que en el caso de Argentina, cuando la crisis azotó su región de manera “brutal”, él les tendió la mano con financiamiento económico.
También acudió a la calle de Schiller a plasmar un mensaje en la libreta para Venezuela Margarita Zapata, nieta de Emiliano Zapata y presidenta de la fundación que lleva el nombre de su abuelo.
Expresó que la noticia del fallecimiento del Presidente le causó mucha tristeza, pues llevaban una relación de “buenos amigos” en el pasado, y que precisamente por la admiración que le tenían en sus políticas de gobierno, en 2006 le entregaron la medalla Emiliano Zapata.
La diputada federal del PRD, Socorro Ceseñas Chapa acudió también a escribir unas palabras y dejar una flor en memoria del Presidente fallecido y para los venezolanos.
“Nos deja una gran enseñanza para su país, para América Latina y para el mundo entero. La semilla está sembrada en terreno fértil y tenga la plena seguridad, comandante Hugo Chávez que esa semilla florecerá...”, aseguró.
La embajada seguirá recibiendo a los diplomáticos, venezolanos en México y autoridades que quieran despedirse de Chávez.
Por ahora, en las afueras de las instalaciones ya se montó una ofrenda mexicana con aproximadamente 21 veladoras y más de 30 ramos de flores donde resalta el color de una bandera mexicana tejida a mano.
Todos los ojos sobre Maduro
Nicolás Maduro, el ex chofer de autobuses que en poco años llegó a ser uno de los políticos más poderosos de Venezuela, anunció al mundo la muerte Hugo Chávez. Ahora quedó al frente del país con el reto de prolongar la”revolución socialista” y hacer realidad el sueño de su mentor.
El corpulento vicepresidente venezolano, de gentil personalidad y reposado discurso, fue ungido por el mismo Chávez como su heredero político meses atrás.
Pero tanto Maduro como muchos en el “chavismo” –un heterogéneo movimiento en el que conviven comunistas, líderes militares y grupos de choque armados– saben que no es fácil meterse en los zapatos de Chávez, un carismático líder que mantuvo encantado a millones de venezolanos durante 14 años.
“Nos ha dejado tremenda tarea, ninguno de nosotros es Chávez, somos hijos de él, sus seguidores, militantes de su causa. Pero todos juntos podemos llegar a lo que él ha significado”, dijo Maduro recientemente.
Su gran reto es mantener al oficialismo unido de cara a las elecciones que deberán convocarse en los próximos días y hacer cumplir la orden de Chávez.
“Mi opinión firme, plena, como la luna llena, irrevocable, absoluta, total, es que en ese escenario que obligaría a convocar de nuevo a elecciones presidenciales, ustedes elijan a Nicolás Maduro como presidente de la República Bolivariana de Venezuela. Yo se los pido”, dijo un consternado Chávez en diciembre antes de viajar a La Habana para su última cirugía.
La decisión de Chávez tuvo quizás la intención de reflejar el sueño socialista de un trabajador que llega al poder.
Maduro, que tiene título de bachillerato, fue conductor de autobuses de Caracas, sindicalista y militante chavista de primera hora.
A comienzos de la década de los 90, él y su pareja, la actual procuradora general Cilia Flores, salieron a las calles de Caracas para pedir la libertad de Chávez, encarcelado tras un fallido golpe de Estado.
Maduro, que a diferencia de Chávez no logra dar largos discursos sin comenzar a perder su voz, formó además parte de la Asamblea Constituyente que redactó una nueva carta magna y llegó a convertirse en presidente del Parlamento.
En octubre de 2012, tras ganar una nueva reelección, Chávez puso a Maduro en la cúpula al nombrarlo vicepresidente. “Nicolá será conductor de autobús y cómo se burla de él la burguesía por eso”, dijo Chávez en aquella oportunidad.
Con su tupido bigote y sus amplias guayaberas, Maduro luce más afable, pero menos articulado que Chávez. A la hora de dar discursos también queda en desventaja frente a Diosdado Cabello, el jefe de la Asamblea visto también por muchos observadores como un eventual sucesor.
“Maduro encarna la cultura del venezolano, es fraterno, simpático. Es un genuino hombre de su pueblo”, comentó RamónTorres Galarza, embajador ecuatoriano en Caracas.
Sus adversarios critican su poca preparación formal y una carrera política que, dicen, se aceleró gracias a su fidelidad a Chávez más que a su capacidad.
Maduro, sin embargo, ganó roce internacional tras ser nombrado ministro de Relaciones Exteriores, donde ayudó a Chávez a estrechar lazos con países vistos como enemigos de Estados Unidos.
Impulsó acuerdos bilaterales con China, Rusia, Bielorrusia e Irán mientras mantenía la retórica socialista contra Estados Unidos, el enemigo número uno de Chávez.
El martes, horas antes de anunciar la muerte de quien era su jefe, Maduro dio una clara señal de que mantendrá esa línea al denunciar que el cáncer de Chávez había sido causado por un”ataque” de sus enemigos.
Pero el vicepresidente sabe que nadie podrá hacer el trabajo solo, como lo hacía Chávez.
Pese a que la popularidad de Maduro dista mucho de la de su mentor, analistas creen que tiene todo a favor para reeditar el triunfo de Chávez en las urnas aunado por la oleada de emoción que ha desatado el deceso del mandatario.
Su rival más probable sería Henrique Capriles, gobernador del estado Miranda, quien pese a su dolorosa derrota contra el presidente Chávez en octubre es el líder mejor valorado y conocido de la oposición tras recorrer el país en la campaña de 2012.
“Esta no es la hora de la diferencia, es la hora de la paz, es la hora de la unión del compromiso y de demostrar nuestro profundo amor por Venezuela”, dijo el político de 40 años la noche del martes.

