¿Tolerancia o decadencia? Triunfo de Conchita Wurst divide a Europa

El triunfo de la 'drag queen' en el Festival de la Canción Eurovisión generó posiciones encontradas en Europa y abrió la puerta a un debate sobre la tolerancia

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12/05/2014 14:27 AP y Reuters

VIENA, 12 de mayo.- Conchita Wurst fue recibida en Austria como una heroína después de que la barbuda drag queen ganara el Festival de Eurovisión el pasado sábado en lo que ella calificó de una victoria sobre las fuerzas de la intolerancia, entre ellas el presidente ruso, Vladimir Putin.

Con tacones altos, un vestido ajustado, mariposas en las pestañas y barba, Wurst —cuyo nombre real es Tom Neuwirth— consiguió una victoria clara con su balada Rise Like a Phoenix ante una audiencia global de 180 millones de personas en 45 países.

Comparto la opinión de que esto no fue solo una victoria para mí, sino para toda la gente que cree en un futuro sin discriminación y basado en la tolerancia y el respeto. Esto trasciende fronteras", dijo la 'reina de Europa' de 25 años.

Los organizadores daneses declararon la tolerancia como el tema principal de la gala de este año y una bandera arcoíris que simboliza el orgullo gay ondeó en muchos lugares de Copenhague durante la semana pasada.

Antes del espectáculo del pasado sábado, algunos sectores de Europa oriental fustigaron a Wurst, con algunas expresiones de que ella era un ejemplo de la decadencia occidental.

Sin embargo, visiblemente emocionada por su triunfo, Wurst dijo al entusiasmado público en Copenhague que el movimiento que ella simboliza es "imparable".

Esto estaba dirigido, por supuesto, contra ciertos políticos que conocemos y solo quiero decirles que al final el bien siempre gana y que es imparable", dijo a periodistas este domingo.

Preguntada sobre si se refería específicamente a Putin por las campañas rusas contra la promoción homosexual entre los jóvenes, dijo: "Entre otros".

Pero señaló que el hecho de que obtuviera votos de Rusia también demostraba que no todos los rusos eran intolerantes.

Los medios austriacos han celebrado la incipiente carrera de Wurst, pero muchos en el país ampliamente conservador y católico han tenido sentimientos encontrados respecto a su ascenso a la fama.

Una encuesta online del tabloide populista Krone mostró que solo el 23% de los que respondieron estaban orgullosos de la cantante, cuya trayectoria de una niñez rural a una drag queen hirsuta ha fascinado a la nación.

Una Europa dividida

El Festival anual de Eurovisión, que tiene gran seguimiento entre la comunidad gay, se celebrará en Austria el próximo año después de la primera victoria del país desde que Udo Juergens consiguiera el premio en 1966 con la suave canción Merci, Cherie.

Presionar las fronteras de identidad de género no es nada nuevo en el concurso anual de Europa, un evento en grande conocido por sus eclécticos y en ocasiones inaudibles ritmos techno, canciones de amor y melodías pop.

La reacción al aspecto de Wurst ha puesto de relieve las actitudes geográficamente dividas de Europa hacia la homosexualidad. Ampliamente aceptada sin controversia en el oeste, provocó muchas críticas en algunos países del este donde la retórica antigay es más común.

Aparecieron peticiones online en Bielorrusia, Armenia y Rusia —cuyo gobierno aprobó una ley el año pasado prohibiendo la "propaganda gay" entre menores— para que Wurst fuese expulsada o para que las cadenas eliminaran la emisión de su actuación en sus países.

Activistas en Bielorrusia incluso pidieron a la red televisiva estatal del país que editara y sacara la participación de la austriaca en su transmisión de Eurovisión.

El ganador del Festival de la Canción Eurovisión es escogido por un jurado y telespectadores en toda Europa.

El primer concurso de Eurovisión se realizó en 1956 en Suiza. Entre los ganadores más famosos están ABBA, Celine Dion y Johnny Logan, quien triunfó en el concurso en tres ocasiones: en 1980 y 1987 como cantante y en 1992 como compositor.

rja

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