El príncipe Enrique organiza la 'cascarita' en las favelas

El nieto de la reina de Inglaterra se sumerge en una de las áreas más vulnerables de Sao Paulo para jugar futbol con niños

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26/06/2014 07:00 EFE / Fotos: Reuters
Su selección ya se fue tras ser eliminada, pero ello no impide que el furor del Mundial se apague para el príncipe Enrique, ayer, en Cubatão. (Reuters)
Su selección ya se fue tras ser eliminada, pero ello no impide que el furor del Mundial se apague para el príncipe Enrique, ayer, en Cubatão. (Reuters)

DIADEMA, Brasil, 26 de junio.- El príncipe Enrique de Inglaterra, cuarto en la línea de sucesión del trono británico, revolucionó ayer la rutina diaria de los vecinos de Eldorado, uno de los barrios con mayor "vulnerabilidad" de la región metropolitana de Sao Paulo debido a sus altos índices de pobreza.

Con puntualidad inglesa y rodeado por un séquito de seguridad, Enrique llegó a Eldorado, en la localidad paulista de Diadema, ante la expectación de decenas de jóvenes que esperaban impacientes -y con cámara de fotos en mano- la inusual visita real.

Como en los días anteriores durante su estancia en Brasil, la causa social volvió a centrar la agenda del nieto de la reina Isabel II.

Tras visitar hoy una comunidad de personas de escasos recursos en el vecino municipio de Cubatao, Enrique llegó a la sede de Acer, una asociación de apoyo a niños en riesgo que desde hace años lucha por contrarrestar la falta de oportunidades de muchos jóvenes de la zona.

De Buckingham a 'Cracolandia'

Allí conversó con varias personas, entre ellas Cristina das Cruces, una abuela "guardián" de sus dos nietas, a quienes tiene a su cargo después de que su hija, consumidora de crack, muriera asesinada el pasado noviembre en la región conocida como Cracolandia, en el centro de Sao Paulo, y que casualmente el príncipe visitará mañana.

Exconsumidora de crack, Cristina no consiguió evitar que su hija repitiera sus errores y por eso, dice, hará lo posible para que sus nietas se alejen por completo de ese camino.

"Vengo aquí porque quiero que las niñas no sigan el mismo rumbo que su madre. Trabajamos todos juntos para que tengan otro ritmo de vida. El barrio es vulnerable, hay muchos puntos de tráfico de drogas y es importante que no acaben cayendo en ellas", comentó la mujer a Efe minutos antes de conversar con Enrique.

Durante su visita a la asociación, el príncipe se interesó por la situación de los niños y familias que participan del proyecto, con quienes conversó durante varios minutos de manera individual para conocer su realidad.

El juego diario contra la pobreza

Según dijo el secretario general de Acer, Jonathan Hannay, los vecinos de Eldorado se enfrentan diariamente a la "marginalidad social, a una educación débil y a una pobreza muy grande".

"Existe vulnerabilidad porque hay pocas oportunidades para los jóvenes, ellos son atraídos muchas veces por las drogas o por las actividades criminales", comentó Hannay, quien al mismo tiempo resaltó la "gran transformación" del barrio en la última década gracias, en parte, a los programas sociales implantados en la localidad.

Enrique también pudo conocer de la mano del joven Helison Amaral los beneficios reales de la tarea llevada a cabo por la asociación.

Proveniente de un entorno familiar desestructurado, Amaral, de 22 años, consiguió graduarse en informática gracias al apoyo de Acer.

"Mi camino empezó en Acer. Ellos me dieron el norte para poder ser quien hoy soy", comentó tras charlar con Enrique.

El cuarto en la línea de sucesión del trono británico, que inició una visita a Brasil el pasado lunes, también disfrutó de un espectáculo de capoeira, una mezcla de danza y arte marcial de origen africano, realizado por miembros de Acer para la ocasión.

El único inglés que queda en Brasil

A su salida, de nuevo gritos y flashes. Un centenar de personas, en su mayoría jóvenes, le acompañaron hasta el pabellón municipal, donde el príncipe, esta vez vestido con una camiseta con los colores de Brasil, jugó una pachanga con algunos niños ante la atenta mirada de sus fans.

A diferencia de los estadios del Mundial de futbol 2014, en el pabellón de Eldorado no hay astros de la talla de Neymar, ni césped con estándar FIFA, pero si la ilusión de decenas de jóvenes que nunca olvidarán que un príncipe jugó en la cancha de fútbol de su barrio.

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