Pharrell Williams, el consentido de Coachella

El rock sucumbe ante el poder de convocatoria del productor, cantante y compositor que enloquece a miles durante su actuación en el Outdoor Stage

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20/04/2014 19:00 Luis Felipe Castañeda / Enviado / Fotos: AP

INDIO, Estados Unidos, 20 de abril.- Ni Queens Of The Stone Age ni Muse lograron opacarlo. Fue el consentido de la gente, el que más gente reunió para su actuación y el que comprobó que hoy por hoy vive en los cuernos de la Luna. Pharrell Williams vive el sueño.

La jornada sabatina del Festival de Música y Artes del Valle de Coachella dejó al multipremiado productor, cantante y compositor como el absoluto triunfador. A su alrededor, en el Outdoor Stage, miles lo comprobaban. Todos querían ser parte de su concierto, cantar con él los temas que lo han inmortalizado y que, como consecuencia obvia, lo han colocado como uno de los artistas más populares de los últimos años. 

El mar de gente que bailó con Pharrell se alargaba por más de 200 metros. Una interminable marea humana que se movía al compás de sus canciones, que le aplaudían cada una de sus intervenciones y que disfrutaba cuando aparecían invitados como Usher, T.I., Busta Rhymes y hasta Jay Z, quienes no podían decir que no al hombre del momento.

Williams, con su peculiar sombrero café, cantó lo que la gente quería escuchar. Blurred Lines, de Robin ThickeLapdance de N.E.R.D., su anterior proyecto, Beautiful de Snoop DoggExcuse Me. Llegaron también los éxitos Happy y Get Lucky. Todas obligaban al baile de la gente que había corrido abandonando el escenario Coachella Stage, en cuanto escucharon los primeros acordes de Pharrell.

El movimiento colectivo, de un escenario a otro, evidenció, además de la popularidad de Pharrell, el poder que ha ido perdiendo el rock entre los asistentes al festival de Coachella. Evidente, pues cuando la gente corrió para el concierto de Williams abandonó a Queens Of The Stone Age.

El grupo, comandado por Josh Homme, había cumplido con su parte con un concierto poderoso, capaz de sacudir a la gente. Canciones como Like Clockwork, Little Sister, Go With The Flow A Song For The Dead mostraron la fortaleza del grupo local que tocaba ante su gente.

Los aplaudieron y les gritaron, los ovacionaron y finalmente los abandonaron. Había que correr con Pharrell.

Algo similar ocurrió con Muse, que, pese a su estatus de actuar como estelar de la jornada sabatina, no logró equiparar lo de Williams. Sí, tuvieron gente, pero su presentación contrastó pues durante su turno, que empezó poco después de las 23:30 horas, la gente comenzó a distribuirse a lo largo de los otros cuatro escenarios.

Aún así Matt Bellamy, Dominic Howard y Christopher Wolstenholme se abocaron al libreto que conocen a la perfección, al que dominan y con el que se han incorporado al circuito de las grandes bandas del rock internacional.

Arrancaron con Knights Of Cydonia como declaración de intenciones. Sería un concierto breve, pero capaz de hacer un recorrido por algunos de los éxitos más conocidos de los ingleses. Se dieron el lujo, incluso, de hacer un guiño a la audiencia al interpretar una versión instrumental del himno nacional de Estados Unidos. 

El gesto bastó para que la gente que se había quedado para verlos se entregara por completo. Como consecuencia, el trío británico los sedujo con canciones como Stockholm Syndrome, The 2nd Law: Unsustainable y Madness.

Fue un set corto, de apenas 11 canciones, pero dado el poder de su ejecución parecía suficiente. Starlight, Isolated System, Uprising y Survival los despidieron de la gente que, tras el cierre, emprendieron el camino de regreso.

Algunos corrieron al escenario Mojave donde Pet Shop Boys ejecutaba sus últimas canciones. Otros enfilaban a los kilométricos estacionamientos. Había que guardar energías para el último día

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